Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

17 de abril · Dios responde enseñando lo que no sé

Jeremías 33:3: clama a mí y yo te responderé

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 17 de abril.

Versículo del día: Jeremías 33:1-9 RV1909

Tienes veinte años y estudias ingeniería civil en una universidad pública de Puebla, con una beca que tu familia celebró como un milagro. Este semestre reprobaste dos parciales de cálculo y, si repruebas la materia, pierdes la beca. Tu abuela te regaló un separador con Jeremías 33:3 y desde hace un mes lo repites cada noche casi a gritos: “Clama a mí, y te responderé”. Le pides a Dios que el profesor repita el examen, que te dé una señal de si debes cambiarte de carrera, que te diga algo. Después apagas la luz y abres el celular: videos y partidas en línea hasta las tres de la mañana. Faltaste a tres asesorías y a tus papás les dijiste que todo va bien. Esta noche, enojado, le reclamaste en voz alta: “Te he clamado, ¿por qué no me contestas?”.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por mi salud, por la universidad, por los sacrificios de mis papás y por las oraciones de mi abuela. Te he clamado muchas noches, y hoy quiero escucharte. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes que tengo miedo de perder la beca y de no saber qué hacer con mi vida. Reconozco que esperaba que tú hicieras lo que me tocaba a mí. Si lo tienes a bien, ayúdame a pasar la materia; y si el camino es otro, enséñame a verlo y a aceptarlo. Dame disciplina para estudiar y para dormir, humildad para pedir ayuda, valor para hablar con mis papás y oídos atentos para lo que quieras enseñarme. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Y FUÉ palabra de Jehová á Jeremías la segunda vez, estando él aún preso en el patio de la cárcel, diciendo: 2Así ha dicho Jehová que la hizo, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre: 3Clama á mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes. 4Porque así ha dicho Jehová, Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad, y de las casas de los reyes de Judá, derribadas con arietes y con hachas: 5(Porque vinieron para pelear con los Caldeos, para henchirlas de cuerpos de hombres muertos, á los cuales herí yo con mi furor y con mi ira, pues que escondí mi rostro de esta ciudad, á causa de toda su malicia:) 6He aquí que yo le hago subir sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. 7Y haré volver la cautividad de Judá, y la cautividad de Israel, y edificarélos como al principio. 8Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron. 9Y seráme á mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las gentes de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré.

    Jeremías 33:1-9 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Este versículo se suele leer suelto, pero tiene un contexto fuerte. «Y FUÉ palabra de Jehová á Jeremías la segunda vez, estando él aún preso en el patio de la cárcel, diciendo:» Jeremías estaba encerrado por anunciar lo que nadie quería oír: que Jerusalén caería ante los caldeos. Afuera, la ciudad estaba sitiada y las casas se derribaban para reforzar las murallas. En ese lugar, sin salida a la vista, Dios le dice: «Clama á mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes.» “Dificultosas” tiene el sentido de cosas ocultas, inaccesibles, como una ciudad amurallada a la que uno no puede entrar por su cuenta.

    Esto revela algo de Dios: su respuesta no fue sacar a Jeremías de la cárcel esa noche. Jeremías siguió preso. La respuesta fue enseñarle lo que él no sabía: que más allá de las ruinas Dios tenía un plan de restauración. «He aquí que yo le hago subir sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.» Jeremías 33:3 no es un botón para obtener lo que pido; es una invitación a una conversación en la que Dios enseña. Y para aprender hay que escuchar. Muchas veces su respuesta ya está delante de nosotros y no la oímos porque estamos esperando otra.

    Jesús enseñó que la relación con él pasa por escuchar: «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;» (Juan 10:27). Y prometió a sus discípulos la ayuda del Espíritu de Dios para entender: «Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará á toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir.» (Juan 16:13). Él mismo, antes de las decisiones grandes, pasaba la noche en oración.

    Tu parte es clamar y después callar. Quizá Dios ya te está respondiendo con cosas que no querías oír: que necesitas dormir, ir a las asesorías, dejar el celular fuera del cuarto, buscar un grupo de estudio y decirles la verdad a tus papás. Esas “cosas que no sabes” a veces son sobre ti mismo. Si después de hacer tu parte sigues con dudas sobre la carrera, habla con un orientador de la universidad; buscar consejo también es una forma de escuchar. Y mira a tu alrededor: seguro hay un compañero tan perdido como tú con quien puedes estudiar.

    Después de clamar a Dios, ¿te quedas a escuchar lo que él quiere enseñarte, aunque no sea lo que esperas?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por la oportunidad de estudiar, por la beca, por mis papás y por mi abuela, que ora por mí. Tú sabes el miedo que tengo de perderlo todo y de decepcionarlos. Reconozco que te he gritado pidiendo respuestas sin detenerme a escucharte, y que no he hecho mi parte. Enséñame lo que no sé, también sobre mí mismo. Si lo tienes a bien, que pueda pasar la materia; y si no, muéstrame tu camino. Dame disciplina para estudiar y valor para decir la verdad. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en este cuarto donde tantas noches le has reclamado. Esta vez no tienes que hablar primero. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio lo que todavía no sabes.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy que quizá no querías escuchar?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué respuesta que tú ya habías decidido, qué miedo o qué hábito necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana dejaré el celular cargando en la cocina antes de las once e iré a las dos asesorías de cálculo. Hablaré con mis papás y les contaré cómo voy de verdad. Y le escribiré a Diego, que también va mal en la materia, para estudiar juntos en la biblioteca el jueves”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • 1 Samuel 3:1-10. El joven Samuel aprende a decir: Habla, que tu siervo oye.
    «Y vino Jehová, y paróse, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo oye.» (1 Samuel 3:10)
  • Juan 10:25-28. Las ovejas de Jesús oyen su voz y le siguen.
    «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;» (Juan 10:27)
  • Salmo 32:6-9. Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar.
    «Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: sobre ti fijaré mis ojos.» (Salmo 32:8)
  • Isaías 55:6-9. Los pensamientos de Dios no son nuestros pensamientos.
    «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.» (Isaías 55:8)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Jeremías 33:3: clama a mí y yo te responderé.

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