Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

20 de enero · El propósito de Dios en tu historia

Romanos 8:28 explicación: el propósito de Dios en tu historia

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 20 de enero.

Versículo del día: Romanos 8:28-35 RV1909

Tienes setenta años y vives en Asunción. Tu nieto de dieciséis tenía una tarea del colegio: entrevistar a un abuelo sobre su vida. Te sentaste con él y empezaste a contar: tu papá, que se fue cuando tenías seis años; la pobreza; el trabajo en casas de familia desde los doce; un primer matrimonio con un hombre que bebía y te golpeaba; la muerte de tu primer bebé. Después, la iglesia, tu segundo esposo, los hijos, el pequeño almacén que levantaron juntos. Al final tu nieto te preguntó: “Abuela, ¿y Dios dónde estaba en todo eso?”. Le respondiste rápido: “Todo pasó por algo, mijo”. Pero esa noche no pudiste dormir. No te convence que Dios haya querido que tu papá se fuera, ni que aquel hombre te pegara.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por la visita de mi nieto, por su interés en mi vida y por cada año que me has regalado. Gracias porque nunca me soltaste. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos los recuerdos que todavía duelen y las preguntas que no tienen respuesta. No te pido que lo malo parezca bueno, sino que me ayudes a ver tu amor en medio de todo. Dame paz para dormir y sabiduría para que mi historia sirva a otros. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    28Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados. 29Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos; 30Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó. 31¿Pues qué diremos á esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32El que aun á su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 33¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está á la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo?

    Romanos 8:28-35 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Pablo escribe a creyentes de Roma que conocían el sufrimiento, y no lo esconde: en este pasaje nombra la tribulación, la angustia, el hambre y el peligro. En ese contexto dice: «Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados.» “Sabemos” es la certeza de la fe, no la explicación de cada detalle. “Les ayudan á bien” puede entenderse como cosas que obran juntas, como los hilos de un tejido: no todos los hilos son bonitos, pero el tejido está en manos del tejedor. Luego Pablo enlaza verbos que tienen a Dios como sujeto: conoció, llamó, justificó, glorificó. Sin pretender explicar todo ese misterio, su punto es claro: la historia de quienes aman a Dios está en sus manos de principio a fin.

    Esto revela algo de Dios: él no llama bueno a lo malo. El abandono de un padre y la violencia de un esposo fueron males que su Palabra reprueba; Dios no es el autor del pecado de otros. Pero es más grande que ese mal, y puede sacar bien aun de allí sin justificarlo. Por eso “todo pasa por algo” se queda corto. Pablo afirma algo más firme: «¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo?» Su respuesta es que nada nos podrá apartar del amor de Dios. No que todo fue bueno, sino que en nada de eso estuviste fuera de su amor.

    Después de la cruz, dos discípulos iban a Emaús contándose su desilusión: «Y aconteció que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, é iba con ellos juntamente.» (Lucas 24:15). No lo reconocieron hasta que él les ayudó a releer su historia. También en tu vida hubo años en que él caminaba contigo y tú no lo veías.

    Tu parte es contar tu historia con verdad: a tu nieto puedes decirle que lo malo fue malo y que Dios no te soltó. Perdonar no es decir que aquello estuvo bien. Si recordar todavía duele mucho, nunca es tarde para buscar un psicólogo o un consejero; eso también es cuidado de Dios. Y tu historia puede servir a otros: quizá cerca de ti haya una mujer joven viviendo lo que tú viviste, que necesita ser escuchada y ayudada a buscar protección.

    ¿Puedes mirar tu historia sin llamar bueno lo malo, y sin dejar de ver a Dios en ella?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mis setenta años, por mi esposo, mis hijos y mis nietos, por el pan que nunca faltó del todo y por las personas que pusiste en mi camino cuando estaba sola. Tú conoces las heridas de mi infancia y de aquel primer matrimonio. No te pido entenderlo todo; ayúdame a ver tus pasos en mi historia, dame valor para contarla con verdad y humildad para buscar ayuda si todavía duele. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios estuvo presente en cada capítulo de tu vida, aun en los que no lo sentiste, y que está presente ahora. Recorre tu historia despacio, sin miedo. Que el Espíritu de Dios te muestre dónde caminaba él contigo.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu historia y sobre su presencia en ella?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué recuerdo, pregunta sin respuesta o rencor antiguo necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana le diré a mi nieto: ‘Lo malo que me pasó fue malo, pero Dios nunca me soltó’, y le contaré una vez en que lo vi. Esta semana buscaré a la joven de mi congregación que está pasando por lo que yo pasé, para escucharla y ayudarla a encontrar apoyo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 24:13-32. Jesús camina con los discípulos de Emaús y les ayuda a releer su historia.
    «Y aconteció que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, é iba con ellos juntamente.» (Lucas 24:15)
  • Rut 4:13-17. Noemí, que se había llamado “amarga”, vuelve a ver la bondad de Dios en su historia.
    «El cual será restaurador de tu alma, y el que sustentará tu vejez; pues que tu nuera, la cual te ama y te vale más que siete hijos, le ha parido.» (Rut 4:15)
  • Salmo 31:14-16. En tu mano están mis tiempos.
    «En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.» (Salmo 31:15)
  • Isaías 61:1-3. Dios da gloria en lugar de ceniza y óleo de gozo en lugar de luto.
    «A ordenar á Sión á los enlutados, para darles gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar del luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.» (Isaías 61:3)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Romanos 8:28 explicación: el propósito de Dios en tu historia.

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