Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

19 de enero · Cubiertos con ternura

Salmo 91:4: con sus plumas te cubrirá

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 19 de enero.

Versículo del día: Salmo 91:3-8 RV1909

Tienes cuarenta y un años y creciste con un papá que corregía con la correa y casi nunca con una palabra. En tu casa nadie decía “te quiero”. Hoy eres papá de un niño de ocho años y te prometiste ser distinto, pero el martes, cansado de la jornada en la obra, le gritaste por una nota baja y levantaste la mano. No le pegaste. Pero él cerró los ojos y se encogió, y en ese gesto te viste a ti mismo de niño. Desde entonces duermes mal. En la iglesia hablan del amor de Dios, pero tú siempre lo has imaginado como a tu papá: alguien que está mirando a ver en qué fallas para castigarte. No sabes cómo enseñarle a tu hijo una ternura que tú nunca recibiste.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por mi hijo dormido en su cuarto y por la oportunidad de empezar de nuevo con él mañana. Gracias porque tus alas no se parecen a la correa que conocí. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he repetido con mi hijo lo que tanto me dolió. Ayúdame a ver de dónde viene mi enojo, dame valor para pedirle perdón y paciencia para aprender a corregirlo con amor. Quiero quedarme debajo de tus alas. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    3Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora. 4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad. 5No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día; 6Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya. 7Caerán á tu lado mil, y diez mil á tu diestra: mas á ti no llegará. 8Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos.

    Salmo 91:3-8 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 91 usa imágenes de peligro: el lazo del cazador, la peste, las flechas. Pero en medio de todo eso aparece una imagen inesperada, tomada del corral: «Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.» Es el ave que, cuando viene la tormenta o el gavilán, abre las alas y mete debajo a sus polluelos. El mismo versículo junta la ternura y la firmeza: plumas y escudo. La “adarga” era un escudo de cuero, y la “verdad” de Dios es su fidelidad, lo que nunca cambia.

    Esto revela algo de Dios que quizá nadie te mostró de niño: su fuerza no es para asustarte, sino para cubrirte. Dios corrige, sí, pero como corrige el que ama. Él mismo se compara con una madre: «Como aquel á quien consuela su madre, así os consolaré yo á vosotros, y en Jerusalem tomaréis consuelo.» (Isaías 66:13). Si tu imagen de Dios se parece más a la correa que a las alas, no viene de la Biblia; viene de tu historia. Y las alas no son un amuleto: los polluelos bajo la gallina también oyen el trueno y sienten el frío. La promesa no es que nada te tocará, sino que no estás a la intemperie.

    Jesús usó esta misma imagen, con dolor, sobre Jerusalén: «¡Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!» (Mateo 23:37). Dios quiere cubrir, pero no obliga: hay que acercarse. Tu parte es dejarte cubrir y, desde ahí, romper la cadena. Eso empieza por pedirle perdón a tu hijo con palabras sencillas y aprender otras maneras de corregir, con firmeza y sin miedo: «Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.» (Efesios 6:4). Si el enojo te domina o las heridas de tu infancia siguen abiertas, buscar a un psicólogo o un grupo de padres no es debilidad: es una manera de cuidar a tu hijo y de dejar que Dios trabaje en tu historia.

    ¿A quién se parece el Dios que imaginas: al que te asustaba de niño, o al que te cubre con sus alas?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi hijo, por su confianza, que todavía no he perdido, y por el trabajo con que lo sostengo. Gracias también por mi papá, con todo lo que me faltó de él. Tú sabes cuánto me dolió ver a mi hijo encogerse de miedo. Muéstrame qué debo cambiar en mi manera de corregir, dame humildad para pedirle perdón y disciplina para dominar mi enojo. Enséñame a conocerte como eres. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, no como un juez que vigila tus fallas, sino como alas abiertas que te cubren. Quédate debajo, sin tener que demostrar nada. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio la ternura que no recibiste y que ahora puedes dar.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su ternura y sobre la imagen que tenías de él?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué herida de tu infancia, o qué enojo que hoy repites, necesitas poner en las manos de Dios, de corazón y no solo de palabra?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana me sentaré con mi hijo, le pediré perdón por haberle gritado y le diré que lo quiero. Esta semana buscaré un grupo para padres o un psicólogo que me ayude a corregir sin miedo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 23:37-39. Jesús quiso juntar a su pueblo como la gallina junta sus pollos.
    «¡Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!» (Mateo 23:37)
  • Rut 2:8-12. Rut, extranjera y viuda, halla refugio debajo de las alas de Dios.
    «Jehová galardone tu obra, y tu remuneración sea llena por Jehová Dios de Israel, que has venido para cubrirte debajo de sus alas.» (Rut 2:12)
  • Isaías 66:12-14. Dios consuela como consuela una madre.
    «Como aquel á quien consuela su madre, así os consolaré yo á vosotros, y en Jerusalem tomaréis consuelo.» (Isaías 66:13)
  • Efesios 6:1-4. Padres que corrigen sin provocar a ira a sus hijos.
    «Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.» (Efesios 6:4)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 91:4: con sus plumas te cubrirá.

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