Oración de la Noche › Archivo › Salmo 91 oración de protección para ti y tu familia
Prudencia y confianza
Salmo 91 oración de protección para ti y tu familia
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Salmo 91:2-10 RV1909
Eres profesora en un colegio público de un barrio donde mandan las pandillas. Cada mañana, antes de salir, oras el Salmo 91 con tus dos hijos y les pides que lo oren por ti. Tu esposo quiere que pidas traslado; tú sientes que Dios te puso allí, porque tus alumnos te necesitan. La semana pasada hubo una balacera a dos cuadras del colegio. Ese día el rector pidió que nadie saliera solo, pero tú te fuiste caminando a la parada, ya oscureciendo, diciéndote “el Salmo 91 me cubre”. Llegaste bien, pero tu esposo se enojó y tu hija menor lloró cuando se enteró. Ahora te preguntas dónde termina la confianza en Dios y dónde empieza la imprudencia.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por haber vuelto a casa, por mis hijos que ya duermen y por mi esposo, que se preocupa por mí. Gracias por mis alumnos. Me quedo en silencio delante de ti… Tú eres mi esperanza y mi habitación. Perdona las veces que confundí la confianza con la terquedad. Te encomiendo a mi familia y a los niños de ese barrio, y te pido sabiduría para tomar, junto a los míos, la decisión que te agrade. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
-
Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
2Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré. 3Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora. 4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad. 5No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día; 6Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya. 7Caerán á tu lado mil, y diez mil á tu diestra: mas á ti no llegará. 8Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos. 9Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, 10No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
Salmo 91:2-10 RV1909
-
Meditar Meditatio
Reflexión
En el centro del Salmo 91 hay dos versos que mucha gente ora por su familia: «Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,» «No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.» En ellos resuena la confesión del comienzo: «Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré.» Quien ora así no habla de un escudo mágico, sino de una relación: Dios es su esperanza y su casa. La “habitación” era el lugar donde uno vivía y se sentía seguro; hacer de Dios la propia habitación es vivir cada día bajo su cuidado y su voluntad.
Esto revela algo de Dios: él cuida a los suyos, y ese cuidado es real. Pero la Biblia nunca enfrenta la confianza con la prudencia. Cuando Nehemías reconstruía los muros de Jerusalén rodeado de enemigos, escribió: «Entonces oramos á nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.» (Nehemías 4:9). Oró, y también puso guardias. Proverbios lo dice con sencillez: «El caballo se apareja para el día de la batalla: mas de Jehová es el salvar.» (Proverbios 21:31). Prepararse no es falta de fe; es reconocer que Dios nos dio inteligencia y que la vida es un regalo que debemos cuidar.
Jesús envió a sus discípulos a lugares difíciles, y no les pidió que fueran ingenuos: «He aquí, yo os envío como á ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.» (Mateo 10:16). Él mismo, más de una vez, se apartó cuando querían hacerle daño antes de tiempo. Tu vocación con esos alumnos puede venir de Dios, y aun así te toca cuidarte: acatar las indicaciones del colegio, no caminar sola cuando hay riesgo, avisar dónde estás y escuchar de verdad el miedo de tu esposo y de tus hijos, que también son tu prójimo. Discernir juntos, en oración y con consejo, si debes quedarte o pedir traslado también es buscar la voluntad de Dios. Y tus alumnos, que viven ese peligro todos los días, necesitan una maestra que les enseñe con su ejemplo a confiar y a cuidarse.
¿Tu confianza en Dios te hace más prudente, o te está llevando a exponerte sin necesidad?
-
Orar Oratio
Padre, gracias por mi trabajo, por mis alumnos, por mi esposo y mis hijos, y por cada día que me has permitido volver sana a casa. Tú conoces el peligro de ese barrio y el miedo de mi familia. Muéstrame qué esperas de mí; dame humildad para escuchar a los míos, prudencia para cuidarme y valor para servir donde tú quieras. Hágase tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.
-
Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente en tu casa y también en ese colegio, en cada salón y en cada calle del barrio. Él es tu habitación, dondequiera que estés. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio sabiduría para unir la confianza con la prudencia.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
-
Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la relación entre confiar en él y cuidar tu vida?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué terquedad, orgullo o miedo necesitas poner en las manos de Dios para poder discernir con tu familia lo que él espera de ti?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana me pondré de acuerdo con dos compañeras para salir juntas del colegio y le compartiré mi ubicación a mi esposo. El fin de semana hablaremos en familia, con calma y en oración, sobre el traslado, y escucharé el miedo de mis hijos sin minimizarlo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 10:16-23. Jesús envía a los suyos entre lobos: prudentes y sencillos.
«He aquí, yo os envío como á ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.» (Mateo 10:16) - Nehemías 4:7-14. Nehemías ora y también pone guardia de día y de noche.
«Entonces oramos á nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.» (Nehemías 4:9) - Proverbios 22:1-5. El prudente ve el peligro y se resguarda.
«El avisado ve el mal, y escóndese: mas los simples pasan, y reciben el daño.» (Proverbios 22:3) - Hechos 9:23-25. Pablo escapa de noche por el muro: confiar no es exponerse sin necesidad.
«Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro en una espuerta.» (Hechos 9:25)
Esta oración se lee los días: 24 de noviembre.