Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

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Miedo a equivocarse

Salmo 121:3-4: no dará tu pie al resbaladero

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Salmo 121:1-8 RV1909

Este año empiezas como profesora en una escuela rural; es tu primer nombramiento después de la universidad. Te asignaron tercer grado: treinta y dos niños, y algunos casi no saben leer. Vives en un cuarto arrendado cerca de la escuela y preparas cada clase hasta la medianoche, revisándola una y otra vez. La semana pasada te equivocaste al pasar unas notas, y una mamá se quejó con el director delante de otros padres. Desde entonces tienes miedo de todo: de hablar en las reuniones, de corregir a un niño, de tomar cualquier decisión. Te despiertas con el estómago apretado. Piensas que quizá no sirves para esto, y has mirado otras ofertas de trabajo “para no fallarle a nadie”.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día de clases, por los niños que aprendieron algo nuevo y por los que me hicieron reír. Gracias porque tú no te duermes. Me quedo en silencio delante de ti… Te entrego el error de la semana pasada y el miedo que me ha paralizado. Ayúdame a aprender de lo que hice mal sin castigarme, y dame valor para tomar las decisiones que me corresponden. Esta noche descanso, porque tú me guardas. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Cántico gradual. ALZARÉ mis ojos á los montes, de donde vendrá mi socorro. 2Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. 3No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda. 4He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel. 5Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha. 6El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. 7Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma. 8Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.

    Salmo 121:1-8 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El camino de los peregrinos a Jerusalén tenía laderas de piedra suelta y senderos angostos, donde un mal paso podía terminar en caída. A ese caminante le dice el salmo: «No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda.» Y luego amplía la mirada: «He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel.» El guardián es como el centinela que vigila la ciudad de noche: no cabecea en su turno. El mismo que cuidó a todo un pueblo durante generaciones cuida ahora los pasos de un solo caminante.

    Esto revela algo de Dios: no es un juez que espera tu error para descalificarte. Pero el salmo no promete que nunca vas a tropezar; la Biblia está llena de personas que se equivocaron y siguieron caminando con Dios. «Porque siete veces cae el justo, y se torna á levantar; mas los impíos caerán en el mal.» (Proverbios 24:16). La promesa es que tu camino no depende solo de tu perfección: Dios sostiene el sendero y no deja que un tropiezo se vuelva tu ruina. El perfeccionismo, en el fondo, es querer ser nuestro propio guardián y no necesitar gracia. Y el miedo a fallar puede llevarnos a enterrar lo que Dios nos dio, como el siervo de la parábola que escondió su talento.

    Pedro se atrevió a bajar de la barca, y cuando el miedo lo hizo hundirse, no quedó solo en el agua: «Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» (Mateo 14:31). Jesús no le reprochó haber salido, sino haber dejado de mirarlo. Tu parte es reconocer el error sin hundirte: corregir la nota, pedir disculpas con sencillez, pedir consejo a una colega con experiencia, poner un límite a las horas de preparación y descansar. Tus niños son tu prójimo: necesitan una maestra presente, no perfecta. Y si la angustia sigue en el cuerpo, en el estómago o en el sueño, buscar ayuda profesional es parte de cuidarte. Quien acepta sus propios errores aprende también a tener paciencia con los de otros.

    ¿Qué decisión estás dejando de tomar por miedo a equivocarte?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por esta escuela, por cada niño de mi salón, por la carrera que pude estudiar y por la oportunidad de enseñar. Tú sabes cuánto me pesa el error de la semana pasada y el miedo que me dejó. Ayúdame a reconocer mis faltas sin hundirme, dame humildad para pedir consejo y valor para seguir enseñando. Si este es el lugar donde me quieres, ayúdame a quedarme con fidelidad. Hágase tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está despierto y presente en tu cuarto, en tu escuela y en el camino que apenas empiezas. Él conoce tus errores y no se aparta de ti. Que el Espíritu de Dios te enseñe a caminar sin la carga de ser perfecta.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus errores y sobre quién sostiene tus pasos?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo a fallar, qué exigencia de perfección o qué opinión ajena necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana corregiré la nota y le pediré disculpas a esa mamá con sencillez. Le pediré a la profesora más antigua que me deje ver una de sus clases, dedicaré un rato cada día al niño que más se atrasa en lectura y no prepararé clases después de las diez de la noche”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 14:25-33. Pedro empieza a hundirse, y Jesús extiende su mano.
    «Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» (Mateo 14:31)
  • Mateo 25:24-29. El siervo que, por miedo, escondió su talento.
    «Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo.» (Mateo 25:25)
  • Salmo 37:23-28. Cuando cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.
    «Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano.» (Salmo 37:24)
  • Judas 1:24-25. Dios es poderoso para guardarnos sin caída.
    «A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría,» (Judas 1:24)

Esta oración se lee los días: 16 de enero.

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