Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

12 de abril ·

Presos: tras las rejas o atados por dentro

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 12 de abril.

Versículo del día: Lucas 4:16-21 RV1909

Tienes treinta y ocho años y eres técnica de rayos X en un hospital de Ponce, Puerto Rico. Hace un mes tu iglesia empezó a visitar los sábados una cárcel de mujeres, y te invitaron. Dijiste que no tenías tiempo, aunque en el fondo pensaste: “Ellas se lo buscaron”. Mientras tanto, tú vives atada de otra manera. Desde hace seis años tienes una relación con Rubén que va y viene: él se va cuando quiere y vuelve cuando quiere, y tú siempre lo recibes. Rechazaste un ascenso en San Juan para no perderlo. A las dos de la mañana revisas si está en línea, y tu ánimo sube o baja según te conteste. Esta noche, otra vez esperando su mensaje, te preguntaste quién está más presa: ellas o tú.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por la libertad de caminar por la calle, por mi trabajo y por las personas que me quieren bien. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos a las mujeres de esa cárcel y a sus hijos, y pongo también mi corazón, que se aferra a quien no me da paz. Mi valor viene de ti, no de un mensaje. Dame valor para dar mañana un paso hacia la libertad y para visitar a quien está preso, como lo enseñó Jesús. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    16Y vino á Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer. 17Y fuéle dado el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito: 18El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los quebrantados: 19Para predicar el año agradable del Señor. 20Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 21Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos.

    Lucas 4:16-21 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús volvió a Nazaret, el pueblo donde había crecido, y en la sinagoga le dieron el libro del profeta Isaías. Leyó este pasaje: «El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los quebrantados:» En tiempos de Isaías, los “cautivos” eran los desterrados y encarcelados; los “quebrantados” eran los oprimidos, los que estaban rotos por dentro. Después de leer, Jesús se sentó y dijo algo que dejó a todos en silencio: «Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos.»

    Esto revela algo de Dios: su corazón está con los que están atados, tanto los que están tras las rejas como los que viven presos por dentro, de una persona, de una relación, de la codicia o de la necesidad de aprobación. La Escritura nos pide no olvidar a los primeros: «Acordaos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los afligidos, como que también vosotros mismos sois del cuerpo.» (Hebreos 13:3). Y la libertad que Jesús anuncia no es un truco instantáneo: es un camino que se abre, y que hay que andar paso a paso.

    Jesús se identificó con los presos de una manera que nos confronta: «Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.» (Mateo 25:36). No preguntó por qué estaban ahí; dijo que visitarlos era visitarlo a él. Todos, de un modo u otro, hemos necesitado misericordia.

    Tu parte tiene dos caras. La primera es acercarte a las presas sin juicio: ir con el grupo, escuchar, acompañar; quizá descubras que se parecen a ti más de lo que crees. La segunda es mirar tu propia cárcel. Tu valor no depende de que Rubén te escriba, sino de lo que eres ante Dios. Salir de una dependencia afectiva casi nunca se logra solo: ayuda poner límites concretos, contar lo que vives a alguien de confianza y buscar un consejero o un psicólogo. Y si en esa relación hay control, amenazas o violencia, busca ayuda cuanto antes; tu seguridad también le importa a Dios.

    ¿Qué persona, relación o deseo te tiene atada, y a qué preso de verdad podrías visitar?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi libertad, por mi trabajo en el hospital, por mi familia y por la iglesia que me invita a servir. Gracias también por las mujeres de esa cárcel, que son tus hijas como yo. Reconozco que las juzgué, mientras yo misma vivo atada a una relación que me quita la paz. Tú conoces mi corazón y mi miedo a quedarme sola. Muéstrame qué esperas de mí. Dame valor para poner límites, humildad para pedir ayuda y disciplina para no volver a lo que me ata. Hágase tu voluntad y no la mía. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y también en cada celda de esa cárcel esta noche. Delante de él no necesitas esperar el mensaje de nadie para saber cuánto vales. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio el camino de la libertad.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre lo que te tiene presa y sobre los presos que esperan una visita?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué relación, dependencia o deseo necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “El sábado iré con el grupo de la iglesia a visitar la cárcel de mujeres, para escuchar más que para hablar. Esta semana silenciaré los mensajes de Rubén por las noches, le contaré a mi hermana lo que estoy viviendo y pediré una cita con una consejera para empezar a trabajar en esta dependencia”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 25:34-40. Jesús se identifica con el preso: visitarlo es visitarlo a él.
    «Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.» (Mateo 25:36)
  • Hebreos 13:1-3. Acordarse de los presos como si uno estuviera preso con ellos.
    «Acordaos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los afligidos, como que también vosotros mismos sois del cuerpo.» (Hebreos 13:3)
  • Isaías 61:1-3. La profecía que Jesús leyó en Nazaret: libertad a los cautivos.
    «El espíritu del Señor Jehová es sobre mí, porque me ungió Jehová; hame enviado á predicar buenas nuevas á los abatidos, á vendar á los quebrantados de corazón, á publicar libertad á los cautivos, y á los presos abertura de la cárcel;» (Isaías 61:1)
  • Gálatas 5:1. Estar firmes en la libertad y no volver al yugo de servidumbre.
    «Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre.» (Gálatas 5:1)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Presos: tras las rejas o atados por dentro.

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