13 de enero · Soltar la culpa ya perdonada
Salmo 103:12: cuanto está lejos el oriente del occidente
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 13 de enero.
Versículo del día: Salmo 103:8-14 RV1909
Cuando tus hijos eran pequeños, tomabas cada fin de semana. Gritabas, rompías cosas, y más de una vez tu esposa tuvo que irse con los niños a casa de su mamá. Hace once años dejaste el trago, con la ayuda de un grupo de apoyo y de tu comunidad de fe. Pediste perdón a cada uno; tu esposa se quedó contigo y tus hijos, con el tiempo, volvieron a abrazarte. Hoy tienes tres nietos. Sin embargo, cuando tu nieta se te sienta en las piernas, sientes que no lo mereces. Si alguien te elogia, te acuerdas de lo que hiciste. Hace poco te pidieron que acompañaras a un grupo de hombres que luchan con el alcohol, y dijiste que no: “¿Yo, con lo que hice?”. Ellos te perdonaron, pero tú sigues cobrándote la deuda.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la sobriedad que me has permitido sostener, por mi familia y por la risa de mis nietos. Gracias porque eres misericordioso y lento para la ira. Me quedo en silencio delante de ti… Dejo esta noche, otra vez, lo que tú ya alejaste de mí, tan lejos como el oriente del occidente. Ayúdame a no volver a cargarlo, dame humildad para aceptar tu perdón y disposición para tender la mano a otros que hoy luchan como yo luché. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
-
Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
8Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia. 9No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo. 10No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados. 11Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen. 12Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 13Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. 14Porque él conoce nuestra condición; acuérdase que somos polvo.
Salmo 103:8-14 RV1909
-
Meditar Meditatio
Reflexión
David escribe el Salmo 103 para bendecir a Dios, y en el versículo 8 repite lo que Dios le reveló a Moisés después de que el pueblo le falló gravemente con el becerro de oro (Éxodo 34:6): «Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.» Luego usa imágenes para medir el perdón. La altura del cielo sobre la tierra. Y esta: «Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.» El oriente y el occidente nunca se encuentran: por más que camines hacia uno, nunca llegas al otro. Así de lejos pone Dios lo que ha perdonado. Y cierra con la imagen más tierna: «Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.»
Esto revela algo de Dios: su perdón es completo. «No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados.» Si él alejó tu culpa, volver a recogerla cada día es creerle más a tu memoria que a su Palabra. Hay que distinguir dos tristezas: «Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte.» (2 Corintios 7:10). La primera te llevó a dejar el trago y a pedir perdón; esa ya hizo su obra. La segunda te encierra y te roba la vida. Recordar no es lo mismo que seguir condenado: el recuerdo puede quedarse como humildad y gratitud, no como cadena. Y el salmo añade: «Porque él conoce nuestra condición; acuérdase que somos polvo.»
Pedro negó a Jesús tres veces. Después de resucitar, Jesús no lo humilló: le preguntó tres veces si lo amaba y le confió a otros: «Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.» (Juan 21:17). El perdón de Jesús restaura y envía. Tu parte es recibir ese perdón y dejar de castigarte: disfrutar a tu nieta sin pedir permiso al pasado, y quizá decir que sí a esos hombres, porque tu historia puede ser la esperanza que ellos necesitan. Si la culpa se ha vuelto una tristeza que no se va, que te quita el sueño o las ganas, hablar con un consejero o un profesional también es parte del cuidado de Dios. Y quien se sabe perdonado aprende a ser compasivo con las caídas de otros.
¿Sigues cobrándote una deuda que Dios ya canceló?
-
Orar Oratio
Señor, gracias por estos once años sin el trago, por mi esposa que se quedó, por mis hijos que me perdonaron y por mis nietos, que son un regalo que no esperaba. Tú conoces el daño que hice y el peso que todavía cargo. Ayúdame a creer que me has perdonado de verdad, dame humildad para recibir lo que no merezco y valor para servir a otros con mi historia. Hágase tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.
-
Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí y que te mira como un padre mira a su hijo, con compasión. Piensa en el oriente y el occidente, tan lejos que nunca se tocan. Que el Espíritu de Dios te dé paz para dejar allí lo que él ya alejó de ti.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
-
Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre su perdón y sobre la manera en que te tratas a ti mismo?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué recuerdo, qué vergüenza o qué castigo que te impones necesitas poner, una vez más, en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana diré que sí a acompañar al grupo de hombres que luchan con el alcohol. Cuando mi nieta me abrace, daré gracias en lugar de recordar el pasado, y escribiré el Salmo 103:12 en una tarjeta para leerlo cada vez que la culpa vuelva”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 21:15-19. Jesús restaura a Pedro después de sus negaciones y le confía sus ovejas.
«Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.» (Juan 21:17) - Miqueas 7:18-20. Dios echa en lo profundo del mar todos nuestros pecados.
«El tornará, él tendrá misericordia de nosotros; él sujetará nuestras iniquidades, y echará en los profundos de la mar todos nuestros pecados.» (Miqueas 7:19) - 2 Corintios 7:8-11. La tristeza según Dios lleva al arrepentimiento; la otra, a la muerte.
«Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte.» (2 Corintios 7:10) - Romanos 8:1-4. Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.
«Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu.» (Romanos 8:1)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Salmo 103:12: cuanto está lejos el oriente del occidente.