Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

11 de mayo · Jesús no promete una vida sin problemas, sino su paz en ellos

Juan 16:33: en el mundo tendréis aflicción

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 11 de mayo.

Versículo del día: Juan 16:29-33 RV1909

Tienes treinta y cinco años y eres músico en Montevideo: tocas el piano en una orquesta de tango, das clases en un conservatorio de barrio y los domingos diriges la música en tu iglesia. Hace tres semanas te despertaste con un zumbido y casi sin audición en el oído derecho. El otorrino habló de “sordera súbita”, te dio un tratamiento y te dijo que hay que esperar: quizá vuelva, quizá no. Cancelaste dos funciones. Cuando tocas, el piano suena raro, como lejano, y te entra pánico. Lo que más te duele es que creías que, por servir a Dios con tu música, él te iba a cuidar de algo así. Esta noche, sentado frente al piano cerrado, le preguntas por qué.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por la música que todavía puedo tocar, por las personas que me quieren y por tu palabra que no me engaña. Me quedo en silencio delante de ti… Tú nunca me prometiste una vida sin aflicción, y aun así te reclamé como si me debieras algo. Pongo en tus manos mi oído, mi trabajo y mi futuro. Que se haga tu voluntad. Dame la paz que solo hay en ti, y valor para seguir adelante mañana, aunque no sepa cómo va a sonar. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    29Dícenle sus discípulos: He aquí, ahora hablas claramente, y ningún proverbio dices. 30Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios. 31Respondióles Jesús: ¿Ahora creéis? 32He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. 33Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.

    Juan 16:29-33 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Es la última noche de Jesús con sus discípulos antes de la cruz. Después de una larga conversación, ellos sienten que por fin entienden: «Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.» Jesús, con ternura y realismo, les anticipa lo que va a pasar: «He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.» Él sabe que lo van a abandonar, y aun así no se siente solo, porque el Padre está con él.

    Y entonces dice una de las frases más honestas de los Evangelios: «Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.» Jesús no dice “quizá tendréis aflicción”; lo da por hecho. Esto revela algo de Dios: él no nos engaña con promesas de una vida sin dolor. Servirle no es un seguro contra la enfermedad ni contra la pérdida; quien enseña eso no está enseñando lo que dijo Jesús. Lo que él promete es paz “en mí”: un lugar donde estar firmes mientras el mundo tiembla. Y su victoria no consistió en esquivar la cruz, sino en atravesarla.

    Tu miedo tampoco es falta de fe. Jesús mismo, ante su hora más difícil, dijo: «Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora. Mas por esto he venido en esta hora.» (Juan 12:27). Se turbó, lo dijo en voz alta, y se puso en las manos del Padre.

    Tu parte es caminar esta aflicción sin esconderla. Sigue el tratamiento con disciplina, pide una segunda opinión si la necesitas, y si el pánico te paraliza, busca un psicólogo: es parte del cuidado de Dios. Tu valor no está en tu oído ni en tus funciones; viene de Dios, y eso no lo pierdes aunque pierdas audición. Cuéntales a tu pastor, a tus compañeros de la orquesta y a tus alumnos lo que te pasa; dejar que otros te acompañen también es humildad. Y quizá descubras que tu música, y tu servicio, pueden tomar formas que todavía no imaginas.

    ¿Qué creías que Dios te había prometido, y qué es lo que realmente te promete Jesús?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por el don de la música, por los años que he podido tocar, por mis alumnos, por la orquesta, por mi iglesia y por el oído que todavía escucha. Tú sabes cuánto miedo tengo de perder lo que más amo hacer, y la desilusión que siento contigo. Si lo tienes a bien, devuélveme la audición; y si no, enséñame a vivir y a servirte de otra manera. Dame constancia para cuidarme, humildad para dejarme acompañar y tu paz en medio de esta aflicción. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en el silencio que hoy te asusta. Escucharlo no depende de tus oídos. Que el Espíritu de Dios te recuerde, en esta quietud, las palabras de Jesús: “Confiad, yo he vencido al mundo”.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la aflicción y la paz que Jesús promete?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué desilusión, qué miedo o qué idea equivocada sobre lo que Dios te debía necesitas poner en sus manos esta noche? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana cumpliré el tratamiento al pie de la letra y pediré una segunda opinión. Le contaré al pastor y al grupo de música lo que me pasa, sin hacerme el fuerte, y llamaré a Lucía, la alumna que me preguntó por qué cancelé, para explicarle y decirle que seguiremos las clases, aunque sea de otra manera”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 12:27-28. Jesús, con el alma turbada, se pone en las manos del Padre.
    «Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora. Mas por esto he venido en esta hora.» (Juan 12:27)
  • Hechos 14:21-22. Pablo anima a los discípulos: por muchas tribulaciones entramos en el reino de Dios.
    «Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles á que permaneciesen en la fe, y que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.» (Hechos 14:22)
  • 1 Pedro 4:12-13. No extrañarse de las pruebas, como si fueran algo ajeno a la fe.
    «Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese;» (1 Pedro 4:12)
  • 2 Corintios 1:8-10. Pablo, cargado más allá de sus fuerzas, aprende a confiar en Dios y no en sí mismo.
    «Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos respuesta de muerte, para que no confiemos en nosotros mismos, sino en Dios que levanta los muertos:» (2 Corintios 1:9)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Juan 16:33: en el mundo tendréis aflicción.

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