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Salmo 23 explicación: el pastor, los pastos, el valle y la mesa
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Salmo 23:1-6 RV1909
Tienes setenta años y te jubilaste como mecánico de buses en Asunción. Aprendiste el Salmo 23 de niño, de boca de tu mamá, y lo has repetido en velorios, en hospitales y cada noche antes de dormir. El domingo, después del almuerzo, tu nieto de once años, que lo está aprendiendo para la clase de niños de la iglesia, te hizo una pregunta tras otra: “Abuelo, ¿qué es un cayado? ¿Por qué Dios le pone aceite en la cabeza? ¿Qué es un valle de sombra?”. Te quedaste callado. Le dijiste que eran cosas de antes y cambiaste de tema. Pero en la noche no puedes dormir: te da vergüenza haber recitado toda la vida unas palabras que nunca te detuviste a entender. Y te preguntas cuántas otras cosas de la fe repites sin pensar.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mi familia, por mi nieto y por las palabras de este salmo, que me han acompañado toda la vida. Me quedo en silencio delante de ti… Perdóname por las veces que te he recitado sin buscarte. Muéstrame qué esperas de mí en esta etapa de mi vida y dame ánimo para seguir aprendiendo y para enseñar con mi ejemplo. Tú eres mi pastor; quiero conocer tu voz. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará. 2En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará. 3Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre. 4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 5Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando. 6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Salmo 23:1-6 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El Salmo 23 es un poema corto con un recorrido: empieza en el campo y termina en una casa. En la primera parte (versículos 1 al 4) Dios es el pastor: lleva a “delicados pastos”, la hierba tierna que en tierra seca no se encuentra sola; a “aguas de reposo”, aguas quietas donde beber sin peligro; por “sendas de justicia”, caminos rectos; y acompaña por el “valle de sombra de muerte”, las quebradas oscuras por donde a veces hay que pasar. La vara defendía al rebaño y el cayado lo guiaba. Al llegar al valle, David deja de hablar de Dios y empieza a hablarle a él: “tú estarás conmigo”.
En la segunda parte (versículos 5 y 6) la escena cambia y Dios es el anfitrión que recibe a un viajero: «Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.» Mesa, aceite y copa son los gestos con que un anfitrión de aquel tiempo recibía a su huésped: lo protegía, lo honraba y lo atendía con abundancia. El salmo termina en “la casa de Jehová”. Esto revela algo de Dios: no es una idea para recitar, sino alguien que guía, protege, recibe y acompaña. El salmo no describe una vida sin valles ni enemigos; describe una vida que no está sola en ninguno de ellos.
Siglos después, Jesús tomó esta imagen y la aplicó a sí mismo: «Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas.» (Juan 10:11). Y añadió que el buen pastor conoce a sus ovejas y ellas lo conocen a él (Juan 10:14). No basta con saber de memoria las palabras del pastor; se trata de conocerlo y seguir su voz.
Tu vergüenza puede convertirse en un regalo. Nunca es tarde para leer despacio lo que uno ha repetido por años: una frase por noche, preguntándote qué significa y qué te dice hoy. Y tu nieto te acaba de dar una ocasión hermosa: no tienes que saberlo todo para responderle; pueden descubrirlo juntos, con la Biblia abierta sobre la mesa. Quizá lo más valioso que le dejes sea el ejemplo de un abuelo que a los setenta años sigue aprendiendo de Dios con humildad.
¿Qué palabras de tu fe repites sin haberte detenido a entenderlas?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi mamá, que me enseñó este salmo, por los años de vida que me has dado y por mi nieto y sus preguntas. Reconozco que muchas veces he repetido tus palabras sin escucharte. Dame humildad para aprender a mi edad, paciencia para leer despacio y sabiduría para responderle a mi nieto con sencillez. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que el Pastor del que habla el salmo está presente ahora contigo, y no solo en las palabras que conoces de memoria. Repite despacio una sola frase y quédate en ella. Que el Espíritu de Dios te enseñe lo que nunca habías visto en estas palabras.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué imagen del salmo te habló hoy de una manera nueva, y por qué?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué orgullo, qué vergüenza o qué costumbre de orar de memoria sin pensar necesitas poner en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “El próximo domingo me sentaré con mi nieto, abriremos la Biblia en el Salmo 23 y cada semana leeremos juntos una imagen, buscando qué significa y cómo nos cuida Dios en eso”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 10:11-16. Jesús se presenta como el buen pastor que conoce a sus ovejas y da su vida por ellas.
«Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.» (Juan 10:14) - Ezequiel 34:11-16. Dios promete apacentar él mismo a su rebaño y darle buenos pastos y descanso.
«Yo apacentaré mis ovejas, y yo les haré tener majada, dice el Señor Jehová.» (Ezequiel 34:15) - Mateo 9:35-38. Jesús tiene compasión de la gente que anda como ovejas sin pastor.
«Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor.» (Mateo 9:36) - 1 Pedro 2:21-25. Volver al Pastor de nuestras almas y seguir sus pisadas.
«Porque vosotros erais como ovejas descarriadas; mas ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.» (1 Pedro 2:25)
Esta oración se lee los días: 27 de noviembre.