Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

Oración de la Noche › Archivo › Salmo 131: como un niño destetado de su madre

Aquietar el alma y no querer controlarlo todo

Salmo 131: como un niño destetado de su madre

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Salmo 131:1-3 RV1909

Tienes cuarenta y cinco años y manejas una camioneta de transporte escolar en Hermosillo, Sonora. Recoges a dieciocho niños cada mañana y te sabes de memoria cada calle, cada portón y cada mamá que se tarda. Eres puntual al segundo. En la casa eres igual. Tu hijo Ulises tiene diecinueve años, estudia en la Universidad de Sonora y tú tienes su ubicación compartida en el celular: la revisas varias veces al día. Le dices qué materias tomar, con quién no juntarse y a qué hora llegar, y le marcas si se retrasa. Anoche apagó la ubicación y te escribió: “Ma, ya no aguanto que me vigiles. No soy uno de tus niños de la camioneta”. No dormiste. Te dolió, pero sobre todo te dio miedo: sientes que, si sueltas el control, algo malo va a pasar.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por los niños que llegaron sanos a la escuela y a sus casas, por mi camioneta, por mi hijo y por esta cama. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que quiero tenerlo todo bajo control porque me cuesta confiar en ti. Pongo a Ulises en tus manos esta noche, con sus decisiones y sus caminos. Si lo tienes a bien, guárdalo; y enséñame a vivir en paz aunque no sepa dónde está. Dame la valentía de soltar y la constancia de orar en lugar de vigilar. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Cántico gradual: de David. JEHOVÁ, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas para mí demasiado sublimes. 2En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre: como un niño destetado está mi alma. 3Espera, oh Israel, en Jehová desde ahora y para siempre.

    Salmo 131:1-3 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 131 es uno de los más cortos de la Biblia: tres versículos que David escribió como “cántico gradual”, para los peregrinos que subían a Jerusalén. Empieza con una confesión de humildad: «Cántico gradual: de David. JEHOVÁ, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas para mí demasiado sublimes.» “Cosas demasiado sublimes” son las que están fuera de mi alcance. Querer controlarlo todo es, en el fondo, querer cargar lo que solo Dios puede cargar: el futuro de un hijo, cada peligro de la calle, cada decisión que no me toca.

    Luego viene la imagen central: «En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre: como un niño destetado está mi alma.» Un niño que todavía mama llora y se agita en brazos de su madre porque quiere algo. El niño destetado ya no reclama; se recuesta en su regazo solo porque está con ella. Y David dice “me he comportado”: aquietar el alma fue una decisión, un trabajo interior. Esto revela algo de Dios: es digno de confianza, y su cuidado no depende de mi vigilancia. Por eso el salmo termina invitando a todo el pueblo: «Espera, oh Israel, en Jehová desde ahora y para siempre.» Esperar no es descuidarse; es dejar de vivir como si todo dependiera de mí.

    Jesús puso a un niño en medio de sus discípulos, que discutían quién era el mayor, y les dijo: «Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.» (Mateo 18:3). La grandeza que él enseña empieza por reconocer que no lo controlamos todo.

    Tu parte es aprender a soltar a tu hijo de la manera correcta. La tarea de los padres no es decidir por él, sino formar a alguien que sepa decidir con paz, con reflexión y de la mano de Dios. Eso no garantiza que nunca se equivoque, pero sí te da la tranquilidad de haberlo puesto en manos de Dios. Pedirle perdón a Ulises y acordar con él una confianza nueva puede ser el comienzo. Y si el miedo te acompaña todo el día y no te deja dormir, hablar con un psicólogo sobre esa ansiedad también es una forma de cuidarte y de cuidar a tu familia.

    ¿Qué estás tratando de controlar que en realidad le toca a Dios?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi hijo Ulises, por su salud, por sus estudios y por el trabajo que me permite sostener la casa. Tú sabes cuánto miedo tengo de que le pase algo y cómo ese miedo me ha vuelto controladora. Pongo su vida en tus manos, que son más seguras que las mías. Muéstrame qué debo cambiar en mí, dame humildad para pedirle perdón y disciplina para confiar en lugar de vigilar. No se haga mi voluntad, sino la tuya. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que también está donde está tu hijo en este momento. No necesitas mirar el celular para saber que él lo ve. Recuéstate en su cuidado como un niño en brazos de su madre. Que el Espíritu de Dios aquiete tu alma en este silencio.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu necesidad de controlar?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo, qué plan o qué persona que quieres controlar necesitas poner en las manos de Dios esta noche, de corazón y no solo de palabra?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana le diré a Ulises: ‘Perdóname por vigilarte. Confío en ti y en Dios’. Le propondré que solo me avise cuando vaya a llegar muy tarde y no volveré a pedirle la ubicación. Cuando sienta ansiedad, en vez de revisar el celular, oraré por él y por los niños de la camioneta”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 18:1-4. Jesús pone a un niño en medio como ejemplo de humildad.
    «Así que, cualquiera que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos.» (Mateo 18:4)
  • Isaías 30:15-18. En quietud y en confianza será vuestra fortaleza.
    «Porque así dijo el Señor Jehová, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,» (Isaías 30:15)
  • 1 Corintios 3:5-9. Uno planta y otro riega, pero Dios da el crecimiento.
    «Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento.» (1 Corintios 3:7)
  • Lucas 12:22-26. ¿Quién podrá con afán añadir a su estatura un codo?
    «¿y quién de vosotros podrá con afán añadir á su estatura un codo?» (Lucas 12:25)

Esta oración se lee los días: 31 de julio.

Escríbenos

¿Quieres contarnos algo, compartir lo que Dios ha hecho en tu vida o que oremos por ti? Con gusto te leemos.

Tu mensaje llega solo a nuestro equipo de TuBiblia.co por WhatsApp. No se publica ni se guarda en esta página.