Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

3 de septiembre · La amistad que da sin calcular

David y Jonatán: una amistad sin interés

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 3 de septiembre.

Versículo del día: 1 Samuel 18:1-4 RV1909

Tienes cuarenta y ocho años y eres dueño de una taquería en Pilsen, Chicago, que empezó como un carrito y hoy tiene doce mesas y fila los sábados. Has aprendido a hacer contactos: le regalas la comida al concejal del distrito, invitas al gerente del banco y a los proveedores que te fían. Tu celular está lleno de gente “útil”. Pero hace tres semanas te llamó Chuy, el amigo con el que cruzaste la frontera hace veinticinco años y que te prestó para el primer carrito. Perdió el trabajo en la fábrica, su esposa está enferma y te preguntó, con vergüenza, si había trabajo para él. Le dijiste que lo ibas a pensar. No lo has llamado. Esta noche, al cerrar la caja, te das cuenta de que ya no sabes cuáles de tus amistades son amistades.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día de trabajo, por la comida que salió de mi cocina, por los que me ayudaron a empezar y por tu amor que no me cobra nada. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que me he vuelto calculador y que he olvidado a quien estuvo conmigo desde el principio. Pongo en tus manos mi negocio y mis amistades; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame un corazón como el de Jonatán, que da sin llevar la cuenta, y el valor de hacer mañana esa llamada. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Y ASÍ que él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonathán fué ligada con la de David, y amólo Jonathán como á su alma. 2Y Saúl le tomó aquel día, y no le dejó volver á casa de su padre. 3E hicieron alianza Jonathán y David, porque él le amaba como á su alma. 4Y Jonathán se desnudó la ropa que tenía sobre sí, y dióla á David, y otras ropas suyas, hasta su espada, y su arco, y su talabarte.

    1 Samuel 18:1-4 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    David acababa de vencer a Goliat y el rey Saúl lo llevó a vivir a su palacio. Allí lo conoció Jonatán, el hijo del rey y heredero del trono: «Y ASÍ que él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonathán fué ligada con la de David, y amólo Jonathán como á su alma.» Jonatán tenía todas las razones para ver en David a un rival; de hecho, su padre se lo diría más tarde. Pero hizo lo contrario: «E hicieron alianza Jonathán y David, porque él le amaba como á su alma.» «Y Jonathán se desnudó la ropa que tenía sobre sí, y dióla á David, y otras ropas suyas, hasta su espada, y su arco, y su talabarte.» El manto, la espada y el arco eran los signos de su rango de príncipe. Jonatán le dio a David lo que lo distinguía, sin calcular qué perdía.

    Esta amistad no tenía interés: Jonatán no ganaba nada siendo amigo de David; al contrario, arriesgó su lugar y hasta su vida por él. Y era una amistad “delante de Jehová”: años después, cuando David huía, Jonatán fue a buscarlo al bosque y “confortó su mano en Dios” (1 Samuel 23:16). Esto revela algo del corazón de Dios: su amor es fiel y gratuito. Dios no se relaciona con nosotros por lo que le podemos dar; y tampoco quiere que lo busquemos por lo que nos puede dar, como si fuera un contacto útil. Él es el tesoro. Quien ha recibido ese amor aprende a dar sin llevar la cuenta.

    Jesús llevó esta amistad a su máxima expresión: «Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.» (Juan 15:13). Y llamó amigos a unos pescadores y cobradores de impuestos que no podían darle nada a cambio.

    Tu parte no es dejar de cuidar tu negocio ni despreciar los contactos; el problema es cuando todas tus relaciones se miden por lo que te pueden servir. Chuy no te sirve hoy de nada, y por eso mismo es la prueba de tu amistad. Quizá no puedas darle exactamente el puesto que pidió, pero sí puedes llamarlo hoy, decirle la verdad, ofrecerle lo que tengas, visitar a su esposa, ayudarle a buscar. Lo que Dios te ha dado en estos años no es para retenerlo, sino para que corra hacia otros. Y la próxima vez que invites a alguien a comer, pregúntate si lo haces por amor o por cálculo.

    ¿Cuáles de tus relaciones mides por lo que te pueden dar, y a quién has dejado de lado porque “no te sirve”?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi negocio, por cada cliente, por mis trabajadores, por mi familia y por Chuy, que me ayudó cuando yo no tenía nada. Reconozco que he medido a las personas por lo que me pueden servir y que dejé sin respuesta a un amigo que me necesita. Ayúdame a entender qué debo cambiar en mi corazón y dame valor para llamarlo y generosidad para dar sin calcular. Que se haga tu voluntad con lo que me has confiado. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en el local ya cerrado, y que te ama sin esperar nada a cambio. Su amistad no depende de lo que tengas. Que el Espíritu de Dios te recuerde, en este silencio, los rostros de quienes te amaron cuando no tenías nada.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus amistades y sobre la manera en que das?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué cálculo, interés o miedo a perder algo necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana temprano llamaré a Chuy, le pediré perdón por no haberle contestado y lo invitaré a la taquería. Si no tengo un puesto fijo para él, le ofreceré los turnos de fin de semana mientras encuentra algo, y el domingo llevaré comida a su casa para visitar a su esposa”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 15:12-15. Jesús llama amigos a los suyos y enseña el mayor amor.
    «Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.» (Juan 15:13)
  • 1 Samuel 20:41-42. David y Jonatán se despiden llorando, fieles a su alianza delante de Dios.
    «Y Jonathán dijo á David: Vete en paz, que ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová sea entre mí y ti, entre mi simiente y la simiente tuya, para siempre. Y él se levantó y fuése: y Jonathán se entró en la ciudad.» (1 Samuel 20:42)
  • 1 Samuel 23:16-18. Jonatán busca a David en el bosque y lo fortalece en Dios.
    «Entonces se levantó Jonathán hijo de Saúl, y vino á David en el bosque, y confortó su mano en Dios.» (1 Samuel 23:16)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: David y Jonatán: una amistad sin interés.

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