Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

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Navidad con una silla vacía

Salmo 91 para dormir: bajo la sombra del Omnipotente

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Salmo 91:1-6 RV1909

Es Navidad, la primera sin tu esposa. Murió en abril, después de un año de tratamientos. Tus dos hijas, de quince y diecisiete años, insistieron en hacer los tamales como ella los hacía, y pasaron la tarde en la cocina riéndose y llorando al mismo tiempo. Vino tu suegra, llamaron tus hermanos, alguien puso música. Anoche sonreíste, serviste el ponche y diste los abrazos de la medianoche, pero nadie se sentó en la silla de la cabecera, la que ella ocupaba. Ya todos duermen. Tú sigues en la sala, entre papeles de regalo y luces que parpadean, sin sueño. Te sientes culpable por no tener ánimo de fiesta, y a la vez culpable por haberte reído un momento, como si eso fuera olvidarla.

Oración de la noche

Padre, gracias por mi esposa y por todo lo que vivimos juntos; gracias por mis hijas, por los tamales que hicieron con tanto amor y por cada abrazo de esta noche. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes cuánto me duele su ausencia en esta fecha. No te pido que me quites la tristeza de golpe; te pido descansar bajo tu sombra. Dame sueño esta noche, y mañana fuerzas para cuidar a mis hijas y para recordarla con gratitud. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. 2Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré. 3Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora. 4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad. 5No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día; 6Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya.

    Salmo 91:1-6 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 91 no dice quién lo escribió, pero se nota que nació en tiempos de peligro: habla de peste, de flechas y de terrores de la noche. Empieza con dos imágenes de refugio: «El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.» El “abrigo” es el lugar escondido donde uno se resguarda; la “sombra”, en una tierra de sol fuerte como Israel, era descanso y vida. Enseguida viene una imagen todavía más tierna: «Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.» La adarga era un escudo de cuero; lo que protege es la verdad de Dios, su fidelidad que no cambia.

    Esto revela algo de Dios: no te pide que estés alegre para acercarte; te ofrece abrigo justamente cuando estás a la intemperie. El salmo no promete que nunca perderás a nadie; muchas personas que lo oraban con fe han despedido a los que aman. Leerlo como un amuleto contra toda desgracia sería poner en la boca de Dios algo que él no dijo, y haría más pesado tu dolor. Lo que promete es un lugar donde estar en la noche más larga: «No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día;» La noche sigue siendo noche, pero no la atraviesas solo. Y la fecha no obliga al corazón: puedes llorar y puedes reír sin traicionar a nadie. «Tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;» (Eclesiastés 3:4). En el duelo, muchas veces los dos tiempos llegan el mismo día.

    Jesús conoció este dolor. Frente a la tumba de su amigo Lázaro no apuró el llanto de Marta y María; lloró con ellas: «Y lloró Jesús.» (Juan 11:35). Tus lágrimas no son falta de fe. Tu parte esta noche no es fingir ni resolver tu duelo, sino dejarte cubrir y descansar. Mañana tu parte será cuidar a tus hijas, que perdieron a su mamá y necesitan verte llorar y verte seguir; hablar de ella en la mesa sin miedo y aceptar la compañía de otros. Si con los meses la tristeza no te deja dormir, trabajar o levantarte, buscar a un profesional o un grupo de duelo es parte del cuidado de Dios, no falta de fe.

    ¿Te permites descansar bajo el abrigo de Dios esta noche, aunque no tengas ánimo de fiesta?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por los años que me diste junto a mi esposa, por mis hijas, por la mesa que compartimos hoy y por quienes nos acompañaron, aunque su silla quedara vacía. Tú sabes cuánto la extraño y cuánto pesa esta noche. Dame valor para no fingir delante de ti, sabiduría para acompañar a mis hijas en su dolor y humildad para aceptar la compañía de otros. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en esta sala en silencio, junto a la silla vacía. No tienes que estar alegre para estar con él; basta con quedarte bajo su abrigo. Que el Espíritu de Dios te consuele y te dé reposo en esta noche.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su abrigo en medio de tu duelo?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué tristeza, culpa o pregunta sin respuesta necesitas dejar esta noche bajo el abrigo de Dios, de corazón y no solo de palabra?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana desayunaré con mis hijas, les contaré un recuerdo bonito de su mamá y les preguntaré cómo se sienten, sin apurarlas. Esta semana llamaré a mi compañero de trabajo que también enviudó este año, para acompañarlo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 11:32-36. Jesús llora con María frente a la tumba de Lázaro.
    «Y lloró Jesús.» (Juan 11:35)
  • Eclesiastés 3:1-8. Hay tiempo de llorar y tiempo de reír: el duelo tiene su tiempo.
    «Tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;» (Eclesiastés 3:4)
  • Salmo 4:4-8. Acostarse en paz, porque solo Dios da confianza.
    «En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.» (Salmo 4:8)
  • Apocalipsis 21:1-5. La esperanza final: Dios limpiará toda lágrima.
    «Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.» (Apocalipsis 21:4)

Esta oración se lee los días: 27 de diciembre.

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