15 de abril · Aquietarme en medio del caos para reconocer quién es Dios
Salmo 46:10: estad quietos y conoced que yo soy Dios
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 15 de abril.
Versículo del día: Salmo 46:1-11 RV1909
Tienes cuarenta y cuatro años y manejas un camión de pasajeros en una ruta que cruza Iztapalapa, en Ciudad de México. Tu día es puro ruido: cláxones, el radio a todo volumen para no dormirte, pasajeros que gritan “¡bajan!”, el checador que te apura y el patrón que te exige la cuenta completa aunque el tráfico no te deje dar vueltas. Llegas a tu casa y lo primero que haces es prender la tele; en la cama sigues con el celular viendo noticias de asaltos y choques hasta la una de la mañana. Si todo se queda callado, te entra una angustia que no sabes explicar. El domingo el pastor leyó “estad quietos, y conoced que yo soy Dios”, y tú pensaste: “Qué fácil decirlo”. Tu esposa te dijo anoche: “Ya no me escuchas; nunca estás aquí, aunque estés”.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por cada pasajero que llevé y traje con bien, por el camión, por mi esposa y mis hijos, y por esta hora en que todo empieza a callarse. Tú sabes que mi cabeza sigue llena de cláxones, de cuentas y de noticias, y que me cuesta quedarme quieto. Me quedo en silencio delante de ti… Tú eres Dios, y yo no. Pongo en tus manos la cuenta de mañana, el tráfico y lo que no puedo controlar; si lo tienes a bien, dame un trabajo con más descanso, y si no, enséñame a encontrar tu paz en medio de este. Dame disciplina para apagar lo que me aturde, valor para estar presente con los míos y humildad para pedir ayuda si la angustia no se va. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Al Músico principal: de los hijos de Coré: Salmo sobre Alamoth. DIOS es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar. 3Bramarán, turbaránse sus aguas; temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.) 4Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, el santuario de las tiendas del Altísimo. 5Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana. 6Bramaron las gentes, titubearon los reinos; dió él su voz, derritióse la tierra. 7Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.) 8Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra. 9Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego. 10Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra. 11Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
Salmo 46:1-11 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El Salmo 46 es un canto de los hijos de Coré, levitas que servían en el templo de Jerusalén. Habla de un pueblo rodeado de caos: la tierra que se sacude, montes que se hunden en el mar, naciones en guerra. «Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.» En medio de ese ruido aparece una imagen tranquila: un río que alegra la ciudad. Jerusalén no tenía un gran río; ese río es la presencia misma de Dios, que da vida en medio del asedio. «Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.»
Al final habla Dios mismo: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.» “Estad quietos” no es una invitación a la pereza ni a no hacer nada. La expresión tiene el sentido de “soltad, aflojad las manos, dejad de pelear”: el que vive con los puños apretados, como si todo dependiera de él, puede detenerse y reconocer quién es Dios. Esto revela algo de él: el salmo no promete que el caos va a desaparecer; la tierra sigue temblando y las naciones siguen bramando. Lo que promete es que Dios está en medio, y por eso se repite dos veces: «Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)» “Selah” parece ser una pausa en el canto, una indicación para detenerse. El mismo salmo nos enseña a hacer silencio.
Jesús conocía el ruido de las multitudes. Cuando sus discípulos volvieron agotados de servir, les dijo: «Y él les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, que ni aun tenían lugar de comer.» (Marcos 6:31). Y él mismo lo practicaba: «Mas él se apartaba á los desiertos, y oraba.» (Lucas 5:16).
Tu parte no es cambiar el tráfico de la ciudad, sino aprender a aflojar las manos. Puedes empezar con pausas pequeñas: apagar el radio en un tramo de la ruta, llegar a casa y no prender la tele de inmediato, dejar el celular fuera del cuarto, y quedarte en silencio un momento antes de dormir diciendo: “Tú eres Dios, y yo no”. Al principio el silencio te va a incomodar, y es normal. Y escucha a tu esposa: ella te está pidiendo lo mismo que Dios, que estés presente. Si la angustia y el insomnio siguen, busca a un médico o a un psicólogo; cuidar tu mente también es parte del cuidado de Dios.
¿De qué ruido te llenas para no tener que quedarte quieto delante de Dios?
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Orar Oratio
Señor, gracias por el trabajo que me da el sustento, por llegar con vida a mi casa cada noche, por mi esposa, que me sigue esperando, y por el techo donde descanso. Tú sabes que vivo entre ruido y prisa, y que hasta el silencio me da miedo. Reconozco que me he llenado de pantallas para no sentir. Ayúdame a aflojar las manos y a reconocer que tú eres Dios. Dame disciplina para hacer pausas y valor para estar de verdad con mi familia. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que estuvo contigo en cada semáforo y en cada parada de hoy. Afuera la ciudad sigue sonando, pero aquí puedes aflojar las manos. Que el Espíritu de Dios te ayude en este silencio a conocer que él es Dios.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de vivir en medio del ruido?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué preocupación, control o angustia necesitas soltar de tus manos para ponerla en las de Dios? Entrégala de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana, al llegar a la casa, no prenderé la tele: me sentaré con mi esposa a tomar un café y le preguntaré cómo le fue, escuchándola sin el celular en la mano. Antes de dormir dejaré el teléfono en la cocina y me quedaré en silencio delante de Dios. Y el sábado le invitaré un taco al compañero de la ruta que anda tan presionado como yo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Marcos 6:30-32. Jesús invita a sus discípulos a apartarse y reposar un poco.
«Y él les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, que ni aun tenían lugar de comer.» (Marcos 6:31) - Isaías 30:15-15. En quietud y en confianza será vuestra fortaleza.
«Porque así dijo el Señor Jehová, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,» (Isaías 30:15) - 1 Reyes 19:9-12. Dios no estaba en el viento ni en el terremoto, sino en un silbo apacible y delicado.
«Y tras el terremoto un fuego: mas Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.» (1 Reyes 19:12) - Salmo 131:1-3. Un alma acallada, como un niño destetado en brazos de su madre.
«En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre: como un niño destetado está mi alma.» (Salmo 131:2)
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