Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

17 de enero · Explicar el amor de Dios

Juan 3:16 explicación frase por frase

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 17 de enero.

Versículo del día: Juan 3:14-18 RV1909

Tienes setenta y dos años y vives en Arequipa. Tu nieta de trece tiene que exponer en el colegio sobre un texto importante para su familia, y escogió Juan 3:16 porque está enmarcado en tu sala desde hace cuarenta años. Te pidió que se lo explicaras frase por frase: “Abuelo, ¿qué quiere decir unigénito? ¿Qué es no perderse? ¿Y por qué dice más abajo que el que no cree ya está condenado? ¿Mi papá está condenado?”. Su papá, tu yerno, no cree en Dios, y más de una vez le has dicho en la mesa, delante de todos, que “va a terminar mal”. Te quedaste callado. Te diste cuenta de que llevas toda la vida repitiendo ese versículo sin saber explicarlo, y de que tu nieta ha notado cómo tratas a su papá.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi nieta y su curiosidad, por la mesa compartida y por tu amor, que nunca he merecido. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he sido rápido para condenar y lento para amar. Enséñame a mirar a los demás como tú miras al mundo, dame paciencia para responder las preguntas de mi nieta y valor para reconciliarme con mi yerno. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    14Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado; 15Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna. 16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él. 18El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

    Juan 3:14-18 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús dijo estas palabras a Nicodemo, un maestro de la ley, y empezó con una historia que él conocía bien. En el desierto, el pueblo fue mordido por serpientes; Dios mandó a Moisés poner en alto una serpiente de metal, y el que la miraba, vivía (Números 21:8-9). Por eso dice: «Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado;» En el Evangelio de Juan, “ser levantado” anuncia la cruz: «Y esto decía dando á entender de qué muerte había de morir.» (Juan 12:33). Mirar a la serpiente era confiar en el remedio que Dios había dado.

    Ahora, frase por frase: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» “De tal manera amó Dios”: él toma la iniciativa. “Al mundo”: no solo a los buenos ni a los de un grupo. “Que ha dado”: el amor se ve en lo que entrega. “Su Hijo unigénito”: así lo llama el texto, el único, el amado. “Todo aquel que en él cree”: creer es confiar, como el israelita que levantaba los ojos hacia la señal. “No se pierda, mas tenga vida eterna”: perderse es quedar lejos de Dios; la vida eterna empieza ya, en comunión con él. Y el versículo siguiente aclara la intención de Dios: «Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.» El versículo 18 es serio: rechazar la luz tiene consecuencias. Pero no nos toca dictar sentencia sobre nadie; nos toca mostrar la luz.

    Jesús vivió esa intención. Cuando los acusadores de una mujer se fueron uno a uno, la conversación terminó así: «Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.» (Juan 8:11). No llamó bueno al pecado, pero le abrió un camino nuevo.

    Explicar el amor de Dios es, sobre todo, mostrarlo. Tu nieta entenderá Juan 3:16 por lo que le digas, pero mucho más por cómo tratas a su papá. Tu parte es responder con sencillez, decir “no sé” cuando no sepas y pedir perdón a tu yerno por tus palabras duras. Él no necesita una sentencia en la mesa; necesita ver en ti el amor que dices creer.

    ¿Las personas que te rodean entienden el amor de Dios por lo que dices, o por cómo las tratas?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por tu amor, que conozco desde niño, por mi nieta y sus preguntas, y por mi familia entera, también por mi yerno. Reconozco que he repetido tu Palabra muchas veces sin vivirla, y que he juzgado a quien tú viniste a buscar y salvar. Ayúdame a entender lo que leo, dame sencillez para explicárselo a mi nieta y humildad para tratar a mi yerno con el amor con que tú me has tratado. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí y que mira al mundo, y te mira a ti, con amor y no con condena. Piensa en el israelita que levantaba los ojos hacia la señal y vivía. Que el Espíritu de Dios te enseñe a recibir ese amor y a compartirlo.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su amor y sobre la manera en que lo explicas con tu vida?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué juicio, orgullo religioso o deseo de tener la razón necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana me sentaré con mi nieta a leer juntos Juan 3:14-18, frase por frase, y le diré con sencillez lo que entiendo y lo que no. Además invitaré a mi yerno a almorzar y le pediré perdón por mis palabras duras”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Números 21:4-9. La serpiente de metal: el que miraba la señal que Dios dio, vivía.
    «Y Jehová dijo á Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre la bandera: y será que cualquiera que fuere mordido y mirare á ella, vivirá.» (Números 21:8)
  • Juan 12:31-33. Jesús anuncia que, levantado de la tierra, atraerá a todos a sí.
    «Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mí mismo.» (Juan 12:32)
  • Juan 8:3-11. Jesús no condena a la mujer y le abre un camino nuevo.
    «Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.» (Juan 8:11)
  • Lucas 19:1-10. Zaqueo busca ver a Jesús, y Jesús, que vino a buscar y salvar lo perdido, lo llama aunque todos lo juzgaban.
    «Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.» (Lucas 19:10)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Juan 3:16 explicación frase por frase.

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