12 de junio · El valor de la mujer que trabaja, cuida y ayuda al pobre
Proverbios 31:10: mujer fuerte, ¿quién la hallará?
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 12 de junio.
Versículo del día: Proverbios 31:10-20 RV1909
Tienes cincuenta años y vendes flores en un puesto de la plaza de las flores, en Cuenca. Te levantas a las cuatro para recibir las rosas y los claveles que traen del campo, arreglas los ramos con tus manos llenas de cortes y vuelves en la tarde a cuidar a tu mamá, que tiene diabetes. A veces le regalas un ramo a la señora que vende velas en la esquina y le enseñaste el oficio a una muchacha que llegó sin trabajo. En la reunión de mujeres de la iglesia leyeron Proverbios 31 y una hermana dijo que la mujer virtuosa es la que está en su casa con sus hijos. Tu esposo, en broma, llama a tu puesto “tu pasatiempo”. Esta noche, cansada, te repites: “Yo no soy ninguna mujer virtuosa”.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por las flores que vendí, por las manos que me diste para trabajar, por mi mamá y por mi casa. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que dejé que las opiniones de otros me hicieran sentir que no valgo. Pongo mi cansancio, mi trabajo y a mi familia en tus manos; que se haga tu voluntad. Dame paz para descansar, sabiendo que tú me miras con amor, y un corazón generoso para seguir extendiendo la mano a quien lo necesite. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
10Mujer fuerte, ¿quién la hallará? porque su estima sobrepuja largamente á la de piedras preciosas. 11El corazón de su marido está en ella confiado, y no tendrá necesidad de despojo. 12Darále ella bien y no mal, todos los días de su vida. 13Buscó lana y lino, y con voluntad labró de sus manos. 14Fué como navío de mercader: trae su pan de lejos. 15Levantóse aun de noche, y dió comida á su familia, y ración á sus criadas. 16Consideró la heredad, y compróla; y plantó viña del fruto de sus manos. 17Ciñó sus lomos de fortaleza, y esforzó sus brazos. 18Gustó que era buena su granjería: su candela no se apagó de noche. 19Aplicó sus manos al huso, y sus manos tomaron la rueca. 20Alargó su mano al pobre, y extendió sus manos al menesteroso.
Proverbios 31:10-20 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El final del libro de Proverbios es un poema acróstico: en hebreo, cada versículo empieza con una letra distinta del alfabeto, de la primera a la última. Es una alabanza completa, “de la A a la Z”, a una mujer de valor. Así empieza: «Mujer fuerte, ¿quién la hallará? porque su estima sobrepuja largamente á la de piedras preciosas.» La palabra “fuerte” habla de valor, de capacidad, de firmeza; la misma palabra se usaba para hablar de los valientes. Y lo que el poema describe no es una mujer encerrada, sino una que trabaja con sus manos, compra, vende y emprende: «Fué como navío de mercader: trae su pan de lejos.» «Levantóse aun de noche, y dió comida á su familia, y ración á sus criadas.» Se levanta de madrugada, como tú.
Y hay un versículo que muchas veces se pasa por alto: «Alargó su mano al pobre, y extendió sus manos al menesteroso.» Su trabajo no es solo para su casa; sus manos llegan a otros. Esto revela algo de Dios: él valora el trabajo honrado, el cuidado de los suyos y la generosidad con el necesitado. Pero este poema no es una lista para medir si alcanzas la perfección, ni la Biblia pone el valor de una mujer en un solo modelo de vida. El mismo capítulo dice dónde está la raíz: «Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: la mujer que teme á Jehová, ésa será alabada.» (Proverbios 31:30). Tu estima viene de Dios, no de lo que opinen en la reunión ni de una broma en la mesa.
Jesús recibió el servicio de muchas mujeres que lo acompañaban y lo sostenían con lo que tenían: «Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus haciendas.» (Lucas 8:3). Y cuando criticaron a una mujer por su ofrenda, la defendió: «Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado á ungir mi cuerpo para la sepultura.» (Marcos 14:8).
Tu parte es dejar de repetirte que no vales y aceptar lo que Dios ve en ti. No tienes que demostrar nada ni compararte con la hermana de la reunión. Sí puedes hablar con tu esposo con calma y decirle que tu trabajo no es un pasatiempo, sin rencor. Y puedes seguir haciendo lo que ya haces: trabajar con honradez, cuidar a tu mamá y extender la mano a quien lo necesita.
¿De dónde estás sacando tu valor: de lo que dicen los demás o de lo que Dios ve en ti?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi puesto de flores, por mis manos, por la salud para levantarme cada madrugada, por mi mamá, por mi esposo y por las personas a quienes he podido ayudar. Tú sabes cuánto me dolieron las palabras de la reunión y la broma de mi esposo, y cómo me he sentido pequeña. Ayúdame a recordar que mi valor viene de ti. Muéstrame qué esperas de mí; dame sabiduría para hablar con mi esposo sin rencor y disciplina para no compararme. No se haga mi voluntad, sino la tuya. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, el que te vio levantarte de madrugada y arreglar cada ramo con cuidado. Delante de él no tienes que demostrar nada. Que el Espíritu de Dios te recuerde, en este silencio, lo valiosa que eres para él.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu valor y sobre el trabajo de tus manos?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué comparación, qué palabra que te hirió o qué sentimiento de no ser suficiente necesitas poner en las manos de Dios esta noche?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana le contaré a mi esposo, con calma, lo que significa para mí el puesto de flores y le pediré que no lo llame pasatiempo. Y el viernes le llevaré un ramo a la muchacha que aprendió el oficio conmigo, para animarla en su propio puesto”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 8:1-3. Las mujeres que acompañaban a Jesús y le servían con sus bienes.
«Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus haciendas.» (Lucas 8:3) - Marcos 14:6-9. Jesús defiende a la mujer criticada: hizo lo que podía.
«Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado á ungir mi cuerpo para la sepultura.» (Marcos 14:8) - Hechos 9:36-39. Dorcas, llena de buenas obras, cosía para las viudas.
«Entonces en Joppe había una discípula llamada Tabita, que si lo declaras, quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras y de limosnas que hacía.» (Hechos 9:36) - 1 Samuel 16:6-7. Dios no mira lo que mira el hombre: mira el corazón.
«Y Jehová respondió á Samuel: No mires á su parecer, ni á lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón.» (1 Samuel 16:7)
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