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Meditar de día y de noche
Salmo 1:2: en la ley de Jehová está su delicia
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Salmo 1:1-6 RV1909
Trabajas como cajera en un supermercado y cada mañana, en el bus de las seis, abres en el celular tu plan de lectura de la Biblia. Llevas ciento ochenta días seguidos sin fallar y la aplicación te felicita con una medalla. Lees tres capítulos rápido, marcas “completado” y cierras. Pero ayer tu hijo adolescente te preguntó qué dice la Biblia sobre el perdón, porque no quiere perdonar a su papá, y no supiste qué responderle. Te diste cuenta de que no recordabas casi nada de lo que habías leído esa semana. Y en el turno, cuando una clienta te gritó, le respondiste peor que ella. Esta noche te preguntas de qué te sirve leer tanto, si la Palabra no se te queda en el corazón.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mi trabajo, por mi hijo y por tu Palabra, que me acompaña aunque a veces la lea de prisa. Me quedo en silencio delante de ti… Traigo a tu presencia la frase que leí hoy; quiero dormirme pensando en ella. Reconozco que he convertido tu Palabra en una tarea para cumplir. Dame disciplina para meditarla despacio, un corazón que se deleite en ella y sabiduría para vivirla delante de mi hijo, sobre todo en el perdón. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. 3Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. 4No así los malos: sino como el tamo que arrebata el viento. 5Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. 6Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá.
Salmo 1:1-6 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Después de decir de qué se aparta el dichoso, el Salmo 1 dice dónde pone su corazón: «Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.» La palabra “ley” traduce el término hebreo torá, que significa instrucción, enseñanza, como la que un padre da a su hijo para que viva bien. No es solo una lista de normas; es todo lo que Dios ha revelado de sí mismo y de su voluntad. Y “meditar” no es leer rápido: la palabra hebrea describe a alguien que repite en voz baja, que vuelve una y otra vez sobre la misma frase, como quien saborea despacio un alimento.
Esto revela algo de Dios: no se agrada de lectores que solo cumplen, sino de hijos que se deleitan en escucharlo. El salmo no dice “en su ley lee tres capítulos”, sino “en la ley de Jehová está su delicia”. Otro salmista lo dijo así: «¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! más que la miel á mi boca.» (Salmo 119:103). Y “de día y de noche” no significa leer sin parar, sino llevar la Palabra contigo a todas partes, como enseñaba Moisés: «Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:» (Deuteronomio 6:7). Leer mucho no es malo, al contrario; pero un versículo que se rumia todo el día puede alimentar más que tres capítulos que se olvidan antes del mediodía.
Jesús explicó, en la parábola del sembrador, que la semilla es la Palabra de Dios y que no basta con oírla: «Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia.» (Lucas 8:15). “Retener” es guardar, volver sobre ella, dejar que eche raíz. Él mismo vivía de la Palabra: en el desierto y aun en la cruz, sus respuestas salían de las Escrituras que llevaba dentro.
Tu parte no es leer más, sino leer distinto: con menos prisa y más escucha. Puedes tomar un solo versículo en la mañana, leerlo despacio, repetirlo en voz baja durante el día y preguntarle a Dios qué espera de ti con él. Y la Palabra que meditas tiene un destino: tu prójimo. Tu hijo no necesita que le recites un versículo sobre el perdón; necesita verlo en ti, por ejemplo la próxima vez que una clienta te grite, y escucharte hablar del perdón con humildad, sin sermones.
¿Lees la Palabra para cumplir, o para escuchar a Dios y dejar que dé fruto en tu vida?
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Orar Oratio
Señor, gracias por tu Palabra, por poder leerla en mi idioma y por el deseo que pusiste en mí de buscarte cada mañana. Reconozco que muchas veces leo de prisa, solo para cumplir. Enséñame a escucharte, dame disciplina para meditar despacio y sabiduría para hablar con mi hijo sobre el perdón. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente y que puede hablarte aun en una sola frase de su Palabra. Escoge una, la de hoy, y repítela despacio, sin prisa por terminar. Que el Espíritu de Dios la siembre en tu corazón y te enseñe a deleitarte en ella.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de leer y guardar su Palabra?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué prisa, culpa o deseo de cumplir necesitas poner en las manos de Dios para poder escucharlo de verdad? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana leeré solo el Salmo 1, copiaré el versículo 2 en un papel y lo llevaré en el bolsillo del uniforme para repetirlo durante el turno. El fin de semana invitaré a mi hijo a comer algo y le preguntaré, sin sermones, cómo se siente con su papá”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 8:11-15. La semilla en buena tierra: retener la Palabra y dar fruto con paciencia.
«Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia.» (Lucas 8:15) - Salmo 119:97-104. La Palabra de Dios, más dulce que la miel.
«¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! más que la miel á mi boca.» (Salmo 119:103) - Deuteronomio 6:4-9. Llevar la Palabra a la casa, al camino, al acostarse y al levantarse.
«Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:» (Deuteronomio 6:7) - Santiago 1:22-25. Ser hacedores de la Palabra, y no solo oidores.
«Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos.» (Santiago 1:22)
Esta oración se lee los días: 12 de febrero.