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Esperar sin rendirse
Salmo 40: resignadamente esperé á Jehová
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Salmo 40:1-5 RV1909
Tienes veintiséis años, eres ciego desde los ocho por un glaucoma y vives con tu mamá en Kennedy, en Bogotá. Te graduaste de contaduría gracias al lector de pantalla y a muchas noches sin dormir. Desde entonces has enviado más de sesenta hojas de vida. Te llaman, la entrevista por teléfono va bien, y cuando llegas con el bastón la conversación se enfría: “Nosotros le avisamos”. Tus compañeros de promoción ya tienen empleo y suben fotos de la oficina. Tu mamá sigue vendiendo tamales los domingos para pagar el internet. Esta semana te rechazaron otra vez y no te levantaste de la cama en dos días. Le dijiste a tu hermana que no vas a mandar más hojas de vida, que para qué, y dejaste de ir al grupo de jóvenes porque todos te preguntan: “¿Y qué ha pasado?”.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, aunque fue duro; por el techo, por la comida que preparó mi mamá y por las personas que me han ayudado a llegar hasta aquí. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces el pozo en el que me siento y las ganas que tengo de tirar la toalla. No te pido que me lo des todo ya; te pido fuerza para no quedarme hundido en el lodo. Hágase tu voluntad: si lo tienes a bien, que encuentre trabajo; y si el camino es otro, muéstramelo. Dame valor para volver a intentarlo mañana, humildad para recibir ayuda y un corazón que no mida su valor por los rechazos. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Al Músico principal: Salmo de David. RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor. 2E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová. 4Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira. 5Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados.
Salmo 40:1-5 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
En este salmo David mira hacia atrás y cuenta una espera larga. La palabra “resignadamente” no significa con los brazos cruzados: en hebreo el verbo se repite, “esperando, esperé”, como quien aguanta y sigue clamando. Y describe de dónde lo sacó Dios: «E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.» El “lago de miseria” es un pozo o cisterna; en Israel a veces se usaban como cárceles, y en el fondo quedaba barro. En el lodo, entre más te mueves solo, más te hundes. Es la imagen exacta del desánimo.
Lo que revela de Dios es que se inclina a escuchar, aunque no nos diga cuándo responderá. La canción nueva llega después del pozo, no antes: «Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová.» El salmo no promete que, si tienes suficiente fe, el trabajo llegará la semana próxima; promete que Dios no abandona al que espera en él. Y advierte contra otra cosa: «Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.» Una de esas mentiras es la que te repites después de cada rechazo: que vales menos.
Cuando los discípulos vieron a un ciego de nacimiento, preguntaron de quién era la culpa. Jesús les contestó: «Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.» (Juan 9:3). Jesús no vio en ese hombre un castigo ni una carga, sino una persona en quien Dios quería obrar. Eso también es verdad de ti, con o sin vista.
Tu parte es descansar sin rendirte. Puedes llorar, pero no quedarte en el lodo: pide ayuda a los programas de inclusión laboral para personas con discapacidad visual, como los que orienta el Instituto Nacional para Ciegos, y sigue preparándote. Vuelve al grupo de jóvenes y di la verdad de cómo estás; dejarte acompañar no es debilidad. Quizá haya alguien que esté empezando el camino que tú ya recorriste. Y si el desánimo no se levanta, busca a un psicólogo: es parte del cuidado de Dios, no falta de fe.
¿Estás esperando en Dios, o te estás rindiendo en silencio?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi vida, por mi mamá que no se ha cansado de luchar conmigo, por la carrera que pude terminar y por los oídos y las manos con que aprendo cada día. Tú sabes cuánto me duele cada “nosotros le avisamos” y cuánto me cuesta seguir. Muéstrame qué esperas de mí en este tiempo. Si lo tienes a bien, abre una puerta de trabajo; y mientras llega, o si no llega como yo quiero, dame paciencia para esperar sin rendirme, humildad para pedir ayuda y disciplina para seguir preparándome. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, aunque no lo veas con los ojos; él te conoce por tu nombre. Que el Espíritu de Dios te sostenga en este silencio y te recuerde que no estás solo en el pozo.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera de esperar?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué rechazo, comparación o plazo que tú mismo te pusiste necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana llamaré a un programa de inclusión laboral para personas ciegas y pediré asesoría para mi hoja de vida. El sábado volveré al grupo de jóvenes, contaré cómo estoy de verdad y le ofreceré a Camilo, el muchacho que acaba de perder la vista, enseñarle a usar el lector de pantalla”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 9:1-7. Jesús rechaza la idea de que la ceguera sea castigo y ve en el ciego a una persona en quien Dios obra.
«Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.» (Juan 9:3) - Miqueas 7:7-8. Aunque caí, he de levantarme: la espera activa del profeta en tiempos oscuros.
«Tú, enemiga mía, no te huelgues de mí: porque aunque caí, he de levantarme; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.» (Miqueas 7:8) - Habacuc 2:1-3. El profeta aprende que lo que Dios dice tiene su tiempo, aunque parezca tardar.
«Aunque la visión tardará aún por tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá: aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará.» (Habacuc 2:3) - Romanos 8:24-25. La esperanza se vive con paciencia, precisamente porque todavía no se ve.
«Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.» (Romanos 8:25)
Esta oración se lee los días: 19 de julio.