16 de diciembre · Sostenido en la debilidad
Isaías 41:10 explicación: te sustentaré con la diestra de mi justicia
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 16 de diciembre.
Versículo del día: Isaías 41:8-13 RV1909
Tienes cuarenta y cuatro años y eres electricista en Valparaíso. Hace tres meses te caíste de un andamio y te fracturaste la cadera y una pierna. Ahora caminas con andador, vas tres veces por semana a fisioterapia y cada ejercicio te duele. Tu esposa hace turnos extra para cubrir lo que tú no estás ganando, y tu hijo de quince años te ayuda a bañarte; eso es lo que más te humilla. Algunos días te saltas los ejercicios porque “total, no avanzo”, y la semana pasada le contestaste mal a la fisioterapeuta. Los hermanos de la iglesia llegaron con una caja de comida y tú te encerraste en el cuarto, muerto de vergüenza. De noche, cuando todos duermen, lloras en silencio y le preguntas a Dios por qué, y si algún día volverás a ser el de antes.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por cada paso que pude dar, aunque fueran pocos, por las manos que hoy me ayudaron y por el techo y el alimento que no nos han faltado. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que me cuesta aceptar esta debilidad y que a veces he tratado mal a quienes más me cuidan. Gracias porque me sostienes con tu mano. Dame paciencia con mi cuerpo y con mi proceso, y valor para levantarme mañana a hacer lo que me toca. Si lo tienes a bien, devuélveme las fuerzas; si no, enséñame a vivir confiado en ti. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
8Mas tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, á quien yo escogí, simiente de Abraham mi amigo. 9Porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché. 10No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 11He aquí que todos los que se airan contra ti, serán avergonzados y confundidos: serán como nada y perecerán, los que contienden contigo. 12Los buscarás, y no los hallarás, los que tienen contienda contigo; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen guerra. 13Porque yo Jehová soy tu Dios, que te ase de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudé.
Isaías 41:8-13 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Dios habla aquí a un pueblo desterrado y cansado, convencido de que ya no servía para nada. Antes de la promesa le recuerda quién es: «Porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché.» Cuando te sientes inútil, la primera palabra de Dios es esa: “no te deseché”. Luego viene el versículo central: «No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.»
Vale la pena leerlo despacio. “No desmayes” es no dejar que el ánimo se caiga del todo. “Te esfuerzo” quiere decir que Dios da fuerza, no que elimina el esfuerzo. “Te sustentaré” es sostener, como una columna sostiene una casa. La “diestra” es la mano derecha, la de la fuerza. Y “de mi justicia” habla de su fidelidad: Dios sostiene porque es fiel a lo que prometió, no porque lo merezcamos. Esto revela algo de Dios: su manera de sostener no siempre es quitar la debilidad de un día para otro; muchas veces es dar fuerzas para el siguiente paso, y hacerlo por medio de otras manos: la fisioterapeuta, tu esposa, tu hijo, los hermanos que llegaron con comida.
Los evangelios cuentan de un hombre que no podía llegar solo hasta Jesús: «Entonces vinieron á él unos trayendo un paralítico, que era traído por cuatro.» (Marcos 2:3). Tuvo que dejarse cargar, y Jesús vio la fe de los que lo llevaban. Recibir ayuda no es una humillación; es una de las formas en que Dios nos sostiene.
Tu parte es seguir caminando con lo que tienes: hacer los ejercicios aunque duelan, hablar con honestidad con la fisioterapeuta, agradecer a los tuyos y dejar que la iglesia te acompañe. Dios sustenta, pero el paso lo das tú. Después de un accidente es frecuente que lleguen la tristeza y el enojo; si no se van, buscar ayuda psicológica es parte de tu recuperación, no falta de fe. Y en la sala de terapia hay otros que empiezan: quizá una palabra tuya los anime.
¿Estás dejando que Dios te sostenga, también por medio de las manos que te ayudan?
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Orar Oratio
Padre, gracias por mi vida, porque sobreviví a esa caída, por mi esposa y mi hijo que me cuidan, por la fisioterapeuta y por los hermanos que nos han ayudado. Tú sabes lo difícil que es para mí depender de otros y avanzar tan despacio. Si lo tienes a bien, devuélveme la fuerza de mis piernas; y si no del todo, dame sabiduría para aceptarlo y aprender a vivir de otra manera. Dame humildad para recibir ayuda y disciplina para hacer cada ejercicio, aunque duela. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente en tu cuerpo herido, en tu cama y en la sala de terapia. No tienes que demostrarle fuerza. Que el Espíritu de Dios te sostenga en este silencio, como una mano que no se cansa.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre su manera de sostenerte en tu debilidad?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué orgullo, impaciencia o enojo por lo que te pasó necesitas poner en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana haré todos los ejercicios que me dejaron, aunque avance poco, y le pediré perdón a la fisioterapeuta por mi mal genio. Esta semana le daré las gracias a mi hijo, mirándolo a los ojos, por cada vez que me ha ayudado, y saludaré al que empieza su terapia a mi lado”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Marcos 2:1-12. Cuatro amigos llevan al paralítico hasta Jesús: dejarse cargar también es fe.
«Entonces vinieron á él unos trayendo un paralítico, que era traído por cuatro.» (Marcos 2:3) - Salmo 37:23-24. Cuando el justo cae, no queda postrado, porque Dios sostiene su mano.
«Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano.» (Salmo 37:24) - Isaías 40:28-31. Dios da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
«El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.» (Isaías 40:29) - Juan 5:5-9. Jesús se acerca a un hombre que llevaba años enfermo y sin nadie que lo ayudara.
«Como Jesús vió á éste echado, y entendió que ya había mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser sano?» (Juan 5:6)
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Esta oración también está en el archivo: Isaías 41:10 explicación: te sustentaré con la diestra de mi justicia.