17 de diciembre · Conectar con un adolescente
Oración por los hijos adolescentes: ninguno tenga en poco tu juventud
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 17 de diciembre.
Versículo del día: 1 Timoteo 4:11-16 RV1909
Tu hijo tiene quince años. Hasta hace poco te contaba todo; ahora contesta con monosílabos, pasa horas encerrado jugando videojuegos y se pone a la defensiva cuando le preguntas algo. Ya no quiere ir a la iglesia y dice que “eso es aburrido”. Tú le gritas, le quitas el celular y le dices que va por mal camino. Una noche, mirando su cuenta, viste que les escribe a sus amigos que en su casa nadie lo entiende y que sus papás solo lo regañan. Te quedaste en silencio, porque no sabes si tiene razón.
Oración de la noche
Padre, gracias por mi hijo, por su salud, por su inteligencia y por todo lo bueno que hay en él. Gracias también por lo que esta etapa me está enseñando. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que me he desesperado y lo he herido con mis palabras. Dame humildad para pedirle perdón, sabiduría para acercarme y paciencia para esperar tu tiempo en su vida. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
11Esto manda y enseña. 12Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza. 13Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar. 14No descuides el don que está en ti, que te es dado por profecía con la imposición de las manos del presbiterio. 15Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto á todos. 16Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, á ti mismo salvarás y á los que te oyeren.
1 Timoteo 4:11-16 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Pablo le escribe a Timoteo, un líder joven al que algunos miraban con desconfianza por su edad: «Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza.» Pablo no le pide a Timoteo que exija respeto, sino que lo gane con su vida. Y lo anima a cuidar su propio camino: «Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, á ti mismo salvarás y á los que te oyeren.»
Este texto tiene dos lecciones para una casa con adolescentes. La primera es para tu hijo: Dios no tiene en poco a los jóvenes; ellos también pueden ser ejemplo, y merecen ser tomados en serio. La segunda es para ti: lo que más enseña no es el regaño, sino el ejemplo “en palabra, en conversación, en caridad”. Esto revela algo de Dios: él forma a las personas con paciencia, a lo largo del tiempo, y nos invita a hacer lo mismo con los nuestros. Otra carta lo dice así: «Padres, no irritéis á vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo.» (Colosenses 3:21).
Cuando Jesús tenía doce años se quedó en el templo sin avisar, y sus padres lo buscaron angustiados: «Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.» (Lucas 2:48). Ellos no entendieron todo, pero María guardaba estas cosas en su corazón, y el muchacho seguía creciendo. Tu hijo no necesita un sermón más; necesita un papá o una mamá que lo escuche sin juzgar, que comparta tiempo con él en lo que le gusta y que viva lo que predica. Si hay señales de tristeza profunda, aislamiento extremo o autolesiones, buscar ayuda profesional es urgente y es amor.
¿Tu hijo encuentra en ti más regaños o más ejemplo?
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Orar Oratio
Padre, gracias por la vida de mi hijo, por el niño que fue y por el joven que está llegando a ser, aunque hoy no lo entienda. Reconozco que muchas veces le he gritado en lugar de escucharlo. Ayúdame a ver lo que necesita de mí, dame paciencia para escucharlo sin juzgar y coherencia para ser ejemplo en mi casa. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente en tu casa y también en el cuarto de tu hijo, aunque la puerta esté cerrada. Él lo conoce mejor que tú. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a mirarlo con los ojos del Padre.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de acompañar a tu hijo?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué miedo, deseo de control o frustración necesitas poner en las manos de Dios para poder acercarte a tu hijo?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana le pediré a mi hijo que me enseñe uno de sus juegos, y en la conversación solo escucharé, sin corregirlo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 2:41-52. Jesús adolescente: padres angustiados y un muchacho que crece.
«Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.» (Lucas 2:52) - Colosenses 3:18-21. Padres que no desaniman a sus hijos.
«Padres, no irritéis á vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo.» (Colosenses 3:21) - Jeremías 1:4-8. Dios llama a un joven que se siente incapaz.
«Y díjome Jehová: No digas, soy niño; porque á todo lo que te enviaré irás tú, y dirás todo lo que te mandaré.» (Jeremías 1:7) - Proverbios 22:1-6. Instruir al niño en su camino.
«Instruye al niño en su carrera: aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.» (Proverbios 22:6)
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