13 de junio · Honrar a los padres y padres que no provocan a ira a sus hijos
Efesios 6:1-4: honra a tu padre y a tu madre
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 13 de junio.
Versículo del día: Efesios 6:1-4 RV1909
Tienes cuarenta y siete años y manejas una guagua en la ruta de la avenida Duarte, en Santo Domingo. Este domingo es el Día de los Padres. Tu hijo Yeison, de dieciséis, te dejó una tarjeta en la mesa con un “Feliz día, pa” y nada más; casi no te habla desde que en marzo le gritaste delante de sus amigos y le diste un manotazo por llegar tarde. Te salió igualito a tu papá, que te crió a correa y gritos en San Juan de la Maguana y al que no visitas desde hace dos años. Ahora él está enfermo y tu hermana te escribe: “Papi pregunta por ti”. Tú dices que no tienes tiempo, pero la verdad es que todavía te duele. Esta noche te das cuenta de que estás en medio de los dos.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día de trabajo, por haber llegado con bien a la casa, por mi hijo que duerme en el cuarto y por mi papá, que todavía vive. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces la herida que cargo y la que yo mismo he causado. Pongo a mi padre y a mi hijo en tus manos. Si lo tienes a bien, sana lo que hay entre nosotros; y si no es como yo quisiera, dame paz para hacer mi parte. Dame valor para pedir perdón, para visitar y para ser un padre que corrige con amor. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Hijos, obedeced en el Señor á vuestros padres; porque esto es justo. 2Honra á tu padre y á tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, 3Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. 4Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
Efesios 6:1-4 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Pablo escribe a los creyentes de Éfeso y, después de hablar del amor en el matrimonio, se dirige a los hijos y a los padres. En aquella cultura el padre tenía casi todo el poder sobre sus hijos, y nadie le pedía cuentas por cómo los trataba. Pablo hace dos cosas sorprendentes: les habla directamente a los hijos, como personas con responsabilidad delante de Dios, y les pone un límite a los padres. A los hijos les recuerda el mandamiento: «Honra á tu padre y á tu madre, que es el primer mandamiento con promesa,» «Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.» “Honrar” significa dar peso, tratar con respeto, cuidar. La promesa no es una fórmula mágica para alargar la vida, sino la descripción de un pueblo y de una familia donde se vive mejor cuando los padres son honrados.
Y enseguida viene la palabra para los padres: «Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.» “Disciplina” aquí es formación, enseñanza paciente, no golpes; “amonestación” es poner algo en la mente del hijo, aconsejarlo con palabras. Esto revela algo de Dios: él no respalda la autoridad que humilla. Honrar a un padre que te hirió no significa decir que lo que hizo estuvo bien, ni aceptar maltrato; significa no pagarle con desprecio, cuidarlo en lo que te toca y dejar a Dios el juicio. Y criar a un hijo no es repetir lo que te hicieron, sino aprender del Padre del cielo, que corrige sin destruir.
Jesús, siendo un muchacho que ya entendía su llamado, volvió a casa con José y María: «Y descendió con ellos, y vino á Nazaret, y estaba sujeto á ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.» (Lucas 2:51). Él honró a sus padres en lo cotidiano. Y en su bautismo se oyó la voz del Padre: «Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento.» (Mateo 3:17). Antes de cualquier obra, una palabra de afecto y aprobación.
Tu parte es cortar la cadena en ti. Puedes empezar por pedirle perdón a Yeison, sin excusas, y prometerle que no volverás a ponerle la mano encima; si sientes que el enojo te domina, buscar ayuda profesional es un acto de amor por tu hijo, no una vergüenza. Dile alguna vez lo que tu papá nunca te dijo: que lo quieres y que estás orgulloso de él. Y con tu padre, quizá sea tiempo de ir a San Juan, aunque te duela, con la cabeza clara y los límites que necesites, a honrarlo con tu presencia mientras todavía hay tiempo. Lo que él hizo no define tu vida; lo que tú hagas ahora puede marcar la de tu hijo.
¿Qué estás repitiendo con tu hijo de lo que más te dolió de tu padre?
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Orar Oratio
Padre, gracias por mi vida, por mi papá aunque me haya herido, por mi hijo Yeison y por el trabajo que me permite llevar el pan a la casa. Tú sabes cuánto me duele lo que viví de niño y cuánto me avergüenza haber tratado a mi hijo igual. Muéstrame qué esperas de mí con los dos. Dame humildad para pedirle perdón a mi hijo, dominio propio para no herirlo más y valor para honrar a mi padre sin negar lo que pasó. No se haga mi voluntad, sino la tuya. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, como un Padre que te mira con misericordia, sin gritos y sin correa. Deja que su mirada te alcance donde más te dolió. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a ser el padre que tú necesitaste.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la honra a tus padres y sobre la manera en que tratas a tus hijos?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué rencor hacia tu padre, o qué manera dura de corregir a tus hijos, necesitas poner en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana, cuando termine la ruta, me sentaré con Yeison, le pediré perdón por el grito y el manotazo y le diré que estoy orgulloso de él. El sábado iré con él a San Juan a visitar a mi papá y le llevaré sus medicinas”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 3:16-17. El Padre del cielo expresa su amor y aprobación por su Hijo amado.
«Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento.» (Mateo 3:17) - Colosenses 3:20-21. Los padres no deben irritar a sus hijos para que no se desanimen.
«Padres, no irritéis á vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo.» (Colosenses 3:21) - Proverbios 20:7. La integridad de un padre es una herencia para sus hijos.
«El justo que camina en su integridad, bienaventurados serán sus hijos después de él.» (Proverbios 20:7) - Malaquías 4:5-6. Dios anuncia que volverá el corazón de los padres a los hijos y de los hijos a los padres.
«El convertirá el corazón de los padres á los hijos, y el corazón de los hijos á los padres: no sea que yo venga, y con destrucción hiera la tierra.» (Malaquías 4:6)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Efesios 6:1-4: honra a tu padre y a tu madre.