16 de abril · Esperar en silencio
Salmo 62: en Dios solamente está acallada mi alma
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 16 de abril.
Versículo del día: Salmo 62:1-8 RV1909
Tienes treinta y seis años, vives en Bello, cerca de Medellín, con tus dos hijos, y vendes por catálogo ropa interior y cosméticos. Hace tres meses tu directora de zona te prometió que, si llegabas a la meta de diciembre, subirías de nivel y ganarías un bono “que te arregla el año”. Le creíste. Le pediste prestado a un prestamista del barrio, de esos que cobran a diario, y llenaste la sala de cajas de mercancía. Ahora las clientas no te pagan, la directora ya no contesta tus audios y el cobrador pasa todos los días a la misma hora. Cada noche revisas la libreta de fiados y el saldo del celular. Tu mamá te dice “confíe en Dios”, y tú le contestaste: “Dios no paga cuotas”. Ayer tu hijo mayor te preguntó por qué lloras en el baño.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, aunque fue difícil; por mis hijos, que duermen tranquilos, por el techo que nos cubre, por la comida que hubo hoy y por mi mamá, que no me deja sola. Tú sabes cuánto miedo me dan el cobrador, las cajas sin vender y las cuentas que no cuadran. Me quedo en silencio delante de ti… Alma mía, en Dios solamente reposa. Te entrego la promesa que me hicieron y que no se cumplió, y la esperanza que puse donde no debía. Si lo tienes a bien, ayúdame a salir de esta deuda; y si el camino es más largo de lo que quisiera, dame paciencia y paz. Dame sabiduría para decidir bien, humildad para pedir consejo, valor para hablar con la verdad y fuerzas para seguir trabajando con honradez. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Al Músico principal: á Jeduthún: Salmo de David. EN Dios solamente está acallada mi alma: de él viene mi salud. 2El solamente es mi fuerte, y mi salud; es mi refugio, no resbalaré mucho. 3¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Pereceréis todos vosotros, caeréis como pared acostada, como cerca ruinosa. 4Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.) 5Alma mía, en Dios solamente reposa; porque de él es mi esperanza. 6El solamente es mi fuerte y mí salud: es mi refugio, no resbalaré. 7En Dios está mi salvación y mi gloria: en Dios está la roca de mi fortaleza, y mi refugio. 8Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)
Salmo 62:1-8 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
David escribe este salmo rodeado de gente que quiere derribarlo y que le sonríe por delante mientras lo traiciona por detrás: «Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.)» En medio de esa inseguridad, el salmo empieza con una frase que es casi un suspiro: en Dios solamente está acallada mi alma. “Acallada” quiere decir callada, quieta, en espera; no es un alma que ya resolvió todo, sino un alma que dejó de correr detrás de cada promesa. Y David se habla a sí mismo, como quien se recuerda algo que se le olvida: «Alma mía, en Dios solamente reposa; porque de él es mi esperanza.»
La palabra que más se repite es “solamente”. Esto revela algo de Dios: no quiere ser uno más entre nuestras seguridades, al lado del bono, del jefe o de la persona que nos promete algo. Los versículos que siguen lo dicen con claridad: «Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón: pesándolos á todos igualmente en la balanza, serán menos que la vanidad.» «No confiéis en la violencia, ni en la rapiña; no os envanezcáis: si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.» (Salmo 62:9-10). “Vanidad” es un soplo, un vapor que se va. La gente y el dinero no son malos, pero no aguantan el peso del corazón. Y esperar en Dios no es quedarse con los brazos cruzados ni creer que la plata va a aparecer sola: es poner la confianza en el lugar correcto y, desde ahí, tomar decisiones con calma. Por eso el salmo invita a algo muy concreto: «Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)»
Jesús enseñó lo mismo cuando un hombre le pidió ayuda para una herencia: «Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lucas 12:15). Tu vida no está en el nivel que alcances ni en la meta de diciembre.
Tu parte empieza por derramar delante de Dios todo lo que sientes, sin esconderle el miedo. Después, con el alma un poco más quieta, toca tomar decisiones difíciles: dejar de perseguir el bono, no pedir más préstamos para tapar otros, sentarte con alguien de confianza que sepa de finanzas para hacer un plan, cobrar con amabilidad y firmeza lo que te deben y buscar la manera de salir de esa deuda diaria. Si el cobrador te amenaza, busca orientación y denuncia; tu seguridad y la de tus hijos van primero. Y habla con tu hijo con palabras sencillas: él no necesita una mamá que no llora, sino una mamá que le enseñe dónde descansar. Tu valor no depende de lo que vendas: vales lo que vales ante Dios.
¿En qué persona, promesa o cantidad de dinero has puesto el descanso de tu alma?
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Orar Oratio
Padre, gracias por mis dos hijos, por mi mamá, que me acompaña, por las clientas que sí me pagan y por las fuerzas para trabajar cada día. Tú sabes la angustia que siento con la deuda y lo sola que me he sentido. Reconozco que puse mi esperanza en una promesa y en un bono, y no en ti. Muéstrame qué esperas de mí; si lo tienes a bien, ábreme un camino para salir de esta deuda, y si no es como yo quiero, dame paz para aceptarlo. Dame sabiduría para decidir con calma y valor para pedir ayuda. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en esta sala llena de cajas, y también junto a tus hijos que duermen. No tienes que resolverlo todo esta noche. Que el Espíritu de Dios acalle tu alma en este silencio y te recuerde dónde está tu esperanza.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el lugar donde has puesto tu seguridad?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué promesa, deuda o miedo necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana no compraré más mercancía ni pediré otro préstamo. Haré una lista de lo que debo y de lo que me deben, y el sábado me sentaré con mi hermana, que sabe de cuentas, para hacer un plan. Le diré a mi hijo, con calma, que estamos pasando un momento difícil y que vamos a orar juntos. Y llamaré a Marcela, que vende conmigo y está igual de endeudada, para contarle lo que estoy aprendiendo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 12:15-21. La vida no consiste en la abundancia de bienes; el rico necio que confiaba en sus graneros.
«Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lucas 12:15) - Jeremías 17:5-8. Bendito el que se fía en Jehová: es como árbol junto a las aguas.
«Bendito el varón que se fía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.» (Jeremías 17:7) - Salmo 146:1-5. No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre.
«No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salud.» (Salmo 146:3) - 1 Timoteo 6:17-19. No poner la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo.
«A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos:» (1 Timoteo 6:17)
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Esta oración también está en el archivo: Salmo 62: en Dios solamente está acallada mi alma.