13 de abril · Orar en lo secreto y sin vanas repeticiones
Padre nuestro: la oración que Jesús enseñó
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 13 de abril.
Versículo del día: Mateo 6:5-13 RV1909
Tienes veintinueve años, trabajas en una refaccionaria y eres líder de jóvenes en una iglesia de Monterrey. Los viernes diriges la reunión y siempre te piden que abras con una oración. Te salen oraciones largas, con palabras bonitas y versículos encadenados, y los muchachos responden “amén” con fuerza. Algunos papás te felicitan a la salida: “Qué bonito ora usted”. Pero esta semana, después de la vigilia, te diste cuenta de algo que te incomodó: en tu cuarto casi no oras. Cuando lo intentas, te quedas en blanco o terminas recitando una lista apurada de pedidos: que te suban el sueldo, que el grupo crezca, que la muchacha que te gusta se fije en ti. Anoche Brandon, uno de tus jóvenes, te escribió: “¿Me enseñas a orar? Yo no sé decir cosas bonitas como tú”. No supiste qué contestarle.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por la refaccionaria que me da el sustento, por mi familia, por los jóvenes que me has confiado y por la pregunta sencilla de Brandon, que me hizo ver lo que no quería ver. Te confieso que he usado la oración para quedar bien y que en lo secreto te he dejado solo con mis listas de pedidos. Me quedo en silencio delante de ti… Santificado sea tu nombre, no el mío. Venga tu reino, y no mis planes. Hágase tu voluntad en mi trabajo, en el grupo y en lo que siento por esa muchacha; si lo tienes a bien, dame lo que te pido, y si no, dame paz para aceptarlo. Dame disciplina para buscarte cada noche en lo secreto y sencillez para enseñar a otros lo que voy aprendiendo. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
5Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago. 6Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público. 7Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos. 8No os hagáis, pues, semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. 9Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11Danos hoy nuestro pan cotidiano. 12Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores. 13Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Mateo 6:5-13 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Estas palabras son parte del Sermón del monte. Jesús habla de tres prácticas que la gente piadosa de su tiempo cuidaba mucho (dar limosna, orar y ayunar) y advierte que todas se pueden hacer para ser vistos. Sobre la oración dice: «Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago.» Los “cantones” son las esquinas, donde más gente pasaba. Y propone otro lugar: «Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.» La “cámara” era el cuarto interior de la casa, muchas veces la despensa, sin ventanas a la calle: un lugar donde nadie aplaude. Luego advierte contra la “parlería”, la palabrería de los que creían convencer a sus dioses a fuerza de fórmulas: «Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos.»
Esto revela algo de Dios: no hay que impresionarlo ni informarle. «No os hagáis, pues, semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.» Entonces, ¿para qué orar? Para estar con él y dejar que ponga en orden nuestro corazón. Por eso el Padre nuestro tiene un orden: primero Dios, después yo. «Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.» «Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.» “Santificado” quiere decir reconocido y honrado como santo. Solo después de rendir mi voluntad a la suya viene mi necesidad, y es sencilla: «Danos hoy nuestro pan cotidiano.» El pan de hoy, no la despensa de un año. El Padre nuestro no es una fórmula mágica para repetir más rápido ni más veces; es un camino para aprender a orar, y se puede decir despacio, frase por frase, dejando que cada una nos examine.
Jesús no solo enseñó esta oración: la vivió. Sus discípulos lo vieron orar tantas veces que un día le pidieron: «Y ACONTECIÓ que estando él orando en un lugar, como acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos á orar, como también Juan enseñó á sus discípulos.» (Lucas 11:1). Y en la noche más difícil de su vida, en Getsemaní, oró con las mismas palabras de fondo: «Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles; traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.» (Marcos 14:36).
Tu parte empieza por entrar en la cámara: un rincón, una hora y una puerta cerrada donde nadie te escuche ni te felicite. Allí puedes decir el Padre nuestro despacio y quedarte en silencio después de cada frase, preguntándole a Dios qué espera de ti. Tu valor no está en lo bonito que oras delante de otros, ni en los elogios de los papás; está en lo que eres ante tu Padre. Y a Brandon no necesitas enseñarle palabras bonitas: puedes enseñarle a ser honesto con Dios, orando con él como oras cuando nadie te ve.
Cuando oras, ¿a quién le hablas en realidad: a Dios, a los que te escuchan o a tus propios deseos?
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Orar Oratio
Padre, gracias por el grupo de jóvenes, por la confianza que me tienen, por mi trabajo y por Brandon, que se atrevió a pedirme ayuda. Reconozco que muchas veces he orado para que me escuchen los demás y que en lo secreto casi no te busco. Enséñame a orar como Jesús enseñó: primero tu nombre, tu reino y tu voluntad, y después mi pan. Dame disciplina para encontrarme contigo a solas y humildad para orar con sencillez delante de otros. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en este cuarto con la puerta cerrada, donde nadie te ve ni te aplaude. No necesitas palabras bonitas: él ya sabe lo que necesitas. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a decir “Padre” con todo el corazón.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera en que oras?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué deseo de ser visto, admirado o escuchado necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana apartaré un momento cada noche, con la puerta cerrada y el celular en otro cuarto, para decir el Padre nuestro despacio, frase por frase, y quedarme en silencio. El viernes le escribiré a Brandon para vernos antes de la reunión, le contaré con honestidad que yo también estoy aprendiendo a orar y oraremos juntos con palabras sencillas”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 11:1-4. Los discípulos ven orar a Jesús y le piden que les enseñe.
«Y ACONTECIÓ que estando él orando en un lugar, como acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos á orar, como también Juan enseñó á sus discípulos.» (Lucas 11:1) - Lucas 18:9-14. El fariseo que ora para sí mismo y el publicano que solo pide misericordia.
«Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.» (Lucas 18:14) - Marcos 14:32-38. En Getsemaní Jesús ora: no lo que yo quiero, sino lo que tú.
«Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles; traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.» (Marcos 14:36) - Eclesiastés 5:1-3. Acercarse más para oír que para hablar; que sean pocas tus palabras.
«No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure á proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras.» (Eclesiastés 5:2)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Padre nuestro: la oración que Jesús enseñó.