Oración de la Noche

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El anhelo de estar con Dios por encima de todo

Salmo 84: mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Salmo 84:1-12 RV1909

Tienes setenta y un años y fuiste profesor de sociales en un colegio público de Manizales durante treinta y cuatro años. Desde la pandemia ves el culto por el celular, en piyama, con el tinto en la mano. Al principio fue por cuidarte; después, por la rodilla que te duele en las lomas del barrio Chipre, y ahora ya es costumbre. Te dices que “Dios está en todas partes” y que en la iglesia hay mucho ruido y muchos jóvenes que no conoces. Pero los domingos en la tarde te pesa la soledad: tu esposa murió hace cuatro años y tus hijos viven en Bogotá. El otro día don Aurelio, con quien enseñabas en la escuela dominical, te llamó para decirte que te extrañan, y tú le contestaste que estabas muy ocupado.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por la memoria de mi esposa, por mis hijos y por los hermanos que todavía me buscan. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he dejado que la soledad se volviera costumbre y que he preferido mi sala a tu casa. Tú sabes que la rodilla me duele y que me cuesta llegar a lugares nuevos. Hágase tu voluntad: muéstrame cómo volver, y si necesito ayuda, dame humildad para pedirla. Dame valor para llamar a Aurelio y un corazón que te desee más que a mi comodidad. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo para los hijos de Coré. ¡CUÁN amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! 2Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. 3Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos en tus altares, oh Jehová de los ejércitos, rey mío, y Dios mío. 4Bienaventurados los que habitan en tu casa: perpetuamente te alabarán. (Selah.) 5Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; en cuyo corazón están tus caminos. 6Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, cuando la lluvia llena los estanques. 7Irán de fortaleza en fortaleza, verán á Dios en Sión. 8Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: escucha, oh Dios de Jacob. (Selah.) 9Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido. 10Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: escogería antes estar á la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad. 11Porque sol y escudo es Jehová Dios: gracia y gloria dará Jehová: no quitará el bien á los que en integridad andan. 12Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía.

    Salmo 84:1-12 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Este salmo es de los hijos de Coré, una familia de levitas que cantaba en el templo y cuidaba sus puertas. Lo canta alguien que anhela llegar a la casa de Dios en Jerusalén, y que envidia hasta a los pájaros que anidan allí: «Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos en tus altares, oh Jehová de los ejércitos, rey mío, y Dios mío.» El camino de los peregrinos no era fácil; pasaba por tierras secas, y aun así seguían andando: «Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, cuando la lluvia llena los estanques.» El valle de Baca era un lugar árido, y su nombre recuerda el llanto. Quien camina hacia Dios con otros convierte el desierto en fuente.

    Lo que revela de Dios es que el centro no es un edificio, sino él mismo: «Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.» Es verdad que Dios está en todas partes; pero también es verdad que ha querido encontrarse con su pueblo reunido. Por eso el salmista dice: «Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: escogería antes estar á la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.» Estar “a la puerta” era el oficio humilde del portero, justo el de los hijos de Coré. Y cuando dice que Dios “no quitará el bien á los que en integridad andan”, no promete riquezas: el mayor bien es Dios mismo.

    Jesús, a los doce años, se quedó en el templo escuchando y preguntando, y cuando sus padres lo encontraron les dijo: «Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?» (Lucas 2:49). Y a sus discípulos les prometió: «Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.» (Mateo 18:20).

    Ver el culto por internet es una bendición para quien no puede salir de casa. Pero si tú puedes, la comunidad te necesita y tú la necesitas a ella: «No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.» (Hebreos 10:25). Tu parte es reconocer qué te ha ido encerrando: la rodilla, sí, pero quizá también el orgullo de no pedir ayuda o el miedo a no encajar entre caras nuevas. Devuélvele la llamada a don Aurelio. Tu valor no está en lo útil que seas, pero los años de maestro que llevas dentro pueden ser un regalo para los jóvenes que todavía no conoces.

    ¿Qué lugar ocupa en tu corazón el deseo de estar con Dios y con su pueblo?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por los años de vida, por mi pensión, por los alumnos que me diste y por la iglesia que me ha acompañado tanto tiempo, aunque yo me haya alejado. Reconozco que la costumbre y la comodidad me fueron encerrando, y que me escondo detrás de la rodilla y del celular. Ayúdame a reconocer cuánto deseo, en el fondo, estar en tu casa. Si lo tienes a bien, dame salud para subir esas lomas; y si no, humildad para pedir que me lleven. Dame valor para volver y disciplina para no aislarme. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu sala, y que también te espera en medio de su pueblo reunido. Que el Espíritu de Dios avive en este silencio tu deseo de estar con él y con tus hermanos.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de buscarlo y de estar con su pueblo?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué comodidad, orgullo o miedo a no encajar necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana llamaré a don Aurelio, le pediré perdón por mi respuesta y le preguntaré si puede pasar por mí el domingo. Después del culto me quedaré a saludar a los jóvenes y me ofreceré para ayudar con las tareas de sociales a los que lo necesiten los sábados”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 2:41-49. Jesús, a los doce años, se queda en el templo escuchando y preguntando.
    «Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?» (Lucas 2:49)
  • Salmo 122:1-4. La alegría de subir juntos a la casa de Dios.
    «Cántico gradual: de David. YO me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.» (Salmo 122:1)
  • Hebreos 10:23-25. No dejar de reunirse, para animarse unos a otros al amor y a las buenas obras.
    «No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.» (Hebreos 10:25)
  • Hechos 2:42-47. Los primeros creyentes perseveraban juntos en la oración y compartían la mesa con sencillez de corazón.
    «Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,» (Hechos 2:46)

Esta oración se lee los días: 20 de julio.

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