Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

10 de abril ·

El amor es una decisión, no solo un sentimiento

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 10 de abril.

Versículo del día: 1 Juan 3:11-18 RV1909

Tienes cuarenta años y eres estomatóloga en un policlínico de Santa Clara, Cuba. Llevas catorce años casada con Osmany. Al principio todo era fácil; ahora discuten por el dinero que no alcanza, por la casa que comparten con tu suegra, por cómo educar a los muchachos. Él llega cansado del taller y se duerme frente al televisor; tú sientes que ya no te mira. Últimamente un compañero del policlínico te trae café, te escucha y te dice lo bien que te ves, y tú esperas con ganas esos ratos. Anoche, mientras Osmany roncaba, pensaste: “Ya no siento lo mismo; el amor se acabó”. Te dio miedo pensarlo, y a la vez algo de alivio. Hoy no sabes si lo que sientes es la verdad o solo cansancio.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por mi familia, por Osmany, por la salud y por el trabajo de mis manos. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos mi matrimonio, con su cansancio y sus heridas. No quiero dejarme llevar solo por lo que siento. Hoy decido amar, como tú lo mandas, y te pido fuerzas para sostener esa decisión mañana. Dame sabiduría para cuidar mi corazón y humildad para dar el primer paso. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    11Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos á otros. 12No como Caín, que era del maligno, y mató á su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. 13Hermanos míos, no os maravilléis si el mundo os aborrece. 14Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte á vida, en que amamos á los hermanos. El que no ama á su hermano, está en muerte. 15Cualquiera que aborrece á su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciente en sí. 16En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 17Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él? 18Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad.

    1 Juan 3:11-18 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Juan escribe ya anciano a comunidades que conocía bien, y las llama con ternura “hijitos”. Les recuerda lo esencial: «Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos á otros.» Y enseguida explica qué clase de amor es: «En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.» Para Juan, el amor se conoce por lo que hace, no por lo que se siente. Por eso llega a esta conclusión: «Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad.» Amar “de obra” es con hechos; amar “en verdad” es sin fingir.

    Esto revela algo de Dios: él nos manda amar, y un sentimiento no se puede mandar. Una decisión, sí. Hoy estamos felices y amamos; con el tiempo llegan las diferencias, y parece que el amor “se acaba”. Pero el amor que Dios pide no depende de las circunstancias: es una decisión consciente que se renueva cada día. Los sentimientos van y vienen, y muchas veces vuelven cuando se cultiva lo que se decidió. Cuando lo entendemos así, es mucho más fácil llevar el matrimonio por el camino de la felicidad. Esto no es magia: decidir amar no borra los problemas de dinero ni el cansancio, pero cambia desde dónde se enfrentan.

    Jesús, la noche antes de su muerte, lavó los pies de sus discípulos, incluso los de quien lo iba a entregar, y les dijo: «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros.» (Juan 13:34). Su amor fue una decisión sostenida hasta el final, no una emoción del momento.

    Tu parte es decidir hoy. Eso empieza por cuidar tu corazón: agradecer con amabilidad al compañero, pero poner un límite claro a esos ratos que alimentan una ilusión. Sigue con pequeñas obras hacia Osmany: buscarlo, conversar, decir lo que te duele sin atacar, preguntarle cómo está. Si solos no logran entenderse, buscar la orientación de un consejero de parejas o de alguien maduro de la iglesia es un acto de amor. Y una aclaración necesaria: decidir amar no significa aguantar maltrato. Si en un matrimonio hay golpes, humillaciones, amenazas o control, lo que corresponde es protegerse y buscar ayuda; el amor de Dios nunca pide quedarse bajo la violencia.

    ¿Estás esperando volver a sentir para amar, o vas a decidir amar de obra y en verdad?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi esposo, por los catorce años que hemos caminado juntos, por mis hijos, por mi trabajo y por el techo que compartimos, aunque sea con dificultades. Tú sabes que me siento cansada y lejos de él, y que he dejado que otra atención me llene el corazón. Reconozco que he esperado sentir antes de amar. Ayúdame a entender qué debo cambiar en mí, y dame disciplina y valor para amar de obra, poner límites donde hace falta y honrar el compromiso que hice delante de ti. Si lo tienes a bien, renueva lo que sentimos; y si tarda, dame constancia. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu casa, junto a ti y junto a Osmany. Su amor por ti no depende de cómo te sientes esta noche. Que el Espíritu de Dios te enseñe a amar como él ama.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre el amor como decisión?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué cansancio, resentimiento o ilusión con otra persona necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana le pondré un límite claro a mi compañero: le agradeceré, pero dejaré de aceptar esos cafés a solas. En la noche le prepararé a Osmany algo que le guste y le pediré que apaguemos un rato el televisor para conversar. Esta semana le propondré que busquemos juntos la orientación de un consejero, y le ofreceré a mi suegra ayuda con algo que la tenga cansada”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 13:31-35. El mandamiento nuevo de Jesús: amar como él nos amó.
    «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros.» (Juan 13:34)
  • Romanos 12:9-13. Un amor sin fingimiento, que se adelanta a honrar al otro.
    «Amándoos los unos á los otros con caridad fraternal; previniéndoos con honra los unos á los otros;» (Romanos 12:10)
  • Colosenses 3:12-14. Vestirse de amor, que es el vínculo de la perfección.
    «Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección.» (Colosenses 3:14)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: El amor es una decisión, no solo un sentimiento.

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