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Hacer de Dios tu habitación
Salmo 91:9-10: no te sobrevendrá mal
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Salmo 91:7-12 RV1909
Tienes treinta y ocho años, eres electricista y hace tres meses los desalojaron de la casa que arrendaban desde hacía siete años: el dueño la vendió y les dio treinta días. No encontraron nada que pudieran pagar, así que tu esposa, tus dos hijos y tú viven ahora en una sola habitación en la casa de tu suegra. Los niños cambiaron de colegio, duermen en un colchón en el piso y el menor pregunta todas las noches cuándo vuelven “a la casa”. Tus cosas están en cajas en un garaje prestado. Cada fin de semana recorres el barrio buscando avisos de arriendo y todo es más caro de lo que ganas. Sientes que fallaste como papá, y esta noche le preguntas a Dios si algún día volverán a tener un lugar propio.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por el techo que tenemos esta noche, por mi suegra, por mi esposa y por mis hijos dormidos a mi lado. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes que me siento cansado y que a veces creo que les he fallado. Quiero aprender que mi casa eres tú. Dame sabiduría para seguir buscando un lugar, paciencia para convivir con gratitud y paz para dormir esta noche. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
7Caerán á tu lado mil, y diez mil á tu diestra: mas á ti no llegará. 8Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos. 9Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, 10No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. 11Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 12En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra.
Salmo 91:7-12 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
En el Salmo 91 aparece una palabra que da sentido a todo el poema: habitación. «Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,» «No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.» La “habitación” es el lugar donde uno vive, adonde vuelve al final del día, donde deja sus cosas y descansa. El salmista no dice que su casa sea su refugio; dice que su refugio es Dios. Para Israel, que vivió en tiendas en el desierto, en el exilio y en tierras ajenas, esto era decisivo: podían perder la casa, pero no a su Dios. Moisés lo dijo así: “Señor, tú nos has sido refugio en generación y en generación” (Salmo 90:1).
Esto revela algo de Dios: no está atado a una dirección. Va con los suyos, y se deja encontrar en una habitación prestada igual que en una casa propia. Pero cuidado con leer “no te sobrevendrá mal” como una garantía de que nunca habrá desalojos, deudas ni tristezas; tú ya sabes que sí las hay, y que quienes aman a Dios también las viven. El mal que no te alcanza es el de quedarte sin refugio. Y el salmo sigue: «Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.» “En todos tus caminos”: Dios cuida también al que todavía no sabe dónde va a vivir.
Jesús mismo vivió sin casa propia durante su ministerio: «Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.» (Mateo 8:20). Y prometió una morada que no depende de ningún contrato de arriendo: «Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á él, y haremos con él morada.» (Juan 14:23). Hacer de Dios tu habitación es volver a él cada noche, donde estés, y hacer de esa habitación prestada un lugar donde se ora y se da gracias. Tu parte es seguir buscando con constancia, ordenar las cuentas con tu esposa, pedir orientación sobre programas de vivienda y no cargar la vergüenza en silencio. Tus hijos no necesitan un papá perfecto, sino uno presente que les diga la verdad con esperanza. Y tu suegra, que les abrió la puerta, también es tu prójimo: agradecerle y cuidar la convivencia es parte de lo que Dios espera de ti.
¿Dónde está tu verdadera habitación: en un lugar que se puede perder, o en Dios, que va contigo?
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Orar Oratio
Señor, gracias por el techo que tenemos hoy, por mi suegra que nos recibió, por mi esposa, por mis hijos y por el trabajo que me permite seguir buscando. Tú sabes cuánto me pesa no poder darles una casa y cuánto me duele la pregunta de mi hijo. Si lo tienes a bien, ayúdanos a encontrar un lugar que podamos pagar; si no es como esperamos, danos paz para aceptarlo. Enséñame a hacer de ti mi habitación, dame constancia para seguir buscando y humildad para recibir ayuda. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en esta habitación prestada, junto al colchón donde duermen tus hijos. Él es tu habitación, y ningún desalojo puede sacarte de su presencia. Que el Espíritu de Dios te dé descanso y esperanza para mañana.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tener en él tu verdadera casa?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué vergüenza, miedo al futuro o sensación de haber fallado necesitas poner hoy en las manos de Dios, de corazón?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta noche oraré con mis hijos antes de dormir y les explicaré, con palabras sencillas, que Dios está con nosotros aquí también. Mañana le daré las gracias a mi suegra y le ofreceré arreglar la instalación eléctrica de su cocina”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 14:18-23. Jesús promete hacer morada con quien lo ama.
«Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á él, y haremos con él morada.» (Juan 14:23) - Salmo 90:1-4. Dios ha sido refugio de su pueblo de generación en generación.
«Oración de Moisés varón de Dios. SEÑOR, tú nos has sido refugio en generación y en generación.» (Salmo 90:1) - Hebreos 11:8-10. Abraham vivió en tiendas, sin casa propia, confiando en Dios.
«Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:» (Hebreos 11:9) - Hechos 17:24-28. En él vivimos, y nos movemos, y somos.
«Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como también algunos de vuestros poetas dijeron: Porque linaje de éste somos también.» (Hechos 17:28)
Esta oración se lee los días: 6 de febrero.