31 de diciembre · Hacer memoria y dar gracias por el año
Oración de fin de año: hasta aquí nos ayudó Jehová
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 31 de diciembre.
Versículo del día: 1 Samuel 7:7-12 RV1909
Es 31 de diciembre. Tienes cuarenta años y vendes celulares y accesorios en un local de una galería de la avenida Pedro Montt, en Valparaíso. Fue un año duro: en marzo te asaltaron el local y se llevaron casi toda la mercadería; en junio tu mamá estuvo tres semanas hospitalizada, y las ventas nunca volvieron a ser las de antes. Esta noche tu familia quiere subir al cerro a ver los fuegos artificiales sobre la bahía, pero tú no tienes ánimo. Mientras bajas la cortina del local solo piensas en lo que perdiste. Tu hija de catorce años te preguntó, medio en broma, qué fue lo mejor del año, y no supiste qué responder. Y sin embargo, el local sigue abierto, tu mamá está en casa y don Hernán, el del local vecino, te prestó plata sin cobrarte intereses.
Oración de la noche
Señor, gracias por la vida, por este último día del año, por mi familia reunida y por cada día en que me sostuviste sin que yo me diera cuenta. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos lo que se perdió, lo que dolió y lo que no entiendo. Hasta aquí nos ayudaste, y quiero reconocerlo con todo el corazón. Para el año que comienza, no se haga mi voluntad, sino la tuya. Dame ojos para ver tu ayuda, gratitud para expresarla y un corazón dispuesto a ayudar a otros como me ayudaron a mí. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
7Y oyendo los Filisteos que los hijos de Israel estaban reunidos en Mizpa, subieron los príncipes de los Filisteos contra Israel: lo cual como hubieron oído los hijos de Israel, tuvieron temor de los Filisteos. 8Y dijeron los hijos de Israel á Samuel: No ceses de clamar por nosotros á Jehová nuestro Dios, que nos guarde de mano de los filisteos. 9Y Samuel tomó un cordero de leche, y sacrificólo entero á Jehová en holocausto: y clamó Samuel á Jehová por Israel, y Jehová le oyó. 10Y aconteció que estando Samuel sacrificando el holocausto, los Filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó aquel día con grande estruendo sobre los Filisteos, y desbaratólos, y fueron vencidos delante de Israel. 11Y saliendo los hijos de Israel de Mizpa, siguieron á los Filisteos, hiriéndolos hasta abajo de Beth-car. 12Tomó luego Samuel una piedra, y púsola entre Mizpa y Sen, y púsole por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová.
1 Samuel 7:7-12 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
En tiempos de Samuel, Israel llevaba veinte años de derrotas y lejos de Dios. Samuel llamó al pueblo a volverse de corazón, y todos se reunieron en Mizpa para orar y reconocer su pecado. Justo entonces llegó la amenaza: los filisteos subieron a atacarlos, y el pueblo, con miedo, le pidió a Samuel: «Y dijeron los hijos de Israel á Samuel: No ceses de clamar por nosotros á Jehová nuestro Dios, que nos guarde de mano de los filisteos.» Dios respondió, e Israel salió adelante. Entonces Samuel hizo algo sencillo: «Tomó luego Samuel una piedra, y púsola entre Mizpa y Sen, y púsole por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová.» “Eben-ezer” significa “piedra de ayuda”. Era una señal para no olvidar.
Esto revela algo de Dios: él acompaña el camino, aunque no evita todas las batallas. El “hasta aquí” mira hacia atrás y hacia adelante: reconoce la ayuda recibida y confía para lo que viene. No dice que todo salió bien, ni que nunca más habrá filisteos; hubo veinte años duros antes de esa piedra. La gratitud no niega las pérdidas: las pone al lado de la ayuda de Dios, para que la ayuda también se vea. Por eso el salmista se exhorta a sí mismo: «Bendice, alma mía á Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.» (Salmo 103:2).
Jesús sanó una vez a diez leprosos, y solo uno volvió a darle gracias. Jesús preguntó: «Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están?» «¿No hubo quien volviese y diese gloria á Dios sino este extranjero?» (Lucas 17:17-18). Los nueve también fueron sanados; lo que les faltó fue volver y reconocerlo.
Tu parte esta noche es hacer memoria. Puedes contarle a Dios con honestidad lo que te dolió del año, y también nombrar, una por una, las veces en que fuiste ayudado: el local que sigue abierto, los médicos que cuidaron a tu mamá, la mano de don Hernán. Responderle a tu hija con verdad. Subir al cerro con tu familia. Y entrar al nuevo año dispuesto a ser, para otro, la ayuda que tú recibiste.
¿Dónde puedes poner hoy tu “piedra de ayuda” para decir: hasta aquí nos ayudó Jehová?
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Orar Oratio
Señor, gracias por este año que termina, con todo lo que tuvo. Gracias porque mi mamá está en casa, por los médicos que la cuidaron, por el local que sigue abierto, por mi familia y por don Hernán, que me tendió la mano. Tú sabes cuánto me pesó el asalto y cuánto he temido no salir adelante. Ayúdame a hacer memoria de tu ayuda y no solo de mis pérdidas. Para el año que viene me someto a tu voluntad: si lo tienes a bien, danos trabajo y salud; y en todo, dame un corazón agradecido y disciplina para trabajar con honradez. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios estuvo presente en cada día de este año, también en los más oscuros, aunque entonces no lo vieras. Hoy también está aquí. Que el Espíritu de Dios te traiga a la memoria, en este silencio, las veces en que fuiste ayudado.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy al mirar atrás este año?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué pérdida, qué amargura o qué temor por el año que viene necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta noche, antes de los fuegos artificiales, le contaré a mi familia tres cosas en las que Dios nos ayudó este año y escribiremos juntos la lista. Cuando vuelva a abrir el local, le llevaré a don Hernán un regalo sencillo con una nota para agradecerle”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Salmo 77:10-15. En la angustia, el salmista decide hacer memoria de las obras de Dios.
«Acordaréme de las obras de JAH: sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.» (Salmo 77:11) - Deuteronomio 8:1-6. Acordarse de todo el camino por donde Dios ha llevado a su pueblo.
«Y acordarte has de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, por probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, si habías de guardar ó no sus mandamientos.» (Deuteronomio 8:2) - Josué 4:4-7. Las piedras del Jordán quedan como memoria para los hijos.
«Les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron partidas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se partieron: y estas piedras serán por memoria á los hijos de Israel para siempre.» (Josué 4:7) - Lucas 17:11-19. Uno de los diez leprosos sanados vuelve a dar gracias.
«Y derribóse sobre el rostro á sus pies, dándole gracias: y éste era Samaritano.» (Lucas 17:16)
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