15 de octubre · Obedecer después de una noche sin resultados
Mas en tu palabra echaré la red
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 15 de octubre.
Versículo del día: Lucas 5:1-11 RV1909
Tienes cuarenta y dos años y eres pastelero. Durante seis años tuviste tu propia pastelería en Godoy Cruz, en Mendoza: medialunas desde las cuatro de la mañana, tortas de bodas, alfajores para las bodegas de turismo. Con la inflación y el alquiler, en diciembre tuviste que cerrar. Ahora trabajas de noche en la planta de una panificadora industrial y vendes por encargo los fines de semana, pero los pedidos casi no llegan. Tu pastor te propuso dar un taller gratuito de pastelería para jóvenes del barrio que buscan un oficio. Le dijiste que no: “ya fracasé, ¿qué les voy a enseñar?”. Tu esposa insiste en que vuelvas a publicar tus tortas en las redes; tú, que ya lo intentaste todo. Esta noche, amasando sin ganas en la planta, te sientes tan vacío como una red después de una noche perdida.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por el trabajo que tengo, por mis manos que saben hacer pan y dulces, y por mi familia que me espera. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos mi fracaso, mis deudas y mi cansancio. No sé si mi trabajo volverá a crecer, pero quiero confiar en tu palabra. Hágase tu voluntad y no la mía. Dame descanso, ánimo para dar el próximo paso y alegría para compartir con esos jóvenes lo que tú me enseñaste. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Y ACONTECIÓ, que estando él junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban sobre él para oir la palabra de Dios. 2Y vió dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes. 3Y entrado en uno de estos barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde el barco á las gentes. 4Y como cesó de hablar, dijo á Simón: Tira á alta mar, y echad vuestras redes para pescar. 5Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red. 6Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompía. 7E hicieron señas á los compañeros que estaban en el otro barco, que viniesen á ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban. 8Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas á Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. 9Porque temor le había rodeado, y á todos los que estaban con él, de la presa de los peces que habían tomado; 10Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo á Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres. 11Y como llegaron á tierra los barcos, dejándolo todo, le siguieron.
Lucas 5:1-11 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Simón y sus compañeros eran pescadores del lago de Genesaret. Pescaban de noche, que era el mejor momento, y aquella noche no habían sacado nada. Cuando Jesús llega, ellos ya están lavando las redes: para ellos, la jornada había terminado. Jesús usa la barca de Simón para enseñar a la gente, y luego le pide algo que contradecía toda su experiencia: salir a lo hondo, de día, a echar las redes otra vez. Simón le responde con cansancio y con honestidad: «Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red.» No dice que tenga ganas ni que esté seguro; dice que lo hará porque Jesús se lo pide.
Esto revela algo de Dios: muchas veces nos llama a obedecer justo cuando estamos más cansados y desanimados, no cuando todo va bien. El relato cuenta una pesca abundante, pero hay que leerlo con cuidado: no es una promesa de que, si obedeces, tu negocio va a prosperar. Lo más importante viene después. Simón cae de rodillas, consciente de su pequeñez, y Jesús le dice: «Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo á Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres.» La pesca fue solo el comienzo; lo que Jesús quería era a Simón mismo, y darle un propósito más grande que llenar la barca.
Tiempo después, ya resucitado, Jesús volvió a encontrar a sus discípulos tras otra noche sin pesca, y otra vez les dijo dónde echar la red: «Y él les dice: Echad la red á la mano derecha del barco, y hallaréis. Entonces la echaron, y no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.» (Juan 21:6). Jesús no desecha al que vuelve a él en medio de sus fracasos.
Tu parte no es fabricar resultados, sino dar el siguiente paso con fidelidad. Cerrar la pastelería no te quita lo que sabes ni lo que vales; tu valor no depende del éxito de un negocio. Echar la red puede ser aceptar ese taller y enseñar a otros lo que aprendiste, con tus aciertos y tus errores, o volver a publicar tus tortas sin exigirte que funcione a la primera. También puedes pedir consejo a alguien que sepa de finanzas o de emprendimientos. Y si el desánimo se vuelve tristeza que no se va, buscar ayuda profesional es parte del cuidado de Dios.
¿Qué red te está pidiendo Dios que vuelvas a echar, aunque estés cansado?
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Orar Oratio
Señor, gracias por el oficio que me diste, por los seis años de la pastelería, por el trabajo de la planta que hoy nos sostiene, por mi esposa que cree en mí y por mi pastor, que pensó en mí para enseñar. Tú sabes cuánto me dolió cerrar y lo vacío que me siento. Muéstrame qué esperas de mí; si lo tienes a bien, abre un camino para mi trabajo, y si no, dame paz y un propósito donde tú quieras. Dame valor para volver a intentarlo, humildad para enseñar desde mis errores y disciplina para no rendirme. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que también estaba en la planta esta noche, junto a la mesa donde amasabas sin ganas. Él conoce tus noches sin resultados. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio la confianza para volver a echar la red.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre obedecer después de un fracaso?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué fracaso, frustración o miedo a volver a intentarlo necesitas poner en las manos de Dios esta noche? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana llamaré a mi pastor para decirle que sí doy el taller para los jóvenes, y prepararé con ellos la primera receta: medialunas, como al principio. El sábado volveré a publicar mis tortas en las redes, y le pediré a mi esposa que me ayude con las fotos”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 21:1-6. Después de otra noche sin pesca, Jesús vuelve a encontrar a sus discípulos.
«Y él les dice: Echad la red á la mano derecha del barco, y hallaréis. Entonces la echaron, y no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.» (Juan 21:6) - Lamentaciones 3:21-26. Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana.
«Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.» (Lamentaciones 3:23) - 2 Corintios 4:7-10. Atribulados, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados.
«Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos;» (2 Corintios 4:8) - Eclesiastés 11:4-6. Sembrar por la mañana y por la tarde, sin saber qué resultará.
«Por la mañana siembra tu simiente, y á la tarde no dejes reposar tu mano: porque tú no sabes cuál es lo mejor, si esto ó lo otro, ó si ambas á dos cosas son buenas.» (Eclesiastés 11:6)
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