Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

13 de diciembre · La ansiedad y la paz

Oración para calmar la ansiedad: la paz que guarda tu corazón

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 13 de diciembre.

Versículo del día: Filipenses 4:4-9 RV1909

Tienes veintisiete años, eres diseñadora y trabajas desde tu departamento en Montevideo. Hace seis meses sentiste un pinchazo en el brazo izquierdo y desde entonces vives pendiente de tu cuerpo. Buscas síntomas en internet a medianoche, te tomas el pulso varias veces al día y ya fuiste dos veces a urgencias convencida de que era un infarto. Los exámenes salieron normales y el médico te habló de ansiedad, pero tú pensaste: “¿Y si se equivocó?”. Al acostarte, los pensamientos se aceleran: el corazón, la plata, tu mamá que vive sola, el futuro. En la iglesia escuchaste “por nada estéis afanosos” y saliste sintiéndote peor, como si tu ansiedad fuera un pecado o la prueba de que no confías lo suficiente.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por cada respiro, por el trabajo que pude hacer y por las personas que me quieren. Gracias porque estás cerca. Me quedo en silencio delante de ti… Te entrego los pensamientos que se aceleran cuando apago la luz: mi salud, mi futuro, mi mamá. No sé cómo terminará cada cosa, pero tú sí; hágase tu voluntad. Que tu paz guarde mi corazón y mi mente esta noche, y dame mañana valor para dar el paso de pedir ayuda. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    4Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis. 5Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. 6Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús. 8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad. 9Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz será con vosotros.

    Filipenses 4:4-9 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Pablo escribe esta carta desde la cárcel, sin saber si saldrá con vida (Filipenses 1:20). No habla alguien cómodo que nunca ha tenido motivos para preocuparse. Antes de hablar de la ansiedad, recuerda algo esencial: «Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.» Y luego escribe: «Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.» La palabra que se traduce “afanosos” describe una mente dividida, jalada en muchas direcciones a la vez. Pablo no regaña a los preocupados; les muestra adónde llevar lo que los divide: convertir cada preocupación en una petición concreta delante de Dios, y hacerlo dando gracias.

    La promesa que sigue no es que los pensamientos desaparecerán de golpe: «Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.» Filipos era una colonia romana con soldados, y “guardará” es una palabra militar: la paz de Dios hace guardia sobre el corazón y la mente, como una guarnición sobre una ciudad. Esto revela algo de Dios: no se aleja del ansioso ni lo condena; se acerca y lo cuida. Y Pablo añade una práctica para la mente: «Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.» Pensar en lo verdadero es, por ejemplo, volver a lo que dicen tus exámenes y no al “¿y si…?”. Dar gracias entrena la mente para notar lo bueno que sí está.

    Jesús enseñó: «Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.» (Mateo 6:34). Y él mismo conoció la angustia. En Getsemaní: «Y toma consigo á Pedro y á Jacobo y á Juan, y comenzó á atemorizarse, y á angustiarse.» (Marcos 14:33). Sentir angustia no es falta de fe: Jesús la sintió, la llevó al Padre y pidió compañía a sus amigos.

    Una ansiedad que dura meses y te lleva a urgencias es un asunto de salud que merece atención. Buscar a un psicólogo o a un psiquiatra, y seguir el tratamiento que te indiquen, es parte del cuidado de Dios y no una falta de fe. Tu parte también es cuidar tus hábitos: poner un límite a las búsquedas en internet, dormir a horas regulares, mover el cuerpo, hablar de lo que sientes. Y la oración con acción de gracias puede volverse tu manera de terminar el día. Mirar a otros también ayuda: tu mamá, que vive sola, necesita tu cariño más que tu preocupación.

    ¿Qué pasaría si convirtieras cada “¿y si…?” de esta noche en una petición concreta acompañada de una gracia concreta?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi vida, por mi cuerpo que sigue funcionando, por los médicos que me atendieron, por mi trabajo y por mi mamá. Tú conoces los pensamientos que no me dejan en paz y el miedo que siento en el pecho. Te presento mis peticiones: mi salud, mi trabajo y el cuidado de mi mamá; hágase tu voluntad en cada una. Dame humildad para buscar ayuda profesional y disciplina para cuidar mi mente, y que tu paz guarde mi corazón. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que el Señor está cerca, aquí, mientras respiras despacio. Si un pensamiento ansioso vuelve, no pelees con él: nómbralo, entrégaselo a Dios y vuelve a su presencia. Que el Espíritu de Dios guarde tu mente en este silencio.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu ansiedad y sobre la paz que él ofrece?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué “¿y si…?” necesitas poner en las manos de Dios esta noche? Es posible que tengas que entregarlo de nuevo mañana; eso también es fe.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana pediré cita con un psicólogo y no buscaré síntomas en internet después de las ocho de la noche. Cada noche escribiré tres peticiones y tres motivos de gratitud, y el sábado visitaré a mi mamá para pasar la tarde con ella sin hablar de enfermedades”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 6:25-34. Jesús invita a vivir el día de hoy sin cargar con el de mañana.
    «Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.» (Mateo 6:34)
  • Marcos 14:32-36. Jesús también sintió angustia y la llevó al Padre.
    «Y toma consigo á Pedro y á Jacobo y á Juan, y comenzó á atemorizarse, y á angustiarse.» (Marcos 14:33)
  • 1 Pedro 5:6-7. Echar en Dios toda la preocupación, porque él cuida de nosotros.
    «Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros.» (1 Pedro 5:7)
  • Salmo 94:17-19. En medio de muchos pensamientos, el consuelo de Dios alegra el alma.
    «En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.» (Salmo 94:19)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Oración para calmar la ansiedad: la paz que guarda tu corazón.

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