16 de junio · Lealtad entre suegra y nuera
Rut 1:16: tu pueblo será mi pueblo
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 16 de junio.
Versículo del día: Rut 1:14-18 RV1909
Tienes treinta y seis años y eres cajera en una sucursal bancaria de Carolina, Puerto Rico. Tu suegra, doña Carmen, enviudó en febrero y desde entonces vive con ustedes; tu esposo trabaja turnos rotativos en el aeropuerto y casi no está. Doña Carmen te reorganizó la alacena, le echa más sal a tu arroz, les da dulces a los nenes antes de la cena y comenta que “en sus tiempos las mujeres no llegaban tan tarde”. Tú llegas cansada de contar dinero y atender filas, y encuentras la casa a su manera. Anoche la oíste llorar en el cuarto, abrazada a una foto de su esposo, y aun así esta mañana le dijiste a tu esposo que o ella se va con su otro hijo a Orlando o te vas tú. Él no supo qué contestar. Tú tampoco te reconoces.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por el trabajo, por los nenes, por mi esposo y por la vida de mi suegra. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mi cansancio y también su soledad. Pongo nuestra convivencia en tus manos. Si lo tienes a bien, ayúdanos a encontrar una manera de vivir en paz bajo el mismo techo; y si hay que tomar otra decisión, que sea con amor y no con rabia. Dame humildad para pedir perdón y lealtad para acompañarla en su duelo. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
14Mas ellas alzando otra vez su voz, lloraron: y Orpha besó á su suegra, mas Ruth se quedó con ella. 15Y Noemi dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto á su pueblo y á sus dioses; vuélvete tú tras ella. 16Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada: así me haga Jehová, y así me dé, que sólo la muerte hará separación entre mí y ti. 18Y viendo Noemi que estaba tan resuelta á ir con ella, dejó de hablarle.
Rut 1:14-18 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El libro de Rut ocurre en tiempos difíciles. Por una hambruna, Noemí salió de Belén con su esposo y sus dos hijos hacia Moab. Allí sus hijos se casaron con dos moabitas, Orfa y Rut. Luego murieron los tres hombres, y Noemí decidió volver a su tierra, pobre, viuda y amargada; ella misma dirá al llegar: «Y ella les respondía: No me llaméis Noemi, sino llamadme Mara: porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.» Le pidió a sus nueras que se quedaran con sus familias. Orfa, con lágrimas, regresó, y el texto no la condena. Pero «Mas ellas alzando otra vez su voz, lloraron: y Orpha besó á su suegra, mas Ruth se quedó con ella.» La palabra “quedarse” es la misma que en otros lugares significa “unirse, pegarse” a alguien. Y Rut dice: «Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.»
Fíjate a quién le hace Rut esta promesa: no a una suegra dulce y agradecida, sino a una mujer herida y amarga que hasta le pidió que se fuera. Esto revela algo de Dios: muchas veces cuida a los que sufren por medio de la lealtad sencilla de alguien de la familia. La lealtad de Rut no fue sumisión ciega ni dejar de ser ella misma; más adelante la vemos tomar iniciativas, trabajar y decidir. Fue una elección libre de amor que no dependía de cómo la trataran.
Jesús resumió la manera de tratar a los demás en una sola frase: «Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.» (Mateo 7:12). Piensa por un momento cómo quisieras que te trataran a ti si un día enviudaras y tuvieras que vivir en la casa de otra.
Tu parte no es aguantar en silencio ni dejar que todo se haga a su manera; eso termina en resentimiento. Es mirar primero su dolor: doña Carmen no solo se mudó, perdió a su compañero de toda la vida y su propia casa. Habla con tu esposo con calma, sin ultimátum, y luego siéntense los tres a acordar algunas cosas: los dulces de los nenes, la cocina, los espacios de cada uno. Dale un lugar: pídele que te enseñe una receta, invítala a una actividad para viudas en la iglesia, y si su tristeza no cede, ayúdenla a buscar consejería de duelo. Pedirle perdón por lo que dijiste esta mañana puede ser tu primer “donde tú vivieres, viviré”.
¿Qué cambiaría en tu trato con tu suegra si miraras primero su dolor y no solo sus manías?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi esposo, por mis hijos, por mi trabajo en el banco y por doña Carmen, que crió al hombre que amo. Tú sabes que estoy cansada y que me cuesta compartir mi casa, y también sabes que ella está sufriendo. Reconozco que hablé desde el enojo. Muéstrame qué esperas de mí con ella. Dame paciencia, sabiduría para poner acuerdos con amor y un corazón leal como el de Rut. No se haga mi voluntad, sino la tuya. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en tu cansancio y también en el cuarto donde tu suegra llora. Él las ve a las dos con el mismo amor. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio ojos para mirarla como él la mira.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la lealtad dentro de tu familia?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué enojo, cansancio o deseo de control sobre tu casa necesitas poner en las manos de Dios esta noche?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana le pediré perdón a mi esposo por el ultimátum. El sábado le pediré a doña Carmen que me enseñe a hacer su arroz con gandules, y mientras cocinamos le preguntaré cómo conoció a mi suegro. Después, los tres hablaremos con calma de algunos acuerdos para la casa”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 4:38-39. Jesús sana a la suegra de Simón, y ella se levanta a servirles.
«E inclinándose hacia ella, riñó á la fiebre; y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les servía.» (Lucas 4:39) - Rut 4:13-17. Las vecinas reconocen que la nuera que ama a Noemí vale más que siete hijos.
«El cual será restaurador de tu alma, y el que sustentará tu vejez; pues que tu nuera, la cual te ama y te vale más que siete hijos, le ha parido.» (Rut 4:15) - 1 Timoteo 5:1-4. Tratar a los mayores con respeto y recompensar a los padres en la propia casa.
«Pero si alguna viuda tuviere hijos, ó nietos, aprendan primero á gobernar su casa piadosamente, y á recompensar á sus padres: porque esto es lo honesto y agradable delante de Dios.» (1 Timoteo 5:4)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Rut 1:16: tu pueblo será mi pueblo.