18 de abril · Agradecer la mesa y compartir con quien no tiene
Oración para bendecir los alimentos: Jesús dio gracias por el pan
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 18 de abril.
Versículo del día: Mateo 14:14-21 RV1909
Tienes cuarenta y ocho años y una panadería pequeña en un barrio de Oaxaca. Te levantas a las tres para hornear bolillos, conchas y pan de yema, y a las nueve de la noche cierras con las charolas a medio vaciar. Lo que sobra lo tiras en una bolsa negra o lo vendes barato a un señor que lo muele para pan molido. En tu casa la cena es rápida: cada quien con su plato frente a la tele o el celular, y si alguien se acuerda, dice “bendice estos alimentos” sin levantar la mirada. Anoche, al sacar la basura, viste a una señora con dos niños que buscaba entre la bolsa del pan. Cuando te vio, se fue avergonzada. Tú volviste a entrar sin decir nada, pero no te la puedes quitar de la cabeza.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por cada pan que salió del horno, por los clientes, por la salud para madrugar y por la cena que hubo en mi mesa. Gracias también por esa señora y sus niños, aunque me dolió verlos, porque me hiciste ver lo que no veía. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he recibido mucho sin agradecerlo y que he desperdiciado lo que a otros les falta. Pongo mi panadería en tus manos; si lo tienes a bien, que siga dando pan para mi familia y para otros, y si vienen tiempos difíciles, que no deje de compartir. Dame un corazón agradecido, disciplina para cambiar mis costumbres en la mesa y valor para acercarme a quien tiene hambre con respeto. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
14Y saliendo Jesús, vió un gran gentío, y tuvo compasión de ellos, y sanó á los que de ellos había enfermos. 15Y cuando fué la tarde del día, se llegaron á él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: despide las gentes, para que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer. 16Y Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer. 17Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 18Y él les dijo: Traédmelos acá. 19Y mandando á las gentes recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dió los panes á los discípulos, y los discípulos á las gentes. 20Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. 21Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin las mujeres y los niños.
Mateo 14:14-21 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Jesús acababa de recibir la noticia de la muerte de Juan el Bautista y se había apartado en un barco a un lugar desierto. Pero la gente lo siguió a pie, y él, en lugar de molestarse, tuvo compasión: «Y saliendo Jesús, vió un gran gentío, y tuvo compasión de ellos, y sanó á los que de ellos había enfermos.» Al caer la tarde, los discípulos propusieron lo más práctico: que cada quien se las arreglara. Jesús les contestó: «Y Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer.» Solo tenían cinco panes y dos peces. Y entonces Jesús hizo lo que hacía toda familia judía antes de comer: «Y mandando á las gentes recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dió los panes á los discípulos, y los discípulos á las gentes.» “Bendecir” la comida, para un judío, era bendecir a Dios por ella: reconocer en voz alta que el pan viene de sus manos.
Esto revela algo de Dios: él es quien sostiene la vida, y todo lo que comemos es un regalo antes que una compra. Pablo lo dice así: «Porque todo lo que Dios crió es bueno, y nada hay que desechar, tomándose con hacimiento de gracias:» (1 Timoteo 4:4). Dar gracias por los alimentos no es una fórmula de protección ni un trámite antes de comer; es detenerse a reconocer a Dios y el trabajo de muchas manos: el campesino, el que transporta, el que hornea, el que cocina. Y fíjate en lo que pasa después de la bendición: el pan no se queda en las manos de Jesús, sino que se reparte. «Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.» La gratitud verdadera termina en la mesa del otro.
Jesús repitió ese gesto sencillo muchas veces, y por él lo reconocieron sus discípulos después de resucitar: «Y aconteció, que estando sentado con ellos á la mesa, tomando el pan, bendijo, y partió, y dióles.» (Lucas 24:30). Para él, dar gracias y compartir el pan iban juntos.
Tu parte empieza en tu propia mesa: apagar la tele, sentarse juntos y dar gracias de verdad, nombrando lo que Dios les dio ese día. Y sigue en la puerta de tu panadería. Ese pan que sobra no es basura: es una bendición que Dios puso en tus manos para que llegue a otros. Puedes ponerte de acuerdo con un comedor comunitario o con la iglesia del barrio, o simplemente guardarle una bolsa limpia a esa señora y entregársela con respeto, sin pedirle nada a cambio. Dar a fondo perdido también es una manera de dar gracias.
¿Tu manera de dar gracias por el pan te lleva a compartirlo con quien no tiene?
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Orar Oratio
Señor, gracias por la panadería, por el horno, por la harina que llega cada semana, por mis manos para trabajar y por mi familia, que se sienta a mi mesa. Tú sabes que he comido de prisa y sin agradecer, y que he tirado pan mientras otros pasan hambre. Ayúdame a entender qué esperas de mí con lo que me sobra. Dame un corazón agradecido, sabiduría para compartir con respeto y disciplina para detenerme a dar gracias de verdad. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que también estaba anoche junto a la bolsa del pan, mirando a esa señora con sus hijos. Todo lo que tienes ha pasado primero por sus manos. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a recibir con gratitud y a dar con generosidad.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de recibir y de compartir el pan?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué prisa, indiferencia o apego a lo tuyo necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana, en la cena, apagaremos la tele y cada uno dirá una cosa por la que da gracias antes de comer. El pan que sobre cada noche lo guardaré en bolsas limpias, y hablaré con el comedor comunitario del barrio o con la iglesia para llevárselo. Y si vuelvo a ver a la señora con sus niños, la saludaré por su nombre y le daré una bolsa de pan sin que tenga que pedirlo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 6:5-13. Jesús da gracias por cinco panes y manda recoger lo que sobra para que no se pierda nada.
«Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los peces, cuanto querían.» (Juan 6:11) - Hechos 2:42-47. Los primeros creyentes comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
«Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,» (Hechos 2:46) - 1 Timoteo 4:4-5. Todo lo que Dios creó es bueno, recibido con acción de gracias.
«Porque todo lo que Dios crió es bueno, y nada hay que desechar, tomándose con hacimiento de gracias:» (1 Timoteo 4:4) - Isaías 58:6-10. Partir tu pan con el hambriento.
«¿No es que partas tu pan con el hambriento, y á los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne?» (Isaías 58:7)
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Esta oración también está en el archivo: Oración para bendecir los alimentos: Jesús dio gracias por el pan.