Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

19 de junio · Diligencia, humildad y la provisión de Dios por medio de otros

Oración para conseguir trabajo: Rut espigando en el campo

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 19 de junio.

Versículo del día: Rut 2:1-12 RV1909

Tienes cincuenta y cinco años y durante doce cocinaste en una fonda de Los Mina, en Santo Domingo Este: arroz, habichuelas, pollo guisado y sancocho los sábados. En julio murió el dueño, sus hijos vendieron el local y te quedaste sin trabajo. Llevas tres meses dejando currículos; en todas partes buscan gente joven o con “experiencia certificada”. La semana pasada una hermana de la iglesia te ofreció recomendarte como ayudante de cocina en el comedor de una zona franca, picando vegetales y fregando calderos, y le dijiste que no, que tú eres cocinera, no ayudante. Tampoco aceptaste la funda de comida que te trajo la vecina; le dijiste que no hacía falta. Esta noche, con la nevera casi vacía, le pides a Dios que te abra una puerta, pero no te atreves a mirar la que ya se abrió.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por el techo que todavía tengo, por la comida de hoy y por las personas que se preocupan por mí. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mi angustia y también mi orgullo. Pongo mi trabajo y mi sustento en tus manos. Si lo tienes a bien, ábreme un camino para trabajar con dignidad; y mientras llega, enséñame a recibir con gratitud y a compartir lo poco que tengo. Dame humildad para dar el paso que me toca mañana. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Y TENÍA Noemi un pariente de su marido, varón poderoso y de hecho, de la familia de Elimelech, el cual se llamaba Booz. 2Y Ruth la Moabita dijo á Noemi: Ruégote que me dejes ir al campo, y cogeré espigas en pos de aquel á cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía. 3Fué pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores: y aconteció por ventura, que la suerte del campo era de Booz, el cual era de la parentela de Elimelech. 4Y he aquí que Booz vino de Beth-lehem, y dijo á los segadores: Jehová sea con vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga. 5Y Booz dijo á su criado el sobrestante de los segadores: ¿Cúya es esta moza? 6Y el criado, sobrestante de los segadores, respondió y dijo: Es la moza de Moab, que volvió con Noemi de los campos de Moab; 7Y ha dicho: Ruégote que me dejes coger y juntar tras los segadores entre las gavillas: entró pues, y está desde por la mañana hasta ahora, menos un poco que se detuvo en casa. 8Entonces Booz dijo á Ruth: Oye, hija mía, no vayas á espigar á otro campo, ni pases de aquí: y aquí estarás con mis mozas. 9Mira bien al campo que segaren, y síguelas: porque yo he mandado á los mozos que no te toquen. Y si tuvieres sed, ve á los vasos, y bebe del agua que sacaren los mozos. 10Ella entonces bajando su rostro inclinóse á tierra, y díjole: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que tú me reconozcas, siendo yo extranjera? 11Y respondiendo Booz, díjole: Por cierto se me ha declarado todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando á tu padre y á tu madre y la tierra donde naciste, has venido á pueblo que no conociste antes. 12Jehová galardone tu obra, y tu remuneración sea llena por Jehová Dios de Israel, que has venido para cubrirte debajo de sus alas.

    Rut 2:1-12 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Rut y Noemí llegaron a Belén pobres y viudas, justo al comenzar la cosecha de la cebada. La ley de Israel mandaba dejar en el campo lo que se les caía a los segadores para que lo recogieran los pobres: «Cuando segares tu mies en tu campo, y olvidares alguna gavilla en el campo, no volverás á tomarla: para el extranjero, para el huérfano, y para la viuda será; porque te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos.» (Deuteronomio 24:19). A eso se le llamaba “espigar”. Rut no se quedó esperando: «Y Ruth la Moabita dijo á Noemi: Ruégote que me dejes ir al campo, y cogeré espigas en pos de aquel á cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía.» Era un trabajo humilde, al sol, detrás de los demás. Y lo hizo con constancia: el capataz cuenta que estuvo “desde por la mañana hasta ahora”.

    El narrador dice que “aconteció por ventura” que llegó al campo de Booz, como si fuera casualidad, pero todo el libro muestra que Dios guiaba los pasos en lo cotidiano. Esto revela algo de Dios: provee muchas veces por medio de personas, de leyes justas, de alguien que obedece y comparte, y de nuestra propia diligencia. No es magia ni una puerta que se abre sola mientras nos quedamos quietos. Booz reconoce la fidelidad de Rut y la bendice: «Jehová galardone tu obra, y tu remuneración sea llena por Jehová Dios de Israel, que has venido para cubrirte debajo de sus alas.» Rut halló refugio bajo las alas de Dios, y ese refugio llegó en forma de espigas, agua para la sed y un trato digno.

    Jesús, que era el Maestro, tomó una toalla y lavó los pies de sus discípulos, el trabajo más humilde de la casa, y les dijo: «Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros.» «Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.» (Juan 13:14-15). Ningún trabajo honrado le quita dignidad a quien lo hace.

    Tu parte es preguntarte con honestidad si el orgullo te está cerrando la puerta que Dios te puso delante. Tu valor no depende de llamarte cocinera o ayudante; viene de Dios. Aceptar ese trabajo puede ser tu campo de espigar: un paso para sostenerte y, quizá, para que otros conozcan tu sazón. Recibir la funda de la vecina tampoco es humillación: es dejar que la bendición de Dios llegue por medio de otros, como llegó a Rut. Sigue buscando con constancia, pide recomendaciones, aprende algo nuevo si hace falta. Y cuando vuelvas a tener, acuérdate de dejar espigas para otros.

    ¿Qué puerta humilde te está mostrando Dios que el orgullo no te deja cruzar?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por los doce años que me diste en la fonda, por mis manos que saben cocinar, por la hermana que se acordó de mí y por la vecina que me trajo comida. Tú sabes cuánto me preocupa la nevera vacía y cuánto me duele empezar de nuevo. Pongo mi necesidad en tus manos. Muéstrame tu voluntad y dame humildad para recibir la ayuda que me ofrecen, diligencia para seguir buscando y valor para aceptar un trabajo sencillo con alegría. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu cocina silenciosa, y que te cubre bajo sus alas como cubrió a Rut. Tu valor no ha cambiado. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio humildad y confianza para el día de mañana.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la diligencia, la humildad y la manera en que él provee?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué orgullo, miedo o vergüenza por tu situación necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana temprano llamaré a la hermana Altagracia para decirle que sí acepto la recomendación en la zona franca y le daré las gracias. Luego iré donde la vecina a agradecerle la funda y le llevaré un poco del sancocho que haga con lo que me dio”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 20:1-7. El dueño de la viña da trabajo y paga, aun a los que nadie había contratado.
    «Dícenle: Porque nadie nos ha ajustado. Díceles: Id también vosotros á la viña, y recibiréis lo que fuere justo.» (Mateo 20:7)
  • Deuteronomio 24:19-22. La ley de dejar espigas para el extranjero, el huérfano y la viuda.
    «Cuando segares tu mies en tu campo, y olvidares alguna gavilla en el campo, no volverás á tomarla: para el extranjero, para el huérfano, y para la viuda será; porque te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos.» (Deuteronomio 24:19)
  • Eclesiastés 9:7-10. Hacer con todas las fuerzas lo que viene a la mano.
    «Todo lo que te viniere á la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría.» (Eclesiastés 9:10)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Oración para conseguir trabajo: Rut espigando en el campo.

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