14 de junio · La mesa familiar como lugar de bendición
Salmo 128: tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 14 de junio.
Versículo del día: Salmo 128:1-6 RV1909
Tienes cincuenta y ocho años y siembras yuca, malanga y frijoles en una finca en usufructo cerca de Cabaiguán, en Sancti Spíritus, Cuba. Te levantas antes del sol y vuelves con la ropa llena de tierra. En tu casa viven tu esposa, tu hija con su esposo y dos nietos, pero hace tiempo que no comen juntos: cada uno agarra su plato a la hora que puede, los muchachos frente al teléfono y tú en el portal, callado. Cuando alguna vez coinciden en la mesa, solo hablas de lo que falta: que si el arroz no llegó, que si el aceite está por las nubes, que si esto no es comida. El sábado tu nieta de nueve años dijo: “Abuelo, cuando tú te sientas, todo el mundo se pone bravo”. Te reíste, pero esa frase no se te va.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día en el campo, por la lluvia y el sol, por el plato de esta noche y por cada persona que duerme en mi casa. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que me he fijado más en lo que falta que en lo que tengo. Pongo en tus manos la escasez y el cansancio. Si lo tienes a bien, danos lo necesario para cada día; y si no, enséñanos a compartir lo poco con alegría. Ayúdame a ser en mi mesa una presencia que une y no que espanta. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Cántico gradual. BIENAVENTURADO todo aquel que teme á Jehová, que anda en sus caminos. 2Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y tendrás bien. 3Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa. 4He aquí que así será bendito el hombre que teme á Jehová. 5Bendígate Jehová desde Sión, y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida. 6Y veas los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.
Salmo 128:1-6 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El Salmo 128 es un “cántico gradual”, uno de los cantos que entonaban los peregrinos mientras subían a Jerusalem para las fiestas. Pinta la vida de una familia de campo como la tuya: «Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y tendrás bien.» Y luego la imagen central: «Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.» Quien ha sembrado lo entiende: alrededor de un olivo viejo brotan retoños nuevos que prolongan su vida. La mesa es el lugar donde una generación crece al lado de la otra. “Bienaventurado” significa dichoso, y la dicha que describe el salmo no está en la abundancia del plato, sino en las personas que se sientan alrededor.
Esto revela algo de Dios: le importa lo cotidiano, el pan ganado con trabajo y la mesa de la casa. Pero el salmo no es una promesa automática de que todo el que teme a Dios tendrá cosecha abundante, esposa e hijos y nietos; muchos fieles han vivido escasez, soledad o pérdidas. Lo que el salmo enseña es de dónde viene la verdadera bendición: «Cántico gradual. BIENAVENTURADO todo aquel que teme á Jehová, que anda en sus caminos.» Temer a Dios es vivir con reverencia ante él, y eso se nota también en cómo uno se sienta a la mesa. Proverbios lo dice de otra manera: «Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio.» (Proverbios 15:17).
Jesús, frente a una multitud con hambre y apenas cinco panes y dos peces, no empezó quejándose de lo poco: «Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los peces, cuanto querían.» (Juan 6:11). Dar gracias por lo poco y repartirlo cambió aquella comida. La escasez es real y cansa; no se trata de negarla, sino de no dejar que ocupe el lugar de honor en la mesa.
Tu parte es preguntarte qué clima traes cuando te sientas. Tu nieta te lo dijo con la sinceridad de los niños. Puedes empezar por algo pequeño: pedirle a la familia una comida juntos a la semana, sin teléfonos, y ser tú quien dé gracias en voz alta por la yuca de tu finca y por las manos que la cocinaron. Pregúntales a tus nietos cómo les fue, cuéntales historias del campo, escucha a tu hija y a su esposo. Y si un día sobra un poco, invita a ese vecino que come solo. Una mesa sencilla puede ser un lugar de bendición cuando el que la preside agradece en vez de quejarse.
¿Qué llevas tú a la mesa de tu casa: gratitud o queja?
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Orar Oratio
Señor, gracias por la tierra que trabajo, por la cosecha de este año aunque sea poca, por mi esposa, mi hija, mi yerno y mis nietos, que viven bajo mi techo. Reconozco que he llenado la mesa de quejas y que mi familia se aleja cuando yo me siento. Muéstrame qué esperas de mí en mi casa. Dame un corazón agradecido, paciencia con la escasez y disciplina para sentarme con los míos, escucharlos y bendecir el pan que tú nos das. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo que hace crecer la yuca bajo la tierra y los retoños alrededor del olivo. Mira con gratitud a cada persona de tu casa. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a ver la bendición que ya está sentada a tu mesa.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la mesa de tu casa y sobre tu manera de estar en ella?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué preocupación por la escasez, o qué costumbre de quejarte, necesitas poner en las manos de Dios esta noche?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “El domingo le pediré a mi esposa que cocinemos juntos un congrí y reuniré a toda la familia a la mesa, sin teléfonos. Yo daré gracias en voz alta y le preguntaré a cada uno cómo le fue en la semana. También invitaré a Pancho, el vecino viudo de la finca de al lado”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 24:28-32. Jesús es reconocido por sus discípulos al bendecir y partir el pan en la mesa.
«Y aconteció, que estando sentado con ellos á la mesa, tomando el pan, bendijo, y partió, y dióles.» (Lucas 24:30) - Hechos 2:44-47. Los primeros creyentes comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
«Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,» (Hechos 2:46) - Proverbios 15:16-17. Una comida sencilla con amor vale más que un banquete con odio.
«Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio.» (Proverbios 15:17)
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Esta oración también está en el archivo: Salmo 128: tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.