Oración de la Noche

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Amar a Dios porque fue refugio en la angustia

Salmo 18:2: Jehová, roca mía y castillo mío

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Salmo 18:1-6 RV1909

Tienes cuarenta y nueve años y un puesto de arepas frente al terminal de Barquisimeto. Hace tres años estuviste a punto de perderlo todo: te robaron la plancha y la plata de la semana, tu esposo estuvo hospitalizado por una infección en los riñones y tu hija dejó de estudiar para ayudarte. En esas noches te arrodillabas en el piso de la cocina y clamabas a Dios llorando; él fue tu único sostén. Hoy el puesto va bien, tienes dos empleadas y hasta pintaste la casa. Pero te diste cuenta de que ya no oras: llegas cansada, cuentas la plata, ves la novela y te duermes. Vas a la iglesia cuando puedes. Anoche tu hija te preguntó: “Mamá, ¿por qué ya no cantamos como antes?”, y no supiste qué responderle.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por cada arepa vendida, por la casa pintada, por la mesa llena y por la noche en que me oíste desde el piso de la cocina. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que te busqué con desesperación cuando no tenía nada y que ahora vivo como si no te necesitara. Pongo en tus manos mi negocio, mi familia y mi cansancio. Hágase tu voluntad, en la escasez y en la abundancia. Dame un corazón agradecido, disciplina para buscarte cada día y manos abiertas para compartir. Te amo, Señor, fortaleza mía. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Al Músico principal: Salmo de David, siervo de Jehová, el cual profirió á Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo: AMARTE he, oh Jehová, fortaleza mía. 2Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio. 3Invocaré á Jehová, digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos. 4Cercáronme dolores de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. 5Dolores del sepulcro me rodearon, previniéronme lazos de muerte. 6En mi angustia invoqué á Jehová, y clamé á mi Dios: él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos.

    Salmo 18:1-6 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Según su encabezado, David compuso este salmo el día en que Dios lo libró de Saúl y de sus enemigos, después de años huyendo y escondiéndose en cuevas del desierto. Lo primero que dice no es una petición, sino una declaración de amor: “Amarte he, oh Jehová, fortaleza mía”. Y enseguida amontona imágenes: «Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.» La “roca” son las peñas donde David se escondía; el “castillo”, una fortaleza en la altura; el “cuerno” era símbolo de fuerza, como el cuerno del toro, y “salud” en la RV1909 quiere decir salvación.

    David recuerda de dónde lo sacó Dios: «En mi angustia invoqué á Jehová, y clamé á mi Dios: él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos.» Lo que revela de Dios es que escucha; y lo que revela de David es que, una vez a salvo, no se olvidó de él. Dios no es un servicio de emergencias que se llama solo cuando hay problemas, ni una relación útil que se deja cuando ya no se necesita: es el tesoro. El salmo tampoco promete que no vendrán más angustias; celebra que Dios fue fiel en la que pasó.

    Jesús, cuando una mujer le lavó los pies con lágrimas, explicó: «Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.» (Lucas 7:47). El amor crece cuando recordamos lo que hemos recibido. Y Jesús enseñó que el primer mandamiento es este: «Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento.» (Marcos 12:30).

    Tu parte es recordar. A Israel Dios le advirtió que, cuando tuviera casas llenas y viñas que no plantó, no se olvidara de él: «Guárdate que no te olvides de Jehová, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de siervos.» (Deuteronomio 6:12). Vuelve a orar en la noche, aunque estés cansada; la pregunta de tu hija es una invitación. Y deja que la bendición corra: lo que Dios te dio no es para retenerlo, sino para compartirlo con quien hoy vive lo que tú viviste hace tres años.

    ¿Amas a Dios por quién es, o lo buscas solo cuando lo necesitas?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por el puesto, por las manos que amasan cada mañana, por la salud de mi esposo, por mi hija y por las empleadas que me ayudan. Tú fuiste mi roca cuando no tenía nada, y reconozco que ahora que tengo más me he olvidado de buscarte. No quiero amarte solo en la angustia. Muéstrame qué esperas de mí en este tiempo de abundancia. Dame disciplina para volver a orar, memoria para recordar lo que hiciste y generosidad para compartir lo que me das. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo que estuvo contigo en el piso de la cocina aquella noche. Que el Espíritu de Dios te recuerde en este silencio todo lo que él ha hecho y avive tu amor por él.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de amarlo en los tiempos buenos?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué comodidad, cansancio u olvido necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta noche apagaré la televisión y oraré con mi hija como antes, dando gracias por lo que Dios hizo. Y esta semana le llevaré mercado a la señora Carmen, la de las empanadas, a quien le robaron la mercancía, y le contaré cómo Dios me sostuvo cuando me pasó lo mismo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 7:44-47. La mujer que había recibido mucho perdón amó mucho a Jesús.
    «Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.» (Lucas 7:47)
  • Deuteronomio 6:10-12. Cuando llegue la abundancia, no olvidarse del Dios que libró de la esclavitud.
    «Guárdate que no te olvides de Jehová, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de siervos.» (Deuteronomio 6:12)
  • Salmo 18:16-19. Dios sacó a David de las muchas aguas y lo llevó a anchura.
    «Y sacóme á anchura: libróme, porque se agradó de mí.» (Salmo 18:19)
  • Juan 14:21-23. Amar a Jesús es guardar su palabra, y Dios hace morada con quien lo ama.
    «Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á él, y haremos con él morada.» (Juan 14:23)

Esta oración se lee los días: 25 de julio.

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