Oración de la Noche

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La religión de apariencia frente al corazón quebrantado

Salmo 51:17: el corazón contrito que Dios no desprecia

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Salmo 51:14-19 RV1909

Tienes cincuenta y ocho años y un salón de belleza en Tegucigalpa. Hace un año comentaste con varias clientas, y luego en el grupo de oración, que el director del coro andaba “en malos pasos” con una muchacha de la congregación. No era verdad. Él y su esposa, Andrea, se fueron de la iglesia avergonzados. Hace tres semanas supiste toda la verdad y lloraste delante de Dios como no llorabas hacía años. Desde entonces te inscribiste en todos los ayunos, subiste tu ofrenda, llegas primero a la vigilia y cantas con los ojos cerrados. Pero no has llamado a Andrea, ni has corregido lo que les dijiste a tus clientas. Cada vez que piensas en hacerlo, te convences de que Dios ya te perdonó y de que es mejor no revolver.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por tu misericordia que me alcanzó y por la paciencia con la que me has mostrado mi falta. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he querido tapar con actividades lo que solo se arregla con humildad. Te entrego mi orgullo y mi miedo a quedar mal. Si lo tienes a bien, prepara el corazón de Andrea y de su esposo; y aunque no quieran recibirme, ayúdame a hacer mi parte con verdad y mansedumbre. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    14Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: cantará mi lengua tu justicia. 15Señor, abre mis labios; y publicará mi boca tu alabanza. 16Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; no quieres holocausto. 17Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. 18Haz bien con tu benevolencia á Sión: edifica los muros de Jerusalem. 19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.

    Salmo 51:14-19 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    En la segunda parte del Salmo 51, David ya ha confesado su pecado y pide algo más: «Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: cantará mi lengua tu justicia.» Es una referencia directa a la sangre de Urías, cuya muerte él provocó. Luego dice: «Señor, abre mis labios; y publicará mi boca tu alabanza.» El pecado le había cerrado la boca; el perdón se la abre de nuevo, no para disimular, sino para alabar con verdad.

    Como rey, David podía ofrecer miles de animales en el altar y quedar bien ante todos. Pero sabe que eso no compra nada: «Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; no quieres holocausto.» «Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.» Contrito quiere decir molido, quebrantado como el grano. Esto revela algo de Dios: no se deja impresionar por la actividad religiosa cuando el corazón sigue intacto. El salmo no desprecia la adoración; al final dice que, con el corazón en su lugar, las ofrendas volverán a agradarle. El problema es usar el culto para reemplazar la obediencia. Y David no piensa solo en sí mismo: su pecado había herido a todo el pueblo, y por eso ora por Jerusalén y sus muros, por lo que su culpa había debilitado.

    Jesús lo enseñó con una escena muy concreta: «Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.» (Mateo 5:24). Para Jesús, el camino hacia el hermano ofendido es parte del camino hacia el altar. No dice que la ofrenda sea mala, sino que tiene un orden.

    Los ayunos, la ofrenda y la vigilia pueden ser hermosos, pero no pueden hacer lo que te toca a ti: buscar a Andrea y a su esposo, pedirles perdón sin justificarte y decir la verdad a las mismas personas que escucharon la mentira. Después del perdón viene la restauración. Si ellos no te perdonan, el perdón de Dios no se pierde; tu parte no depende de su respuesta, sino de tu obediencia. Si te da miedo, pide a un líder espiritual de confianza que te acompañe. Un corazón quebrantado no se esconde detrás de la actividad: se humilla y repara.

    ¿Estás ofreciendo a Dios actividades en lugar de la obediencia que te está pidiendo?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias porque me mostraste la verdad, por tu perdón que no merezco, por mi salón, por mis clientas y por la iglesia que me ha sostenido. Tú sabes el daño que les causé con mis palabras a Andrea y a su esposo. No quiero esconderme detrás de los ayunos ni de las ofrendas. Muéstrame qué esperas de mí, y dame humildad y valor para buscarlos, pedirles perdón y corregir lo que dije. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente y que no necesitas impresionarlo: él mira el corazón. Quédate delante de él tal como eres. Que el Espíritu de Dios forme en ti, en este silencio, un corazón humilde y dispuesto a restaurar.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la diferencia entre hacer cosas para él y obedecerle?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué orgullo, miedo a quedar mal o deseo de pasar la página sin reparar necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana llamaré a Andrea para pedirle que me reciba, a ella y a su esposo, y les pediré perdón sin excusas. Después buscaré, una por una, a las personas a quienes les conté aquello, y les diré que no era verdad”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 5:21-24. Primero reconciliarse con el hermano, luego presentar la ofrenda.
    «Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.» (Mateo 5:24)
  • Miqueas 6:6-8. Lo que Dios pide: hacer justicia, amar misericordia y humillarse.
    «Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios.» (Miqueas 6:8)
  • Isaías 1:11-17. Dios rechaza el culto sin justicia y pide restituir al agraviado.
    «Aprended á hacer bien; buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al huérfano, amparad á la viuda.» (Isaías 1:17)
  • Juan 21:15-17. Jesús restaura a Pedro después de que lo negó.
    «Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.» (Juan 21:17)

Esta oración se lee los días: 16 de febrero.

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