19 de mayo · "Soy niño": la inseguridad frente al llamado
Jeremías 1:5: antes que te formase en el vientre te conocí
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 19 de mayo.
Versículo del día: Jeremías 1:4-10 RV1909
Tienes veintidós años y estudias enfermería en un colegio comunitario de Los Ángeles. Eres la primera de tu familia que llega a la universidad; tus padres llegaron de Oaxaca y limpian oficinas de noche. En la clínica comunitaria donde haces tus prácticas, la supervisora te pidió que des una charla en español sobre la diabetes a un grupo de madres del barrio, porque eres la única del grupo que habla bien el idioma. Desde entonces no duermes. Te repites que eres muy joven, que no sabes lo suficiente, que te vas a trabar, que alguna señora va a preguntar algo que no sabrás responder. Ayer redactaste un correo para decirle que no puedes, y lo tienes guardado en borradores. Mientras tanto, tu tía, que es diabética, sigue sin entender cómo cuidarse.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mis estudios, por mis padres que trabajan de noche para que yo pueda estudiar y por haberme conocido antes de que naciera. Me quedo en silencio delante de ti… Te entrego mi miedo a hablar y mi deseo de esconderme. Que se haga tu voluntad y no la mía. Dame luz para prepararme, valor para servir a esas madres y paz para dormir esta noche. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
-
Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
4Fué pues palabra de Jehová á mí, diciendo: 5Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta á las gentes. 6Y yo dije: ¡Ah! ¡ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. 7Y díjome Jehová: No digas, soy niño; porque á todo lo que te enviaré irás tú, y dirás todo lo que te mandaré. 8No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte, dice Jehová. 9Y extendió Jehová su mano, y tocó sobre mi boca; y díjome Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. 10Mira que te he puesto en este día sobre gentes y sobre reinos, para arrancar y para destruir, y para arruinar y para derribar, y para edificar y para plantar.
Jeremías 1:4-10 RV1909
-
Meditar Meditatio
Reflexión
Jeremías era muy joven cuando Dios lo llamó, en una época difícil para Judá, pocos años antes de que Jerusalén cayera. El llamado empieza así: «Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta á las gentes.» “Te conocí” significa te tuve presente, te escogí; “te santifiqué” quiere decir te aparté para un propósito. Y la respuesta de Jeremías es la de cualquiera de nosotros: «Y yo dije: ¡Ah! ¡ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.» “Niño” aquí es un muchacho sin experiencia y sin autoridad para que lo escuchen.
Esto revela algo de Dios: no discute la juventud de Jeremías, pero le quita el centro. «Y díjome Jehová: No digas, soy niño; porque á todo lo que te enviaré irás tú, y dirás todo lo que te mandaré.» «No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte, dice Jehová.» La seguridad no está en lo que Jeremías sabe, sino en que Dios va con él. Este versículo tampoco es una promesa de que todo lo que emprendas saldrá bien: Jeremías fue rechazado y sufrió mucho. Lo que sí dice es que tu vida tiene un origen y un propósito en Dios desde antes de nacer. Y fíjate que Dios toca su boca, pero Jeremías tuvo que abrirla y hablar.
Jesús envió a sus discípulos, gente sencilla y sin estudios, a hablar delante de autoridades, y les dijo: «Mas cuando os entregaren, no os apuréis por cómo ó qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado qué habéis de hablar.» «Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.» (Mateo 10:20). No los mandó sin preparación, pues habían andado con él; pero les quitó el peso de tener que hacerlo solos.
Tu parte es prepararte bien y confiar: estudiar el tema, ensayar con alguien, preguntarle a la supervisora lo que no tengas claro. Y si una madre pregunta algo que no sabes, decir “no lo sé, lo voy a averiguar” es honestidad, no fracaso. Piensa en tu tía y en las madres del barrio: tu miedo no puede pesar más que su necesidad. Quizá ese correo en borradores sea lo primero que hay que borrar.
¿Qué “soy niño” te estás diciendo para no responder a lo que Dios pone delante de ti?
-
Orar Oratio
Señor, gracias por la vida que me diste, por mis padres y su sacrificio, por la oportunidad de estudiar y por la confianza de mi supervisora. Tú sabes cuánto miedo tengo de hablar y de equivocarme delante de todos. Muéstrame qué esperas de mí con esta charla. Dame disciplina para prepararme, valor para pararme frente a esas madres y humildad para decir “no sé” cuando no sepa. Si lo tienes a bien, que mis palabras ayuden a alguna familia a cuidarse mejor. Hágase tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.
-
Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo que te conoció antes de que nacieras. Tu miedo no lo sorprende. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio la calma para prepararte y la confianza de que no hablarás sola.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
-
Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus inseguridades y su llamado?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué miedo al ridículo, qué inseguridad o qué excusa necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana borraré el correo y le diré a mi supervisora que sí daré la charla. Esta semana prepararé una guía sencilla y la ensayaré con mi tía, explicándole a ella primero cómo cuidar su alimentación y su azúcar”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Éxodo 4:10-12. Moisés se excusa por su torpeza de lengua, y Dios promete estar en su boca.
«Ahora pues, ve, que yo seré en tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.» (Éxodo 4:12) - 1 Timoteo 4:12-16. Que nadie tenga en poco tu juventud: sé ejemplo.
«Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza.» (1 Timoteo 4:12) - Mateo 25:14-29. El siervo que por miedo escondió su talento en la tierra.
«Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo.» (Mateo 25:25)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Jeremías 1:5: antes que te formase en el vientre te conocí.