Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

2 de septiembre · Enfrentar los gigantes con fe, sin arrogancia ni magia

David y Goliat: de Jehová es la guerra

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 2 de septiembre.

Versículo del día: 1 Samuel 17:41-47 RV1909

Tienes cincuenta y tres años, eres de Zacatecas y desde hace dieciocho manejas un tráiler entre Laredo y Chicago. Te sabes cada parada, cada báscula y cada curva peligrosa. Pero este año empezaron a exigir con más rigor que los choferes entiendan y hablen inglés, y en una inspección en Oklahoma no pudiste explicarle bien al oficial lo de tus horas de manejo. Te dejaron una advertencia. Si te sacan de servicio, pierdes el trabajo y el camión que todavía estás pagando. Tu hija te consiguió un curso gratis en el celular, pero lo abriste dos veces y lo dejaste: te da vergüenza equivocarte a tu edad. En el grupo de choferes de la iglesia te dijeron: “Tranquilo, hermano, declara la victoria y Dios te pasa la prueba”. Quieres creerlo, pero sientes que este gigante te queda grande.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día de camino, por llegar con vida, por mi familia y por las fuerzas que todavía tengo. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he querido que tú hicieras lo que me toca a mí, y que la vergüenza me ha frenado. Pongo en tus manos mi trabajo, mi camión y esta prueba; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame constancia para estudiar, humildad para pedir ayuda y la paz de saber que, pase lo que pase, la batalla es tuya y yo estoy en tus manos. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    41Y el Filisteo venía andando y acercándose á David, y su escudero delante de él. 42Y como el Filisteo miró y vió á David túvole en poco; porque era mancebo, y rubio, y de hermoso parecer. 43Y dijo el Filisteo á David: ¿Soy yo perro para que vengas á mí con palos? Y maldijo á David por sus dioses. 44Dijo luego el Filisteo á David: Ven á mí, y daré tu carne á las aves del cielo, y á las bestias del campo. 45Entonces dijo David al Filisteo: Tú vienes á mí con espada y lanza y escudo; mas yo vengo á ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, que tú has provocado. 46Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y quitaré tu cabeza de ti: y daré hoy los cuerpos de los Filisteos á las aves del cielo y á las bestias de la tierra: y sabrá la tierra toda que hay Dios en Israel. 47Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y lanza; porque de Jehová es la guerra, y él os entregará en nuestras manos.

    1 Samuel 17:41-47 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Los filisteos y el ejército de Israel estaban frente a frente, y cada día salía Goliat, un guerrero gigante, a desafiar a los israelitas. Nadie se atrevía a enfrentarlo, hasta que llegó David, un pastor joven que traía comida para sus hermanos. El rey Saúl quiso ponerle su armadura, pero David no pudo ni caminar con ella, porque nunca la había usado. Prefirió lo que conocía: su cayado, cinco piedras lisas del arroyo y su honda. Goliat se burló: «Y como el Filisteo miró y vió á David túvole en poco; porque era mancebo, y rubio, y de hermoso parecer.» Y David le respondió: «Entonces dijo David al Filisteo: Tú vienes á mí con espada y lanza y escudo; mas yo vengo á ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, que tú has provocado.» Y terminó con la frase central: «Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y lanza; porque de Jehová es la guerra, y él os entregará en nuestras manos.»

    Esta historia se ha contado tantas veces como un cuento de valientes que es fácil perder su sentido. David no fue arrogante: no confiaba en su fuerza, sino en Dios, y lo que buscaba era que todos supieran “que hay Dios en Israel”, no su propia fama. Pero tampoco fue una fe mágica. Antes de ese día, David había pasado años defendiendo ovejas de leones y osos con esa misma honda (1 Samuel 17:34-35); eligió con cuidado sus piedras y usó lo que sabía hacer. La Biblia lo resume así: «El caballo se apareja para el día de la batalla: mas de Jehová es el salvar.» (Proverbios 21:31). Uno se prepara, y confía en Dios. “Declarar la victoria” sin prepararse no es fe; es pedirle a Dios que haga lo que nos toca a nosotros. Y esta historia tampoco promete que cada batalla terminará como la de David; promete que Dios está presente en la batalla.

    Jesús enseñó a no lanzarse a una empresa sin pensarla: «Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla?» (Lucas 14:28). Contar el costo no es falta de fe; es sabiduría.

    Tus cinco piedras ya están en tus manos: dieciocho años de oficio, una hija que quiere ayudarte, un curso gratuito y un celular que llevas a todas partes. Tu parte es vencer la vergüenza y practicar un poco cada día, en cada parada, aprendiendo primero el vocabulario de las inspecciones. Equivocarte delante de otros a tu edad no te quita dignidad; tu valor viene de Dios, no de tu inglés. Y no estás solo: seguramente otros choferes del grupo están igual de asustados. Puedes ser tú quien los anime a estudiar juntos, en lugar de solo decirles que declaren la victoria.

    ¿Qué “piedras” te ha dado Dios para enfrentar tu gigante, y cuáles has dejado sin usar por miedo o por orgullo?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi trabajo, por este camión, por los años de camino sin accidentes, por mi hija que quiere ayudarme y por el pan que nunca ha faltado en mi casa. Tú sabes el miedo que tengo de perderlo todo y la vergüenza que me da aprender a mi edad. Si lo tienes a bien, ayúdame a pasar esta prueba; y si no, dame sabiduría para buscar otro camino. Dame humildad para aprender, disciplina para practicar cada día y la confianza de que la batalla es tuya. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en la cabina, en la carretera y en este descanso. Él conoce tu esfuerzo y tu miedo. Que el Espíritu de Dios te dé, en este silencio, la serenidad de David: preparar las piedras y confiar.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la diferencia entre la fe verdadera y la fe mágica?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué vergüenza, orgullo o miedo al fracaso necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana le pediré a mi hija que me ayude a dejar listo el curso en el celular, y haré una lección en cada parada, aunque me equivoque. Esta semana escribiré en el grupo de choferes que estoy estudiando y preguntaré quién quiere practicar conmigo por teléfono las preguntas de las inspecciones”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 4:9-13. Jesús se niega a lanzarse al vacío esperando un milagro: no tentarás al Señor tu Dios.
    «Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.» (Lucas 4:12)
  • Proverbios 21:30-31. El caballo se prepara para la batalla, pero de Jehová es el salvar.
    «El caballo se apareja para el día de la batalla: mas de Jehová es el salvar.» (Proverbios 21:31)
  • 2 Crónicas 20:13-17. No es vuestra la guerra, sino de Dios; aun así, salid mañana contra ellos.
    «Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalem, y tú, rey Josaphat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta tan grande multitud; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.» (2 Crónicas 20:15)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: David y Goliat: de Jehová es la guerra.

Escríbenos

¿Quieres contarnos algo, compartir lo que Dios ha hecho en tu vida o que oremos por ti? Con gusto te leemos.

Tu mensaje llega solo a nuestro equipo de TuBiblia.co por WhatsApp. No se publica ni se guarda en esta página.