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Elegir el camino
Salmo 1 explicación: los dos caminos
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Salmo 1:1-6 RV1909
Tienes diecinueve años y vives con tu mamá y tu hermana de doce en un barrio a las afueras de la ciudad. Desde que a tu mamá la despidieron de la fábrica, lo que ganas lavando carros apenas alcanza para el arriendo. Un vecino que estrena moto y celular cada tanto te ofreció “llevar unos encargos” dos noches por semana: en una noche ganarías lo que hoy ganas en un mes. “No preguntes qué hay adentro y no te pasa nada”, te dijo. Esa misma semana, el profesor que te enseñó en el colegio te habló de un curso técnico nocturno, gratuito, de dos años y sin sueldo. Tu hermana te mira como a su héroe. Esta noche no puedes dormir: tienes dos caminos delante, y los dos empiezan mañana.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por mi mamá y mi hermana, por el trabajo que tengo y por el profesor que se acordó de mí. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces la necesidad de mi casa y el miedo que tengo de no poder ayudar. No quiero el camino que brilla un momento y se lo lleva el viento. Muéstrame tu camino, dame valor para decir que no mañana y paciencia para sembrar a largo plazo. Si lo tienes a bien, abre una puerta para completar lo que falta en casa; si no, danos sabiduría para vivir con lo que tenemos. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. 3Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. 4No así los malos: sino como el tamo que arrebata el viento. 5Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. 6Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá.
Salmo 1:1-6 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El Salmo 1 es la puerta de entrada al libro de los Salmos, y lo primero que hace es poner delante dos caminos. Uno es el del árbol: «Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.» El otro empieza con un contraste seco: «No así los malos: sino como el tamo que arrebata el viento.» El tamo es la cáscara del grano. En tiempos bíblicos el trigo se trillaba en la era, un lugar alto y abierto, y luego se lanzaba al aire con una horqueta: el grano, que pesa, caía al suelo; el tamo, que no pesa, se lo llevaba el viento. El árbol tiene raíces, tarda años y da fruto; el tamo brilla un momento en el aire y desaparece.
Esto revela algo de Dios: no nos deja sin orientación, pero tampoco nos obliga. Nos muestra los caminos y nos invita a escoger. Moisés se lo dijo así al pueblo: «A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas tú y tu simiente:» (Deuteronomio 30:19). El salmo no dice que el camino del justo sea más rápido ni más cómodo: el árbol da su fruto “en su tiempo”, no de un día para otro. Tampoco promete riqueza; “prosperar” aquí es llegar a ser lo que Dios quiere. Y el final es serio: «Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá.» El camino fácil siempre cobra su precio, y casi siempre se lo cobra también a los que más queremos.
Jesús retomó la imagen de los dos caminos: «Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva á perdición, y muchos son los que entran por ella.» «Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan.» (Mateo 7:13-14). Y enseñó que a cada árbol se le conoce por sus frutos. Él mismo, en el desierto, fue tentado con atajos: pan inmediato, poder inmediato. Y escogió el camino de la obediencia al Padre.
Dios no va a escoger por ti: él te muestra el camino y te da fuerza para andarlo, pero el paso lo das tú. Escoger el camino angosto no es solo decir que no; es decir que sí a algo: al curso, a la paciencia, a pedir ayuda. Tu mamá y tu hermana son tu prójimo más cercano: no necesitan plata a cualquier precio; te necesitan vivo, libre y en la casa. Habla con tu mamá, con el profesor, con alguien de confianza en tu comunidad; quizá haya trabajos de fin de semana o ayudas que todavía no ves. Y recuerda que un camino no se escoge una sola vez: se escoge cada día.
¿Qué camino estás escogiendo hoy, no con tus palabras, sino con tus pasos pequeños?
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Orar Oratio
Padre, gracias por mi mamá y por mi hermana, por la salud, por el trabajo que tengo aunque sea poco y por las personas que me quieren bien. Tú conoces la necesidad que hay en mi casa y lo tentador que es el camino fácil. Muéstrame tu camino, dame valor para decir que no a lo que me aparta de ti y disciplina para el camino largo. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente en esta encrucijada, que conoce los dos caminos y te conoce a ti. No tienes que resolver toda tu vida esta noche; basta con el próximo paso. Que el Espíritu de Dios te dé claridad para escoger la vida.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre los caminos que tienes delante y sus frutos?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué prisa, miedo a la escasez o deseo de tenerlo todo ya necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana le diré al vecino que no, sin rodeos. Iré a inscribirme en el curso y le contaré a mi mamá lo que me ofrecieron, para buscar juntos otra forma de completar el arriendo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 7:13-20. Jesús habla de la puerta estrecha y de los árboles que se conocen por sus frutos.
«Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan.» (Mateo 7:14) - Deuteronomio 30:15-20. Dios pone delante la vida y la muerte, e invita a escoger la vida.
«A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas tú y tu simiente:» (Deuteronomio 30:19) - Proverbios 4:14-19. La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento.
«Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.» (Proverbios 4:18)
Esta oración se lee los días: 19 de diciembre.