4 de septiembre · La prudencia que detiene la venganza
Abigail: bendito tu razonamiento
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 4 de septiembre.
Versículo del día: 1 Samuel 25:23-33 RV1909
Tienes treinta y nueve años, eres guatemalteco y tienes una pequeña cuadrilla de jardinería en Surrey, cerca de Vancouver. Durante todo el otoño le arreglaste el jardín a un cliente de una casa grande: podaste, sembraste, cambiaste el riego. Cuando llegó la hora de pagar, el hombre dijo que el trabajo estaba mal hecho, te gritó delante de tus dos ayudantes y no te dio ni un dólar. Llevas una semana rumiándolo. Ya escribiste una reseña furiosa con su nombre y su dirección, y todavía tienes el código del sistema de riego: con dos toques podrías dejarle el jardín encharcado en plena helada. Anoche tu ayudante más joven, Mateo, te dijo: “Patrón, no se ensucie las manos por ese señor; cobrémosle por las buenas o por la ley”. No le contestaste, pero tampoco has borrado la reseña.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por el trabajo que no me ha faltado, por mi familia y por las personas que me frenan cuando me ciego. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que la rabia me ha tenido despierto pensando en hacer daño. Pongo en tus manos a ese cliente y la injusticia que viví; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame prudencia para actuar por el camino correcto, humildad para escuchar a quien me aconseja bien y un corazón que no se deje gobernar por la venganza. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
23Y como Abigail vió á David, apeóse prestamente del asno, y postrándose delante de David sobre su rostro, inclinóse á tierra; 24Y echóse á sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas ruégote hable tu sierva en tus oídos, y oye las palabras de tu sierva. 25No ponga ahora mi señor su corazón á aquel hombre brusco, á Nabal; porque conforme á su nombre, así es. El se llama Nabal, y la locura está con él: mas yo tu sierva no vi los criados de mi señor, los cuales tú enviaste. 26Ahora pues, señor mío, vive Jehová y vive tu alma, que Jehová te ha estorbado que vinieses á derramar sangre, y vengarte por tu propia mano. Sean pues como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor. 27Y ahora esta bendición que tu sierva ha traído á mi señor, dése á los criados que siguen á mi señor. 28Y yo te ruego que perdones á tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará casa firme á mi señor, por cuanto mi señor hace las guerras de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días. 29Bien que alguien se haya levantado á perseguirte y atentar á tu vida, con todo, el alma de mi señor será ligada en el haz de los que viven con Jehová Dios tuyo, y él arrojará el alma de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda. 30Y acontecerá que cuando Jehová hiciere con mi señor conforme á todo el bien que ha hablado de ti, y te mandare que seas caudillo sobre Israel, 31Entonces, señor mío, no te será esto en tropiezo y turbación de corazón, el que hayas derramado sangre sin causa, ó que mi señor se haya vengado por sí mismo. Guárdese pues mi señor, y cuando Jehová hiciere bien á mi señor, acuérdate de tu sierva. 32Y dijo David á Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases; 33Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy el ir á derramar sangre, y á vengarme por mi propia mano:
1 Samuel 25:23-33 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
David huía del rey Saúl y vivía en el desierto con seiscientos hombres. Durante meses protegieron los rebaños de un hombre rico llamado Nabal. Cuando llegó la fiesta de la esquila, David le pidió algo de comida para sus hombres, y Nabal respondió con desprecio. David se ofendió tanto que tomó cuatrocientos hombres armados y juró no dejar con vida a ningún varón de la casa de Nabal. Entonces apareció Abigail, la esposa de Nabal, con panes, vino y carne, y se postró delante de David. No defendió a su marido, sino que le habló a David de lo que estaba en juego en su propio corazón: «Ahora pues, señor mío, vive Jehová y vive tu alma, que Jehová te ha estorbado que vinieses á derramar sangre, y vengarte por tu propia mano. Sean pues como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor.» Y le advirtió que una venganza así sería un peso en su conciencia para siempre (1 Samuel 25:31).
Lo admirable es que David escuchó. Un guerrero armado, con la sangre caliente, se detuvo ante las palabras de una mujer prudente: «Y dijo David á Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases;» «Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy el ir á derramar sangre, y á vengarme por mi propia mano:» Esto revela que Dios cuida a sus hijos incluso de sí mismos, y que a menudo lo hace a través de personas sensatas que se atreven a hablarnos. También revela que la justicia le pertenece a Dios. La venganza nunca es la salida, ni siquiera cuando la ofensa es real; pero eso no significa quedarse de brazos cruzados ante la injusticia: buscar justicia por los caminos correctos es muy distinto de vengarse.
Jesús detuvo a sus propios discípulos cuando, ofendidos porque un pueblo samaritano no lo quiso recibir, propusieron castigarlos: «Y viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como hizo Elías?» «Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;» (Lucas 9:54-55). Y se fueron a otra aldea.
Tu rabia tiene razones: te robaron tu trabajo y te humillaron delante de tus muchachos. Pero tu parte es decidir qué clase de hombre quieres ser. Borra la reseña y no toques el riego. Agradécele a Mateo: fue tu Abigail. Revisa con honestidad si en la queja del cliente hay algo de verdad que debas corregir, y luego reclama lo que es justo por escrito, con tus facturas y fotos, y si no paga, acude al tribunal de reclamos menores de tu provincia o pide orientación legal. Eso es justicia; lo otro sería vengarte por tu propia mano.
¿Qué “Abigail” ha puesto Dios en tu camino para detenerte, y estás dispuesto a escucharla?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi trabajo, por mi cuadrilla, por las manos que me diste para cuidar la tierra y por Mateo, que tuvo el valor de decirme la verdad. Tú sabes cuánto me duele que me hayan humillado y que no me pagaran. Reconozco que he querido vengarme por mi propia mano. Ayúdame a buscar justicia sin hacer daño, muéstrame si hay algo que yo deba corregir y dame dominio propio para no actuar con rabia. Si lo tienes a bien, que me paguen lo justo; y si no, dame paz para seguir adelante. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que conoce la injusticia que sufriste y la rabia que todavía sientes. No tienes que defenderte solo. Que el Espíritu de Dios calme tu corazón en este silencio y te dé la prudencia de Abigail.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la diferencia entre buscar justicia y buscar venganza?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué rabia, deseo de venganza o herida en tu orgullo necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta noche borraré la reseña y mañana cambiaré mi acceso al sistema de riego para no tener esa tentación. Le daré las gracias a Mateo delante del otro ayudante. Después enviaré al cliente una factura clara con fotos del trabajo, y si no responde, presentaré el reclamo por la vía legal”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 26:50-52. Jesús le pide a Pedro que vuelva la espada a su lugar.
«Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán.» (Mateo 26:52) - 1 Samuel 24:5-8. David no se venga de Saúl cuando lo tiene en sus manos.
«Y dijo á los suyos: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.» (1 Samuel 24:7) - Proverbios 20:22. No digas: yo me vengaré; espera en Dios.
«No digas, yo me vengaré; espera á Jehová, y él te salvará.» (Proverbios 20:22) - Proverbios 19:11. La cordura detiene el furor.
«La cordura del hombre detiene su furor; y su honra es disimular la ofensa.» (Proverbios 19:11)
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