Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

1 de septiembre · La apariencia frente al corazón

1 Samuel 16:7: Jehová mira el corazón

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 1 de septiembre.

Versículo del día: 1 Samuel 16:6-13 RV1909

Tienes veintinueve años, naciste en Caracas y trabajas como asistente en una clínica de estética dental en Doral, Miami. Allí todo gira en torno a la imagen: carillas, blanqueamientos, sonrisas para las redes. Te has vuelto experta en leer a los pacientes: el reloj, la cartera, los zapatos. A los que parecen tener dinero los recibes con sonrisas y café; a los demás, rápido y con prisa. El martes llegó un señor mayor con las botas llenas de cemento, que quería saber cuánto le costaría arreglarse un diente roto para la boda de su nieta. Lo dejaste esperando un largo rato y le diste el presupuesto casi sin mirarlo. Se fue sin decir nada. Esa noche, frente al espejo, revisabas el financiamiento para ponerte carillas tú también, porque sientes que con tu sonrisa nadie te toma en serio.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi salud, por mi trabajo y porque tú me miras el corazón y no la apariencia. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he juzgado por fuera y que he despreciado sin darme cuenta. Pongo en tus manos al señor que dejé esperando y también mi necesidad de ser aceptada; que se haga tu voluntad. Dame humildad para pedir perdón, ojos limpios para ver a cada persona como tú la ves y la paz de saber que mi valor está en ti. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    6Y aconteció que como ellos vinieron, él vió á Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. 7Y Jehová respondió á Samuel: No mires á su parecer, ni á lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón. 8Entonces llamó Isaí á Abinadab, é hízole pasar delante de Samuel, el cual dijo: Ni á éste ha elegido Jehová. 9Hizo luego pasar Isaí á Samma. Y él dijo: Tampoco á éste ha elegido Jehová. 10E hizo pasar Isaí sus siete hijos delante de Samuel; mas Samuel dijo á Isaí: Jehová no ha elegido á éstos. 11Entonces dijo Samuel á Isaí: ¿Hanse acabado los mozos? Y él respondió: Aun queda el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel á Isaí: Envía por él, porque no nos asentaremos á la mesa hasta que él venga aquí. 12Envió pues por él, é introdújolo; el cual era rubio, de hermoso parecer y de bello aspecto. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, que éste es. 13Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y ungiólo de entre sus hermanos: y desde aquel día en adelante el espíritu de Jehová tomó á David. Levantóse luego Samuel, y volvióse á Rama.

    1 Samuel 16:6-13 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Dios había desechado a Saúl como rey y envió al profeta Samuel a Belén, a casa de Isaí, para ungir a uno de sus hijos. Llegó el mayor, Eliab, alto e imponente, y Samuel pensó enseguida: «Y aconteció que como ellos vinieron, él vió á Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido.» Hasta un profeta puede dejarse llevar por las apariencias; al fin y al cabo, Saúl también había sido elegido siendo el más alto del pueblo. Pero Dios lo corrigió: «Y Jehová respondió á Samuel: No mires á su parecer, ni á lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón.» Pasaron los siete hijos, y ninguno era. Faltaba uno al que ni siquiera habían llamado: «Entonces dijo Samuel á Isaí: ¿Hanse acabado los mozos? Y él respondió: Aun queda el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel á Isaí: Envía por él, porque no nos asentaremos á la mesa hasta que él venga aquí.» Su propio padre no lo había tenido en cuenta.

    En la Biblia, el corazón no es solo el lugar de los sentimientos: es el centro de la persona, donde se toman las decisiones y nacen las intenciones. Esto revela cómo es Dios: no se impresiona con lo que nos impresiona a nosotros, ni hace acepción de personas. Curiosamente, el texto dice que David también era de hermoso parecer; la belleza no es mala, simplemente no es la medida. Dios ve lo que nadie ve: al que está con las ovejas, al que llega con botas de cemento, al que todos pasan por alto.

    Jesús enseñó a mirar así: «No juzguéis según lo que parece, mas juzgad justo juicio.» (Juan 7:24). Él se fijaba en la viuda que echaba dos monedas, en el cobrador de impuestos subido a un árbol, en el ciego que gritaba al borde del camino; personas a quienes los demás no veían.

    Tu parte tiene dos caras. La primera es cómo miras a los demás: el señor de las botas merecía la misma atención que el cliente del reloj caro, y quizá todavía puedas reparar lo que pasó. La segunda es cómo te miras a ti misma. Arreglarse los dientes no es pecado, pero endeudarte para que por fin te tomen en serio es buscar tu valor donde no está. Tu valor viene de Dios, que mira tu corazón; si lo entiendes, dejarás de medir a los demás por su apariencia, y también a ti misma.

    ¿Por qué apariencias estás midiendo a los demás, y por cuáles te estás midiendo a ti misma?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi trabajo, por la clínica, por mis compañeros y por cada paciente que entra por esa puerta, sea quien sea. Reconozco que he tratado mejor a quien parece tener dinero y que dejé de lado a un señor que merecía respeto. También reconozco que busco mi valor en mi sonrisa. Muéstrame cómo miras tú, ayúdame a entender qué debo cambiar en mí y dame valor para reparar lo que hice. Que se haga tu voluntad en mi trabajo y en mis decisiones. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que te mira el corazón con amor, sin fijarse en tu ropa ni en tu sonrisa. Delante de él no hay filtros. Que el Espíritu de Dios te dé ojos nuevos para ver a cada persona como él la ve.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la forma en que miras a los demás y a ti misma?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué deseo de aparentar, de ser aceptada o de juzgar por fuera necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana buscaré en la ficha el teléfono del señor de las botas, lo llamaré para disculparme y le explicaré con calma las opciones y los planes de pago que existen. Esta semana recibiré a cada paciente con el mismo saludo y el mismo café, y no firmaré el financiamiento de las carillas hasta haberlo orado con calma”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Santiago 2:1-5. No hacer diferencias entre el del anillo de oro y el pobre de ropa vil.
    «¿No juzgáis en vosotros mismos, y venís á ser jueces de pensamientos malos?» (Santiago 2:4)
  • 1 Pedro 3:3-6. El adorno que vale ante Dios es el del corazón.
    «Sino el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios.» (1 Pedro 3:4)
  • Lucas 21:1-4. Jesús ve lo que nadie ve en la ofrenda de una viuda pobre.
    «Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echó más que todos:» (Lucas 21:3)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: 1 Samuel 16:7: Jehová mira el corazón.

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