Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

19 de abril · El Padre da cosas buenas, no todo lo que pido

Mateo 7:7: pedid y se os dará

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 19 de abril.

Versículo del día: Mateo 7:7-12 RV1909

Tienes treinta y ocho años y un consultorio odontológico en Barranquilla. Hace un año pegaste en la recepción un cuadro que dice “Pedid, y se os dará”, y cada mañana le pides a Dios el crédito del banco para abrir una segunda sede en el norte de la ciudad. En el grupo de oración te dijeron que si pides con fe “tiene que llegar”, y lo repites como si fuera un contrato. Pero el banco ya te lo negó dos veces y estás molesto con Dios. Mientras tanto, a Yeimi, tu asistente, le debes dos quincenas y le dices “la otra semana”; a los pacientes que llegan por convenio los atiendes de prisa y de mal genio, y a algunos particulares les cobras tratamientos que no necesitan. Ayer Yeimi lloró en el baño porque no tenía para pagar el arriendo.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mis manos y mi profesión, por los pacientes que atendí, por mi familia y por Yeimi, que sigue trabajando conmigo aunque le he fallado. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes cuánto he insistido por ese crédito y cuánto me ha molestado tu silencio. Reconozco que te he tratado como si fueras un banco que me debe, y que yo no he sido justo con quienes dependen de mí. No se haga mi voluntad, sino la tuya; si lo tienes a bien, ábreme esa puerta, y si no, dame un corazón contento con lo que tengo. Dame valor para pagar lo que debo, honradez para cobrar lo justo y disciplina para tratar a cada persona como quiero ser tratado. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    7Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá. 9¿Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra? 10¿y si le pidiere un pez, le dará una serpiente? 11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden? 12Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.

    Mateo 7:7-12 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús dice estas palabras en el Sermón del monte. «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.» Los verbos tienen el sentido de algo que se hace una y otra vez: seguir pidiendo, seguir buscando, seguir tocando la puerta. No describen una transacción, sino una relación de confianza, la de un hijo con su padre. Por eso Jesús pone un ejemplo de familia: «¿Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?» Y saca la conclusión: «Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden?»

    Esto revela algo de Dios: es un Padre que da “buenas cosas”, no todo lo que le pedimos. Un buen padre no le da al hijo todo lo que quiere, sino lo que le hace bien, y a veces la respuesta es no o todavía no. Cuando Lucas recoge la misma enseñanza, dice cuál es el mejor regalo del Padre: «Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo á los que lo pidieren de él?» (Lucas 11:13). Mateo 7:7 no es una fórmula para conseguir créditos ni un contrato que Dios está obligado a cumplir. Santiago advierte: «Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.» (Santiago 4:3).

    Y fíjate en cómo termina Jesús esta enseñanza. Justo después de hablar de pedir, dice: «Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.» El “así que” une las dos cosas: el que confía en la bondad del Padre aprende a tratar a los demás con esa misma bondad. No se puede pedirle a Dios con insistencia mientras se le dice a Yeimi “la otra semana”.

    Tu parte es revisar qué estás pidiendo y cómo estás tratando a los que dependen de ti. Quizá el banco te ha dicho que no por razones que vale la pena mirar con humildad, y quizá Dios te está mostrando algo más importante que la segunda sede. Lo primero es pagarle a Yeimi, aunque tengas que aplazar otros gastos; después, atender a cada paciente como te gustaría que atendieran a tu mamá, y cobrar solo lo justo. Y entonces sí, sigue pidiendo, con las manos abiertas, diciendo como Jesús: “Si lo tienes a bien”.

    ¿Estás tratando a los demás como quisieras que Dios te tratara a ti cuando le pides?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi profesión, por el consultorio, por los pacientes que confían en mí y por Yeimi, que trabaja conmigo con lealtad. Tú sabes cuánto deseo la segunda sede. Reconozco que te he pedido como si me debieras algo, mientras le quedo debiendo a ella. Muéstrame qué esperas de mí; si lo tienes a bien, abre esa puerta, y si no, dame paz para aceptar tu respuesta. Dame valor para pagar lo que debo y disciplina para tratar a cada persona como quiero ser tratado. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, como un Padre que te conoce mejor de lo que tú te conoces y que sabe qué es bueno para ti. No tienes que convencerlo de nada. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio lo que de verdad necesitas pedir.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre lo que pides y sobre cómo tratas a los demás?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué deseo, proyecto o exigencia ante Dios necesitas poner en sus manos? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana mismo le pagaré a Yeimi las dos quincenas, aunque tenga que aplazar la compra del equipo nuevo, y le pediré perdón por la espera. Esta semana revisaré los planes de tratamiento de mis pacientes para cobrar solo lo que de verdad necesitan, y atenderé a los del convenio con el mismo cuidado que a los particulares”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 11:9-13. El Padre celestial da el mejor regalo a los que le piden.
    «Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo á los que lo pidieren de él?» (Lucas 11:13)
  • 1 Juan 5:14-15. Dios nos oye cuando pedimos conforme a su voluntad.
    «Y esta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa conforme á su voluntad, él nos oye.» (1 Juan 5:14)
  • Lucas 6:27-31. Como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros.
    «Y como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros:» (Lucas 6:31)
  • Proverbios 3:27-28. No digas a tu prójimo: mañana te daré, cuando tienes con qué darle.
    «No digas á tu prójimo: Ve, y vuelve, y mañana te daré; cuando tienes contigo qué darle.» (Proverbios 3:28)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Mateo 7:7: pedid y se os dará.

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