Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

17 de junio · Formar con amor y ejemplo, sin creer que es una garantía

Proverbios 22:6: instruye al niño en su carrera

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 17 de junio.

Versículo del día: Proverbios 22:1-6 RV1909

Tienes cincuenta y cuatro años y eres profesor de Historia en una secundaria de Holguín, Cuba. Tus alumnos te quieren; muchos vuelven años después a darte las gracias. Pero en tu casa es distinto. Tu hijo Adrián, de veinte años, dejó de ir a la iglesia, dice que ya no cree en nada y trabaja de mesero en una paladar de donde sale de madrugada. Cada vez que coinciden en la cena le recitas versículos y le recuerdas todo lo que hiciste por él. Él se levanta sin terminar el plato. En la iglesia, una hermana te consoló con Proverbios 22:6: “tranquilo, que no se apartará”. Desde entonces vives entre dos ideas: o el versículo obliga a Dios a traerlo de vuelta, o tú fallaste y por eso se fue. Ninguna de las dos te deja dormir.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por mis alumnos, por mi casa y por la vida de mi hijo, que aunque esté lejos de ti sigue siendo tuyo. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mi angustia y mis errores. No sé cuándo ni cómo obrarás en su corazón, y te lo entrego. Si lo tienes a bien, tráelo de nuevo a ti; y mientras tanto, ayúdame a amarlo sin condiciones y a ser un ejemplo que hable más que mis palabras. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1De más estima es la buena fama que las muchas riquezas; y la buena gracia más que la plata y el oro. 2El rico y el pobre se encontraron: á todos ellos hizo Jehová. 3El avisado ve el mal, y escóndese: mas los simples pasan, y reciben el daño. 4Riquezas, y honra, y vida, son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová. 5Espinas y lazos hay en el camino del perverso: el que guarda su alma se alejará de ellos. 6Instruye al niño en su carrera: aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.

    Proverbios 22:1-6 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El libro de Proverbios reúne dichos de sabiduría, muchos atribuidos a Salomón. Un proverbio describe cómo funciona la vida por lo general; no es una promesa que se cumple siempre y en cada caso. Lo vemos en el mismo pasaje: «Riquezas, y honra, y vida, son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.» Sabemos que hay personas humildes y temerosas de Dios que viven en pobreza; el proverbio enseña un principio, no un contrato. Así hay que leer también el versículo de hoy: «Instruye al niño en su carrera: aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.» “Su carrera” significa su camino; algunos lo entienden como formarlo según su manera de ser, conociéndolo de verdad. Lo que se siembra en la niñez deja una huella profunda.

    Esto revela algo de Dios: él nos encarga formar a los hijos con amor y ejemplo, pero no nos da el control de su corazón. Dios mismo, el Padre perfecto, dice por medio del profeta: «Oid, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y engrandecílos, y ellos se rebelaron contra mí.» (Isaías 1:2). Si eso le pasa a Dios, que un hijo se aleje no prueba que tú hayas fallado. Pero tampoco el versículo obliga a Dios a hacer lo que queremos y cuando lo queremos. La siembra sigue viva, y el crecimiento es de él.

    Jesús contó la historia de un padre cuyo hijo se fue lejos. Ese padre no lo persiguió con sermones; lo esperó, y cuando el hijo volvió: «Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.» (Lucas 15:20). El padre tenía la puerta abierta y los ojos en el camino.

    Tu parte no es convencer a Adrián en cada cena, sino ser un padre al que él quiera volver. Pídele perdón por los sermones y por cobrarle lo que hiciste por él. Interésate por su vida: pregúntale por su trabajo, por sus amigos, por lo que piensa, y escúchalo sin corregirlo. Que vea en ti una fe que se vive más de lo que se predica. Ora por él cada noche y deja el resultado en manos de Dios. Haber formado a tu hijo de la mano de Dios no garantiza el desenlace, pero sí te da paz: hiciste tu parte, y él sigue siendo amado.

    ¿Estás buscando el corazón de tu hijo, o solo que te dé la razón?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi hijo Adrián, por los años que pude criarlo, por mi trabajo con los muchachos de la secundaria y por mi familia. Tú sabes cuánto me duele verlo lejos de ti y cuánto miedo tengo de haber fallado. Pongo su vida en tus manos, porque no me pertenece. Muéstrame qué esperas de mí ahora. Dame humildad para pedirle perdón, paciencia para escucharlo sin sermonear y fe para esperar tu tiempo. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que también está con tu hijo en la paladar, en la madrugada, donde tú no llegas. Él lo ama más que tú. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio la paz de soltarlo en sus manos.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la crianza y sobre tu manera de acompañar a tu hijo?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué culpa, miedo o deseo de controlar el camino de tu hijo necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana esperaré despierto a que Adrián llegue de la paladar, le prepararé algo de comer y le pediré perdón por mis sermones. No le hablaré de la iglesia; le preguntaré cómo le fue y lo escucharé. Y seguiré orando por él cada noche sin decírselo como reproche”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Marcos 4:26-29. La semilla crece de noche y de día sin que el sembrador sepa cómo.
    «Y duerme, y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como él no sabe.» (Marcos 4:27)
  • 1 Corintios 3:6-9. Uno planta y otro riega, pero es Dios quien da el crecimiento.
    «Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento.» (1 Corintios 3:6)
  • Deuteronomio 11:18-21. Enseñar la Palabra a los hijos en la vida diaria, en casa y en el camino.
    «Y las enseñaréis á vuestros hijos, hablando de ellas, ora sentado en tu casa, ó andando por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes:» (Deuteronomio 11:19)
  • Salmo 78:4-7. Contar a la siguiente generación las obras de Dios para que pongan en él su confianza.
    «A fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, y guarden sus mandamientos:» (Salmo 78:7)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Proverbios 22:6: instruye al niño en su carrera.

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