Oración de la Noche

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Cuando quien me hiere es un amigo cercano

Salmo 55:22: echa sobre Jehová tu carga

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Salmo 55:12-22 RV1909

Tienes sesenta y nueve años, eres jubilado de una empresa de ómnibus y vives en Las Piedras, Uruguay. Con Héctor fueron amigos durante cuarenta años: llegaron casi juntos a la iglesia, criaron a sus hijos a la par y asaron cientos de chorizos en el patio de tu casa. Hace dos años te pidió prestados tus ahorros para salvar su carpintería, y se los diste sin firmar nada, “porque entre hermanos no hace falta”. Nunca te devolvió un peso. Cuando le preguntaste, se ofendió, y ahora anda diciendo en la iglesia que eres un avaro que lo humilló. Algunos ya te saludan distinto. Los domingos lo ves cantando en la fila de adelante y se te revuelve el estómago. Esta noche, con tu esposa ya dormida, repasas una y otra vez cada conversación.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi esposa que duerme a mi lado, por la casa, por la salud y por los amigos que siguen conmigo. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces la traición que me duele y las palabras que me hirieron. Echo sobre ti esta carga, porque yo ya no la puedo llevar. No quiero vengarme, ni que el rencor se me haga costumbre. Pongo a Héctor en tus manos; haz justicia como tú sabes, y enséñame a mí a perdonar. Dame sueño esta noche y sabiduría mañana. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    12Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él: 13Mas tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar: 14Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, á la casa de Dios andábamos en compañía. 15Condenados sean á muerte, desciendan vivos al infierno: porque maldades hay en su compañía, entre ellos. 16Yo á Dios clamaré; y Jehová me salvará. 17Tarde y mañana y á medio día oraré y clamaré; y él oirá mi voz. 18El ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí; pues fueron contra mí muchos. 19Dios oirá, y los quebrantará luego, el que desde la antigüedad permanece (Selah); por cuanto no se mudan, ni temen á Dios. 20Extendió sus manos contra sus pacíficos: violó su pacto. 21Ablandan más que manteca su boca, pero guerra hay en su corazón: suavizan sus palabras más que el aceite, mas ellas son cuchillos. 22Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.

    Salmo 55:12-22 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    David escribe este salmo herido por alguien muy cercano; muchos piensan en Ahitofel, su consejero, que se unió a la rebelión de Absalón. El salmista dice lo que tú sientes: «Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él:» «Mas tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar:» «Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, á la casa de Dios andábamos en compañía.» Lo que más duele no es la herida, sino de dónde viene: de alguien con quien compartías la mesa y la fe.

    El salmo no esconde la rabia; hasta llega a desear el mal a los que lo traicionaron (versículo 15). La Biblia no nos pide fingir. Pero David no lleva esa rabia a la acción: la lleva a Dios. «Tarde y mañana y á medio día oraré y clamaré; y él oirá mi voz.» Conoce bien la doblez del amigo: «Ablandan más que manteca su boca, pero guerra hay en su corazón: suavizan sus palabras más que el aceite, mas ellas son cuchillos.» Y aun así termina en otro lugar: «Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.» Esto revela algo de Dios: ve la injusticia, escucha a cualquier hora y es el juez justo, para que tú no tengas que serlo. Echar la carga no es negar lo que pasó; es dejar de llevarla solo, noche tras noche.

    Jesús también fue entregado por un amigo cercano, uno de los doce, con un gesto de cariño: «Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?» (Lucas 22:48). Jesús nombró la traición sin rodeos, pero no respondió con odio.

    Tu parte tiene varias caras. No devuelvas chisme por chisme: tu valor viene de Dios, no de lo que digan en la iglesia. Puedes buscar a Héctor y hablarle a solas, como enseña Jesús en Mateo 18:15, y si no te escucha, pedirle al pastor que los acompañe. Perdonar no es fingir que no pasó ni volver a confiar de inmediato; tampoco te obliga a renunciar a lo que te debe, aunque en oración puedes preguntarle a Dios si quiere que lo sueltes. Recuerda también que quizá Héctor esté hundido en la vergüenza de su fracaso. Y si este dolor te quita el sueño y la salud, habla con alguien de confianza o con un profesional.

    ¿Qué parte de esta carga has estado llevando tú solo, repasándola cada noche?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por los años de amistad que viví con Héctor, por todo lo bueno que compartimos, por mi esposa, por mi jubilación y por la iglesia, aunque hoy me duela estar en ella. Tú sabes cuánto me hirió que un amigo tan cercano me traicionara y hablara mal de mí. Te entrego esta carga. Muéstrame qué esperas de mí: si lo tienes a bien, danos un camino de reconciliación; y si no, dame paz para seguir sin rencor. Dame dominio propio para no hablar mal de él y valor para buscarlo con la verdad. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo que escuchó a David tarde, mañana y mediodía, y que también te escucha esta noche. No necesitas repasar otra vez cada palabra. Que el Espíritu de Dios te ayude, en este silencio, a soltar la carga en sus manos.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la traición y sobre tu manera de responder?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué rabia, qué deseo de que te den la razón o qué deuda necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana no hablaré de Héctor con nadie de la iglesia. Lo llamaré para invitarlo a tomar un café a solas y le diré, sin gritar, cuánto me dolió. Si no quiere hablar, le pediré al pastor que nos acompañe. Mientras tanto oraré cada noche por él y por su familia, aunque me cueste”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 22:47-48. Jesús es entregado por un amigo con un beso, y nombra la traición sin odio.
    «Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?» (Lucas 22:48)
  • Salmo 41:9-12. Aun el amigo que comía de mi pan levantó contra mí el calcañar.
    «Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.» (Salmo 41:9)
  • 2 Timoteo 4:14-17. Pablo, abandonado por todos, no les guarda cuenta y encuentra que el Señor estuvo a su lado.
    «En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos: no les sea imputado.» (2 Timoteo 4:16)
  • Lucas 6:27-31. Bendecir a los que nos maldicen y orar por los que nos calumnian.
    «Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.» (Lucas 6:28)

Esta oración se lee los días: 12 de mayo.

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