1 de enero · Empezar el año agradecido y con propósitos de servicio
Oración de año nuevo: tú coronas el año de tus bienes
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 1 de enero.
Versículo del día: Salmo 65:9-13 RV1909
Es 1 de enero. Tienes cuarenta y siete años y das clases de historia en una preparatoria pública de Monterrey. Anoche, después de la cena con tu familia en Guadalupe, abriste una libreta nueva y escribiste tus propósitos: bajar ocho kilos, terminar la maestría, ahorrar para viajar a Oaxaca, cambiar el carro. Esta mañana los leíste otra vez y te diste cuenta de que todos son para ti. Ni uno solo menciona a tus alumnos, a tu mamá, que vive sola en Saltillo, ni a Dios. El año pasado terminaste el ciclo cansada y desencantada: grupos de cuarenta y cinco muchachos que no levantan la vista del celular, y la tentación de dar solo lo mínimo. En una semana vuelves a clases, y te preguntas si tu vida se va a reducir a una lista de metas personales.
Oración de la noche
Señor, gracias por el primer día de este año, por la lluvia y el pan, por la casa y la familia, y por todo lo bueno que me diste el año pasado sin que lo reconociera. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos mis planes y mis cansancios. No quiero vivir este año solo para mí. Si tú lo quieres y si vivo, haré esto o aquello; pero sobre todo ayúdame a amar a mis alumnos, a cuidar a mi mamá y a buscarte cada día. Dame constancia para lo que empiece y humildad para cambiar de planes. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
9Visitas la tierra, y la riegas: en gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas: preparas el grano de ellos, cuando así la dispones. 10Haces se empapen sus surcos, haces descender sus canales: ablándasla con lluvias, bendices sus renuevos. 11Tú coronas el año de tus bienes; y tus nubes destilan grosura. 12Destilan sobre las estancias del desierto; y los collados se ciñen de alegría. 13Vístense los llanos de manadas, y los valles se cubren de grano: dan voces de júbilo, y aun cantan.
Salmo 65:9-13 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El Salmo 65 es un canto de David para dar gracias a Dios, probablemente en tiempo de cosecha. Comienza recordando quién es Dios: «Tú oyes la oración: á ti vendrá toda carne.» Y luego pinta su cuidado sobre la tierra: «Visitas la tierra, y la riegas: en gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas: preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.» «Haces se empapen sus surcos, haces descender sus canales: ablándasla con lluvias, bendices sus renuevos.» Hasta llegar al versículo de hoy: «Tú coronas el año de tus bienes; y tus nubes destilan grosura.» La imagen es hermosa: el año entero es como una corona tejida con los bienes de Dios, la lluvia, el grano, el pasto. “Grosura” quiere decir abundancia, lo mejor de la cosecha.
Esto revela algo de Dios: el salmo no empieza por lo que el hombre logró, sino por lo que Dios da. Y hay que leerlo bien: “tú coronas el año de tus bienes” no es una promesa de que este año todo saldrá como quiero ni de que se cumplirán mis metas. Es el reconocimiento agradecido de que todo lo bueno viene de su mano. En Israel, además, la cosecha no era solo para el dueño: la ley mandaba dejar parte del campo para el pobre y el extranjero. Los bienes con que Dios corona el año no son para retenerlos, sino para que corran y lleguen a otros.
Jesús enseñó que nuestras prioridades muestran lo que de verdad amamos: «Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.» (Mateo 6:21). Una lista de propósitos dice mucho del corazón que la escribe.
No está mal querer cuidar tu salud, estudiar o viajar. Pero tu parte hoy es completar la lista mirando a Dios y al prójimo: tus alumnos, que necesitan a alguien que crea en ellos; tu mamá, que está sola; tu propia comunión con Dios. Y hacer todo con humildad: «En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quisiere, y si viviéremos, haremos esto ó aquello.» (Santiago 4:15). Empezar el año agradecida y dispuesta a servir es la mejor manera de recibir lo que venga.
Si alguien leyera tus propósitos para este año, ¿qué diría de dónde está tu tesoro?
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Orar Oratio
Señor, gracias por este año nuevo que me regalas, por la vida, por mi familia, por mi mamá, por mi trabajo y por cada uno de los muchachos que pondrás en mis salones. Reconozco que hice planes pensando solo en mí y que empecé el año cansada y sin esperanza. Pongo este año en tus manos: si lo tienes a bien, ayúdame a cumplir lo que planeé; y si no, que se haga tu voluntad. Muéstrame qué esperas de mí, y dame disciplina y alegría para servir a otros con lo que me das. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está aquí, en el primer día del año, antes de cualquier meta o propósito. Todo lo bueno que llegue será don suyo. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio a quién quiere que sirvas este año.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus propósitos y sobre los bienes con que corona tu vida?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué plan, qué cansancio o qué deseo de controlar el año necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Hoy agregaré a mi libreta tres propósitos de servicio: llamar a mi mamá cada domingo y visitarla una vez al mes, aprenderme el nombre de cada alumno al comenzar el semestre y quedarme una tarde a la semana a ayudar a los que van atrasados”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Isaías 43:18-21. Dios hace cosa nueva y abre camino en el desierto.
«He aquí que yo hago cosa nueva: presto saldrá á luz: ¿no la sabréis? Otra vez pondré camino en el desierto, y ríos en la soledad.» (Isaías 43:19) - Filipenses 3:12-14. Olvidar lo que queda atrás y extenderse a lo que está delante.
«Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante,» (Filipenses 3:13) - Mateo 25:14-21. Ser fiel en lo poco que Dios nos ha confiado.
«Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.» (Mateo 25:21) - Santiago 2:14-17. La fe se muestra en obras hacia el necesitado.
«Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.» (Santiago 2:17)
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