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Pedir lo que de verdad necesito para servir
Salomón pide sabiduría: da á tu siervo corazón dócil
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: 1 Reyes 3:5-12 RV1909
Tienes veintiún años y estudias enfermería en la universidad, en Tegucigalpa. Este semestre haces prácticas en el Hospital Escuela, en una sala de medicina de mujeres donde las camas están tan juntas que se oye todo. Cada noche, en el bus de regreso a tu colonia, oras lo mismo: que te vaya bien en los exámenes, que la instructora te tome en cuenta, que salgas con buen promedio para conseguir plaza o para irte a trabajar a España. Hoy doña Concepción, una señora de setenta años con diabetes, te tomó de la mano cuando ibas a medirle la presión y te pidió que te quedaras un rato, porque nadie ha venido a visitarla. Le dijiste que tenías prisa y seguiste con la siguiente cama. En el bus no puedes quitarte su cara, y te preguntas para qué estás estudiando.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día de práctica, por lo que aprendí, por el bus que me trajo a casa y por la cama donde voy a descansar, mientras otras personas pasan la noche solas en un hospital. Me quedo en silencio delante de ti… Te presento a doña Concepción y su soledad, y te presento también mi corazón apurado. Muéstrame qué esperas de mí en esta carrera. No se haga mi voluntad, sino la tuya. Dame luz para entender a quién sirvo, valor para detenerme cuando alguien me necesita y disciplina para estudiar sin perder la compasión. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
5Y aparecióse Jehová á Salomón en Gabaón una noche en sueños, y díjo le Dios: Pide lo que quisieres que yo te dé. 6Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia á tu siervo David mi padre, según que él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo: y tú le has guardado esta tu grande misericordia, que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. 7Ahora pues, Jehová Dios mío, tú has puesto á mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre: y yo soy mozo pequeño, que no sé cómo entrar ni salir. 8Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. 9Da pues á tu siervo corazón dócil para juzgar á tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo: porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? 10Y agradó delante de Adonai que Salomón pidiese esto. 11Y díjole Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, mas demandaste para ti inteligencia para oir juicio; 12He aquí lo he hecho conforme á tus palabras: he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no haya habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.
1 Reyes 3:5-12 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Salomón era muy joven cuando heredó el trono de su padre David. Una noche, en Gabaón, Dios se le aparece en sueños con una oferta que parece de cuento: «Y aparecióse Jehová á Salomón en Gabaón una noche en sueños, y díjo le Dios: Pide lo que quisieres que yo te dé.» Salomón empieza recordando la fidelidad de Dios y luego reconoce su límite con humildad: «Ahora pues, Jehová Dios mío, tú has puesto á mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre: y yo soy mozo pequeño, que no sé cómo entrar ni salir.» Y en vez de pedir para él, pide para poder servir: «Da pues á tu siervo corazón dócil para juzgar á tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo: porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?» Un “corazón dócil” es, literalmente, un corazón que escucha: atento a Dios y atento a las personas.
Esto revela algo hermoso de Dios: «Y agradó delante de Adonai que Salomón pidiese esto.» Dios se alegra cuando lo que le pedimos tiene que ver con servir mejor a otros. Y Dios mismo enumera lo que Salomón no pidió: «Y díjole Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, mas demandaste para ti inteligencia para oir juicio;» Este relato no es una fórmula para conseguir cosas (“pide lo correcto y te llegará todo lo demás”); es una ventana al corazón que a Dios le agrada. Pedir un buen promedio o un buen trabajo no es malo. La pregunta es para qué lo quieres y a quién piensas servir con eso.
Jesús, que tenía todo el conocimiento, se ató una toalla a la cintura y lavó los pies de sus discípulos. Luego les dijo: «Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros.» (Juan 13:14). La enfermería es, en buena parte, eso: lavar pies, curar heridas, quedarse al lado de la cama.
Tu parte es revisar tus oraciones. Quizá hoy Dios no te está quitando tus metas, sino invitándote a pedir algo más: un corazón que escuche a doña Concepción además de sus signos vitales. Esa sabiduría también se cultiva: estudiar con disciplina, sí, y además aprender a detenerte, mirar a los ojos y hacer una pregunta más. Mañana todavía puedes volver a su cama.
Si Dios te dijera esta noche “pide lo que quisieres”, ¿qué le pedirías, y para qué?
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Orar Oratio
Padre, te doy gracias por la oportunidad de estudiar, por mis padres que se esfuerzan para que yo llegue a la universidad, por mis instructoras y por las pacientes que me enseñan cada día, aunque no lo sepan. Reconozco que mis oraciones han sido casi todas para mí, y que hoy dejé sola a doña Concepción por las prisas. Si lo tienes a bien, ayúdame en mis exámenes; pero sobre todo dame un corazón dócil, que escuche, y disciplina para ser una enfermera que sirve y no solo que cumple. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Dios también te dice esta noche: “Pide lo que quisieres”. Antes de responder, quédate escuchando. Que el Espíritu de Dios te ayude a descubrir qué necesitas de verdad para servir.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre lo que le pides y sobre para qué lo pides?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué metas personales (promedio, plaza, viaje, reconocimiento) necesitas poner en las manos de Dios para que no ocupen el lugar de las personas? Entrégalas de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana, en la práctica, buscaré primero a doña Concepción, le pediré perdón por mi prisa y me sentaré con ella un momento a preguntarle por su familia. Y cada día de esta semana me propondré escuchar de verdad a una paciente antes de pasar a la siguiente cama”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 13:12-17. Jesús lava los pies de sus discípulos y les pide hacer lo mismo.
«Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros.» (Juan 13:14) - 1 Reyes 3:16-28. La sabiduría que Salomón pidió se ve al escuchar a dos mujeres y defender a un niño.
«Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey: y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.» (1 Reyes 3:28) - Proverbios 2:1-6. Buscar la sabiduría como un tesoro, sabiendo que Jehová la da.
«Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.» (Proverbios 2:6) - Santiago 3:13-18. La sabiduría de lo alto es pacífica, benigna y llena de misericordia.
«Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida.» (Santiago 3:17)
Esta oración se lee los días: 7 de septiembre.