Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

18 de enero · Provisión y solidaridad

Oración para que mi hijo consiga trabajo: Dios suplirá lo que falta

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 18 de enero.

Versículo del día: Filipenses 4:14-20 RV1909

Tienes cincuenta y seis años y eres costurera en Monterrey. Hace dos meses cerró la bodega donde trabajaba tu hijo de veintinueve años. Él, su esposa y el bebé de cuatro meses viven en un cuarto rentado y ya deben un mes. Tu nuera dejó su empleo para cuidar al niño. Tú les llevas despensa y les ayudaste con la renta, pero tu dinero tampoco alcanza. Tu hijo manda solicitudes por internet, pero no acepta trabajos temporales ni de menor sueldo, y pasa las tardes desanimado. En la iglesia alguien te dijo: “Pide con fe, que Dios suplirá todo lo que pidas”. Tú oras, pero estás cansada, sientes rabia con la actitud de tu hijo y te da vergüenza pedirle ayuda a tu hermano.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por el trabajo de mis manos, por mi hijo, mi nuera y mi nieto, y por cada persona que nos ha tendido la mano. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes lo que nos falta. No quiero exigirte, sino confiar en tu voluntad. Si lo tienes a bien, abre un camino de trabajo para mi hijo; y si no todavía, enséñanos a compartir, a administrar y a esperar. Dame descanso esta noche y un corazón generoso con quien también necesita. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    14Sin embargo, bien hicisteis que comunicasteis juntamente á mi tribulación. 15Y sabéis también vosotros, oh Filipenses, que al principio del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia me comunicó en razón de dar y recibir, sino vosotros solos. 16Porque aun á Tesalónica me enviasteis lo necesario una y dos veces. 17No porque busque dádivas; mas busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18Empero todo lo he recibido, y tengo abundancia: estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis, olor de suavidad, sacrificio acepto, agradable á Dios. 19Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme á sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. 20Al Dios pues y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

    Filipenses 4:14-20 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Pablo escribe desde la cárcel a los creyentes de Filipos, una iglesia sencilla que le había enviado ayuda por medio de Epafrodito. Les agradece: «Sin embargo, bien hicisteis que comunicasteis juntamente á mi tribulación.» “Comunicar” aquí es compartir, hacerse parte de la necesidad del otro. Y solo después de recordar lo que ellos dieron, les hace la promesa: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme á sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.»

    Esta promesa nace en un círculo de solidaridad: Dios suplió a Pablo por medio de los filipenses, y suplirá a los filipenses como él sabe hacerlo. Dice “lo que os falta”, no todo lo que queramos; y “conforme á sus riquezas”, a su medida y en su tiempo, no al nuestro. Esto revela algo de Dios: es fiel y generoso, pero no es una máquina que entrega lo que se le exige. Casi siempre provee por medio del trabajo, de la administración prudente y de la ayuda de unos a otros. Pablo mismo trabajaba con sus manos para sostenerse (Hechos 20:34).

    Jesús enseñó a pedir así: «Danos hoy nuestro pan cotidiano.» (Mateo 6:11). “Hoy”, porque se confía día a día; “nuestro”, porque el pan nunca es solo mío. Y cuando sus discípulos querían despedir a la multitud hambrienta, les dijo: “Dadles de comer vosotros” (Marcos 6:37). La provisión de Dios muchas veces pasa por nuestras manos.

    Tu parte es ayudar sin reemplazar. Habla con tu hijo con amor y franqueza: un trabajo temporal también es provisión honrada mientras llega algo mejor. Hagan juntos un presupuesto, busquen contactos y apoyen a tu nuera, que también carga mucho. Y déjate ayudar: pedir apoyo a tu hermano o a la iglesia no es falta de fe; es dejar que otros sean para ti lo que los filipenses fueron para Pablo. Si el desánimo de tu hijo se vuelve tristeza profunda, anímalo a buscar ayuda profesional. Y cuando la situación mejore, recuerda a otras familias que pasen por lo mismo.

    ¿Esperas la provisión de Dios solo como un milagro, o también por medio del trabajo y de la ayuda de otros?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi nieto, por la salud de los tres, por mis manos que todavía pueden coser y por el pan que no nos ha faltado hasta hoy. Tú conoces la necesidad de mi hijo y su familia. Si lo tienes a bien, ábrele una puerta de trabajo; y si tarda, danos sabiduría para administrar lo poco y humildad para recibir ayuda. Dame paciencia y palabras sabias para animar a mi hijo, sin cargar yo lo que le toca a él. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en ese cuarto pequeño donde duerme tu nieto, y en tu taller de costura. Él conoce lo que falta antes de que se lo digas. Que el Espíritu de Dios te dé paz para confiar y luz para ver cómo ayudar.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su provisión y sobre tu papel en ella?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué angustia por el dinero, qué rabia con tu hijo o qué orgullo para pedir ayuda necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Este fin de semana me sentaré con mi hijo y mi nuera a hacer juntos un presupuesto y una lista de trabajos posibles, también temporales. Llamaré a mi hermano para pedirle ayuda con sencillez, y preguntaré en la iglesia si hay otra familia en la misma situación con la que podamos compartir lo que tenemos”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 6:9-13. Jesús enseña a pedir el pan de cada día, que siempre es “nuestro”.
    «Danos hoy nuestro pan cotidiano.» (Mateo 6:11)
  • 2 Corintios 8:13-15. La abundancia de unos suple la falta de otros, para que haya igualdad.
    «Sino para que en este tiempo, con igualdad, vuestra abundancia supla la falta de ellos, para que también la abundancia de ellos supla vuestra falta, porque haya igualdad;» (2 Corintios 8:14)
  • Hechos 4:32-35. En la primera comunidad no había necesitados, porque compartían.
    «Que ningún necesitado había entre ellos: porque todos los que poseían heredades ó casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido,» (Hechos 4:34)
  • 2 Tesalonicenses 3:10-13. Trabajar con sosiego para comer el propio pan, y no cansarse de hacer bien.
    «Y á los tales requerimos y rogamos por nuestro Señor Jesucristo, que, trabajando con reposo, coman su pan.» (2 Tesalonicenses 3:12)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Oración para que mi hijo consiga trabajo: Dios suplirá lo que falta.

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