Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

14 de octubre · Dar desde el corazón, no desde lo que sobra

La ofrenda de la viuda: echó todo lo que tenía

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 14 de octubre.

Versículo del día: Marcos 12:41-44 RV1909

Tienes treinta y cinco años y eres contador de una ONG en Maracay que da almuerzo a doscientos niños de los barrios del sur. Cuadras cuentas, preparas informes para los donantes internacionales y tomas fotos cuando llega una donación grande. Te has vuelto experto en saber quién da cuánto. La señora Ana, una abuela de setenta y nueve años, llega cada miércoles con cambures de su patio y se queda a pelar papas; tú casi no la saludas, porque “no suma en el informe”. Tú nunca te has sentado a almorzar con los niños: cumples tu horario y te vas. Esta semana la coordinadora te pidió ayuda para repartir comida un domingo, y le contestaste que no te pagan por eso. Hoy, revisando las fotos, viste a la señora Ana sonriendo detrás de los niños, y algo te incomodó.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por mi trabajo, por los niños que comieron hoy y por las personas sencillas que dan en silencio. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he dado de lo que me sobra y que he mirado a los demás con los ojos de una hoja de cálculo. Pongo en tus manos mi corazón y mi tiempo; que se haga tu voluntad y no la mía. Enséñame a darme como aquella viuda, con confianza y sin buscar que me vean, y a reconocer el valor de los que nadie mira. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    41Y estando sentado Jesús delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca: y muchos ricos echaban mucho. 42Y como vino una viuda pobre, echó dos blancas, que son un maravedí. 43Entonces llamando á sus discípulos, les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca: 44Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.

    Marcos 12:41-44 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús está sentado en el templo, frente al arca de las ofrendas, observando. Justo antes había advertido contra los escribas: «Que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor juicio.» (Marcos 12:40). Ese contexto es importante: Jesús no está aplaudiendo un sistema que exprime a los pobres, ni pidiéndoles que den lo que no tienen. Está mirando el corazón. Pasan muchos ricos que echan mucho, y entonces llega una viuda pobre con dos blancas, la moneda más pequeña que circulaba. Jesús llama a sus discípulos: «Entonces llamando á sus discípulos, les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca:» Y explica por qué: «Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.»

    Esto revela algo de Dios: no mide como medimos nosotros. Para cualquier informe, las dos blancas no sumaban nada; para Jesús, fueron la ofrenda más grande del día. Dios no mira la cantidad, sino el corazón y lo que cuesta dar. Y este pasaje no es para presionar a nadie a dar dinero; nadie debe sentirse obligado a vaciar su bolsillo para agradar a Dios. Habla de algo más hondo: dar desde lo que somos, no desde lo que nos sobra. Pablo lo vio en las iglesias pobres de Macedonia, que dieron con alegría porque primero se habían dado a sí mismas: «Y no como lo esperábamos, mas aun á sí mismos se dieron primeramente al Señor, y á nosotros por la voluntad de Dios.» (2 Corintios 8:5).

    Jesús enseñó que lo que hacemos por el más pequeño, aunque nadie lo vea ni lo fotografíe, se lo hacemos a él: «Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis.» (Mateo 25:40).

    Tu parte es preguntarte qué estás dando: ¿tu corazón, o solo tu horario? No se trata de trabajar sin descanso ni de dejar que abusen de ti, sino de dar a fondo perdido algo de ti mismo: tiempo, atención, presencia, sin esperar que aparezca en el informe. Puedes empezar por mirar a la señora Ana como la mira Jesús, darle las gracias y aprender de ella. Y quizá un día almorzar con los niños, sabiendo sus nombres y no solo sus números.

    ¿Das desde lo que te sobra, o te das a ti mismo?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi trabajo, por esta ONG que alimenta a tantos niños, por los donantes, por la coordinadora y por la señora Ana, que me ha enseñado sin decir una palabra. Reconozco que he medido a las personas por lo que aportan y que he dado solo lo que me sobra. Muéstrame qué esperas de mí. No se haga mi voluntad, sino la tuya. Dame ojos para ver lo que tú ves, un corazón generoso para dar de mí mismo sin llevar la cuenta y disciplina para servir aunque nadie me lo agradezca. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que también estaba en el comedor esta tarde, mirando las manos de la señora Ana pelando papas. Él ve lo que ningún informe registra. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a mirar como mira Jesús.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de dar y de valorar lo que dan otros?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué cálculo, comodidad o deseo de reconocimiento necesitas poner en las manos de Dios esta noche? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “El miércoles saludaré a la señora Ana por su nombre, le daré las gracias por sus cambures y me sentaré a pelar papas con ella un rato. Le diré a la coordinadora que sí la acompaño a repartir comida un domingo, y ese día almorzaré con los niños para aprenderme sus nombres”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 21:1-4. Lucas también cuenta que la viuda pobre echó más que todos.
    «Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echó más que todos:» (Lucas 21:3)
  • 2 Corintios 8:1-5. Las iglesias de Macedonia, en profunda pobreza, abundaron en generosidad.
    «Que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su bondad.» (2 Corintios 8:2)
  • 1 Juan 3:16-18. No amar de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad.
    «Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad.» (1 Juan 3:18)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: La ofrenda de la viuda: echó todo lo que tenía.

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