14 de diciembre · Restaurar el alma cansada
Salmo 23:3: confortará mi alma
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 14 de diciembre.
Versículo del día: Salmo 23:1-6 RV1909
Tienes cuarenta y un años y eres contador en una empresa de Rosario. El año pasado acompañaste a tu papá en su enfermedad hasta el final: hospitales, trámites, noches en vela, y tú siempre el que sostenía a todos. Al mismo tiempo la empresa recortó personal y te cargaron con el trabajo de dos. Pensaste que, pasado lo peor, volverías a ser el de antes. Pero no: te levantas sin ganas, nada te entusiasma, se te olvidan las cosas, contestas mal a tu esposa y a tus hijos, y el domingo te sientas en la reunión de la iglesia sin sentir nada. Oras y te parece que hablas solo. No estás triste todo el tiempo; estás vacío. Y te da miedo decirlo, porque siempre fuiste el fuerte.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por lo poco o mucho que pude hacer, por mi familia y por las personas que se preocupan por mí. Me quedo en silencio delante de ti… No traigo grandes palabras, solo mi cansancio y este vacío. Pongo en tus manos el dolor por mi papá que todavía no he llorado. Muéstrame el camino distinto que esperas que tome y dame disciplina para descansar, para pedir ayuda y para tratar con ternura a los míos. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará. 2En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará. 3Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre. 4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 5Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando. 6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Salmo 23:1-6 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
«Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre.» La palabra hebrea que la Reina-Valera traduce “confortará” significa literalmente “hará volver”. Es la idea de traer de regreso algo que se fue apagando: la vida, el aliento, las fuerzas. El mismo verbo aparece en otro salmo de David: «La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: el testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño.» (Salmo 19:7). En los salmos, “alma” muchas veces es la persona entera: su vida, sus emociones, su aliento. Una oveja agotada o extraviada no vuelve sola al rebaño; el pastor sale a buscarla para traerla de vuelta. Por medio de Ezequiel, Dios prometió que él mismo buscaría a la perdida y ligaría a la “perniquebrada” (Ezequiel 34:16). No la busca porque la necesite, sino para salvarla.
Esto revela algo de Dios: restaura, pero no a la fuerza ni de un día para otro. Y la restauración va unida a la segunda mitad del versículo: “guiaráme por sendas de justicia”. Las sendas eran los caminos marcados en el monte por el paso del rebaño; las de justicia son las rectas, las que llevan a buen lugar. Dios no solo devuelve las fuerzas: guía hacia un camino distinto del que nos dejó agotados. Y lo hace “por amor de su nombre”, porque es fiel a quien él es, no porque la oveja tenga fuerzas para merecerlo.
Después de negar a Jesús, Pedro volvió a pescar, derrotado, y trabajó toda la noche sin sacar nada. Jesús lo esperaba en la orilla con un fuego encendido, pescado y pan. Lo primero no fue un reproche, sino una invitación: «Díceles Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos osaba preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.» (Juan 21:12). Solo después de comer conversó con él y le devolvió su llamado. Así restaura el buen pastor: con paciencia, cuidando también el cuerpo.
Lo que describes se parece mucho al agotamiento que llega tras una larga temporada de carga y un duelo que no tuviste tiempo de vivir. No es falta de fe. Tu parte es dejarte ayudar: consultar a un médico y a un psicólogo, que también pueden ser instrumentos del Pastor; hablar con tu jefe sobre la carga de trabajo; darle espacio al duelo por tu papá. Y decirlo en casa: tu esposa y tus hijos sufren tu silencio y tu mal genio, y contarles lo que te pasa, y pedirles perdón cuando les hablas mal, también es camino de vuelta. Que no sientas nada en la iglesia no significa que Dios se fue: a veces el alma vuelve despacio.
¿Qué te ha ido apagando el alma, y qué camino distinto te está mostrando Dios?
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Orar Oratio
Padre, gracias por los años que tuve a mi papá, por mi esposa y mis hijos, y por el trabajo que nos sostiene. Tú sabes lo vacío que me siento, aunque no sepa explicarlo. Ayúdame a reconocer mi límite sin vergüenza, dame humildad para pedir ayuda y valor para cambiar lo que me trajo hasta aquí. Hágase tu voluntad en mi vida. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aunque no sientas nada. No tienes que producir emociones ni palabras bonitas; basta con estar. Que el Espíritu de Dios te acompañe en el camino de vuelta, poco a poco y a su tiempo.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu cansancio y sobre la manera en que él restaura?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué imagen de tener que ser “el fuerte”, qué duelo o qué carga necesitas poner en las manos de Dios, de corazón?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana pediré una cita con mi médico y le contaré a mi esposa, con sinceridad, cómo me siento; también le pediré perdón a mi hijo mayor por cómo le hablé el sábado”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 21:9-17. Jesús restaura a Pedro: primero lo alimenta y después le devuelve su llamado.
«Y cuando hubieron comido, Jesús dijo á Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Dícele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.» (Juan 21:15) - Lucas 15:3-7. El pastor busca a la oveja perdida para salvarla, y hay gozo en el cielo por el que se arrepiente.
«Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso;» (Lucas 15:5) - Salmo 19:7-11. La palabra de Dios “vuelve el alma”: la misma idea de restaurar.
«La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: el testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño.» (Salmo 19:7) - Mateo 12:18-21. El siervo de Dios no quiebra la caña cascada ni apaga el pábilo que humea.
«La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque á victoria el juicio.» (Mateo 12:20)
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