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No compararme con otros
Romanos 3:23: por cuanto todos pecaron
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Romanos 3:21-26 RV1909
Tienes cincuenta y cinco años y manejas un taxi en Ciudad de México. Te gusta platicar con los pasajeros, y casi siempre la plática termina igual: los políticos que roban, el vecino que dejó a su esposa, los muchachos que andan en malos pasos. “Yo no soy un santo”, dices, “pero tampoco soy como esos”. En tu calle vive Brayan, que salió hace un año de un centro de rehabilitación y ahora vende tamales en una bicicleta. Nunca le compras, y a tu esposa le dijiste que no le abriera la puerta. Hoy tu nieta de diez años, que iba contigo en el taxi, te preguntó: “Abuelo, ¿por qué siempre hablas de lo malo que hacen los demás?”. No supiste qué contestarle.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por los recorridos que terminaron con bien, por los pasajeros, por mi casa y por tu gracia, que no me he ganado. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos mi costumbre de juzgar y de compararme. Muéstrame mi corazón como tú lo ves. Ayúdame a hablar menos de los demás y a ser, para Brayan y para mi nieta, un reflejo de tu misericordia. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
21Mas ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, testificada por la ley y por los profetas: 22La justicia de Dios por la fe de Jesucristo, para todos los que creen en él; porque no hay diferencia; 23Por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios; 24Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús; 25Al cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, atento á haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26Con la mira de manifestar su justicia en este tiempo: para que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Romanos 3:21-26 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Pablo escribe a la iglesia de Roma, donde convivían creyentes judíos y no judíos, y cada grupo tenía razones para sentirse mejor que el otro. En los capítulos anteriores ha mostrado que nadie queda por encima: «¿Qué pues? ¿Somos mejores que ellos? En ninguna manera: porque ya hemos acusado á Judíos y á Gentiles, que todos están debajo de pecado.» Y en el centro de este pasaje lo resume en una frase: «Por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios;» “Destituídos” quiere decir que nos falta, que no alcanzamos la gloria de Dios, como quien se queda corto antes de llegar a la meta. No todos hacemos el mismo daño, pero todos estamos en la misma necesidad.
Esto revela algo de Dios: su justicia no es una balanza donde los buenos se miden con los malos, sino un regalo. Pablo sigue sin pausa: «Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús;» Gratuitamente: nadie lo compra, y nadie lo merece más que otro. Por eso, unas líneas después, concluye que no queda lugar para presumir. Cuando me comparo con los peores, me siento bien sin haber cambiado nada; cuando me pongo delante de Dios, descubro que yo también vivo de su misericordia.
Una vez trajeron ante Jesús a una mujer sorprendida en adulterio, y sus acusadores querían apedrearla. Él no negó el pecado de ella, pero les devolvió la mirada a ellos mismos: «Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.» (Juan 8:7). Se fueron uno a uno, empezando por los más viejos. Y a ella le dijo que no la condenaba, y que no pecara más: gracia y verdad al mismo tiempo.
Tu parte empieza por dejar de medirte con la vida de otros y ponerte delante de Dios con la tuya: ¿qué hay en ti que necesita su gracia? Reconocer que todos pecamos no significa que todo dé igual, ni que debas ser imprudente; significa que no tienes derecho a mirar a nadie desde arriba. Brayan está luchando por salir adelante, y quizá lo que más necesita es que alguien lo salude por su nombre. Y tu nieta está aprendiendo de ti cómo se mira a los demás.
¿Con quién te comparas para sentirte mejor, y qué verías si te pusieras a solas delante de Dios?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi taxi, por el trabajo de cada día, por mi esposa y por mi nieta, que con su pregunta me abrió los ojos. Reconozco que me he sentido mejor que otros y que he hablado de sus faltas para no mirar las mías. Yo también vivo de tu misericordia. Ayúdame a ver lo que debo cambiar en mí, y dame humildad para tratar a Brayan y a los demás con el respeto con que tú me tratas. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente y que te mira con la misma gracia con que mira a todos. Aquí no hay nadie con quien compararte. Que el Espíritu de Dios te muestre tu propia necesidad y la grandeza de su misericordia.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de mirar a los demás y de mirarte a ti mismo?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué orgullo, juicio o comparación necesitas poner en las manos de Dios esta noche?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana saludaré a Brayan por su nombre y le compraré tamales para la casa. Esta semana, cuando en el taxi empiece a hablar mal de alguien, cambiaré la conversación, y a mi nieta le diré que tenía razón”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 8:3-11. Jesús invita a los acusadores a mirarse a sí mismos.
«Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.» (Juan 8:7) - Lucas 7:40-48. Dos deudores que no tenían con qué pagar, y a ambos se les perdona.
«Y no teniendo ellos de qué pagar, perdonó á ambos. Di, pues, ¿cuál de éstos le amará más?» (Lucas 7:42) - Efesios 2:4-10. Dios, rico en misericordia, nos amó cuando estábamos muertos en pecados.
«Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó,» (Efesios 2:4) - 1 Timoteo 1:12-16. Pablo se llama a sí mismo el primero de los pecadores.
«Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar á los pecadores, de los cuales yo soy el primero.» (1 Timoteo 1:15)
Esta oración se lee los días: 18 de febrero.