Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

21 de enero · Esperar la mañana

Oración para momentos difíciles: a la mañana vendrá la alegría

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 21 de enero.

Versículo del día: Salmo 30:1-12 RV1909

Tienes cuarenta y cuatro años y hace dos meses tu esposa te pidió el divorcio después de dieciocho años de matrimonio. Ahora duermes en un sofá cama en el apartamento de tu hermano, en San José, y ves a tus hijos los sábados unas pocas horas. En la aseguradora donde trabajas cumples como un robot; nadie sabe lo que estás viviendo, porque te enseñaron que los hombres no lloran. Pero las noches son largas: das vueltas, miras fotos viejas en el celular, repasas en qué fallaste tú y en qué falló ella. Más de una vez has llorado en la ducha para que nadie te escuche. Ayer tu hija de doce años te preguntó si ibas a volver a la casa y no supiste qué decirle. Hay noches en que sientes que esto no va a pasar nunca.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por haber llegado hasta aquí, por la voz de mis hijos y por el techo que hoy me cobija. Me quedo en silencio delante de ti… Tú ves las lágrimas que nadie ve. Te entrego la tristeza, la culpa y el miedo que me visitan en la noche. Hágase tu voluntad en mi vida y en la de mi familia. Dame descanso esta noche y esperanza para recibir la mañana cuando tú la traigas. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Salmo cantado en la dedicación de la Casa: Salmo de David. GLORIFICARTE he, oh Jehová; porque me has ensalzado, y no hiciste á mis enemigos alegrarse de mí. 2Jehová Dios mío, á ti clamé, y me sanaste. 3Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro, dísteme vida, para que no descendiese á la sepultura. 4Cantad á Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad. 5Porque un momento será su furor; mas en su voluntad está la vida: por la tarde durará el lloro, y á la mañana vendrá la alegría. 6Y dije yo en mi prosperidad: no seré jamás conmovido; 7Porque tú, Jehová, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fuí conturbado. 8A ti, oh Jehová, clamaré; y al Señor suplicaré. 9¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿anunciará tu verdad? 10Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé tú mi ayudador. 11Has tornado mi endecha en baile; desataste mi saco, y ceñísteme de alegría. 12Por tanto á ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.

    Salmo 30:1-12 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    David escribió este salmo mirando hacia atrás, después de una crisis que casi lo destruye: «Salmo cantado en la dedicación de la Casa: Salmo de David. GLORIFICARTE he, oh Jehová; porque me has ensalzado, y no hiciste á mis enemigos alegrarse de mí.» Recuerda que estuvo al borde de la muerte: «Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro, dísteme vida, para que no descendiese á la sepultura.» Y es honesto sobre su propio corazón: «Y dije yo en mi prosperidad: no seré jamás conmovido;» Creía que su vida estaba asegurada, hasta que todo se movió: «Porque tú, Jehová, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fuí conturbado.» La vida puede cambiar en una noche.

    En el centro está la frase que sostiene a muchos en sus noches largas: «Porque un momento será su furor; mas en su voluntad está la vida: por la tarde durará el lloro, y á la mañana vendrá la alegría.» En hebreo, el llanto “pasa la noche” como un huésped que llega a dormir, y la alegría llega con el amanecer. El salmo le da su lugar al llanto: no lo prohíbe ni lo apura. Pero tampoco dice que la mañana sea mañana a las seis, ni que todo volverá a ser como antes; la mañana llega en el tiempo de Dios. Esto revela algo de Dios: su favor dura más que nuestras noches, y él sabe transformar el duelo: «Has tornado mi endecha en baile; desataste mi saco, y ceñísteme de alegría.» El saco era la ropa áspera que se usaba en el luto. Mientras tanto, David hace lo que podemos hacer en la noche: clamar. «Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé tú mi ayudador.»

    Jesús lloró delante de todos frente a la tumba de su amigo: «Y lloró Jesús.» (Juan 11:35). Llorar no le quitó nada de su fortaleza. Y a sus discípulos, la noche antes de su muerte, les dijo: «De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo.» (Juan 16:20). No prometió que no habría tristeza, sino que la tristeza sería transformada.

    Llorar no te hace menos hombre. Tu parte es no quedarte solo con esto: contárselo a alguien de confianza y buscar ayuda psicológica, porque una separación es una pérdida enorme y puede convertirse en depresión; y no buscar el sueño en el alcohol. También es mirar con humildad tu propia parte, sin destruirte, y pedir a Dios luz sobre lo que te toca aprender. Tus hijos son tu prójimo más cercano en esta noche: necesitan un papá presente, que no hable mal de su mamá ni los use de mensajeros. Y tratar con respeto a la madre de tus hijos, aunque duela, también es amar como Dios espera.

    ¿Te permites llorar delante de Dios, confiando en que la noche no es el final de tu historia?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mis hijos, por los años de familia que viví, por mi hermano que me abrió su casa y por el trabajo que me sostiene. Tú conoces este dolor que no sé explicar. No sé qué pasará con mi matrimonio: muéstrame tu voluntad y dame sabiduría para aceptarla. Ayúdame a ver con humildad mi parte, dame valor para pedir ayuda y paciencia para ser un buen padre en medio de esta noche. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en esta noche larga, aunque no lo sientas. No tienes que esconder las lágrimas delante de él. Que el Espíritu de Dios te consuele y te sostenga mientras llega la mañana.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu dolor y sobre la esperanza de la mañana?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué culpa, rabia o miedo al futuro necesitas poner en las manos de Dios esta noche, aunque mañana tengas que entregarlo otra vez?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana le contaré a un amigo de confianza lo que estoy viviendo y pediré una cita con un psicólogo. El sábado le diré a mi hija, con calma y sin culpar a su mamá, que la amo y que siempre seré su papá, pase lo que pase”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 16:19-22. Jesús promete que la tristeza de sus discípulos se tornará en gozo.
    «De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo.» (Juan 16:20)
  • Juan 11:32-36. Jesús llora con los que lloran.
    «Y lloró Jesús.» (Juan 11:35)
  • Salmo 126:1-6. Los que siembran con lágrimas cosecharán con alegría.
    «Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.» (Salmo 126:5)
  • 2 Corintios 4:7-10. Atribulados, pero no angustiados; en apuros, pero sin desesperar.
    «Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos;» (2 Corintios 4:8)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Oración para momentos difíciles: a la mañana vendrá la alegría.

Escríbenos

¿Quieres contarnos algo, compartir lo que Dios ha hecho en tu vida o que oremos por ti? Con gusto te leemos.

Tu mensaje llega solo a nuestro equipo de TuBiblia.co por WhatsApp. No se publica ni se guarda en esta página.