Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

19 de octubre · Volver a dar gracias

Los diez leprosos: ¿dónde están los nueve?

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 19 de octubre.

Versículo del día: Lucas 17:11-19 RV1909

Tienes cincuenta y dos años y siembras café en una finca de dos hectáreas en Quilanga, en la provincia de Loja. Durante tres años las cosechas fueron malas y el precio no alcanzaba. En esos años orabas cada noche, la asociación de productores te prestó para los abonos, tu compadre Efraín te dejó usar su secadora sin cobrarte y tu esposa vendió sus gallinas para pagar la luz. Este año todo cambió: buena cosecha, tu café salió bien calificado en una cata y un comprador de Quito te pagó el mejor precio de tu vida. Arreglaste el techo y pagaste las deudas. Pero no has vuelto a la asociación, no has llamado a Efraín, y en la tienda dijiste: “Esto es fruto de mi trabajo”. Anoche tu hija pequeña preguntó por qué ya no oran antes de comer.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por el techo nuevo, por las deudas pagadas, por mi familia sana y por la pregunta de mi hija, que me despertó. Gracias también por los años duros, en los que aprendí a depender de ti. Me quedo en silencio delante de ti… Perdona que me haya olvidado de volver. Pongo en tus manos esta cosecha y las que vengan, buenas o malas; que se haga tu voluntad. Dame humildad para agradecer, memoria para no olvidar y generosidad para compartir con quien hoy está como yo estaba. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    11Y aconteció que yendo él á Jerusalem, pasaba por medio de Samaria y de Galilea. 12Y entrando en una aldea, viniéronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos, 13Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros. 14Y como él los vió, les dijo: Id, mostraos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios. 15Entonces uno de ellos, como se vió que estaba limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz; 16Y derribóse sobre el rostro á sus pies, dándole gracias: y éste era Samaritano. 17Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están? 18¿No hubo quien volviese y diese gloria á Dios sino este extranjero? 19Y díjole: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

    Lucas 17:11-19 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Lucas cuenta que Jesús iba camino a Jerusalén, por la frontera entre Samaria y Galilea. Allí le salieron al encuentro diez leprosos, que “se pararon de lejos”: la ley los obligaba a vivir apartados, sin tocar a nadie, fuera de su familia y de su pueblo. Gritaron pidiendo misericordia, y Jesús les dio una orden extraña: «Y como él los vió, les dijo: Id, mostraos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios.» El sacerdote era quien certificaba que un leproso estaba sano y podía volver a la vida normal. Los diez obedecieron, y los diez quedaron limpios. Pero el relato no termina ahí: «Entonces uno de ellos, como se vió que estaba limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz;» Y era samaritano, un extranjero despreciado.

    Esto revela algo de Dios: él bendice a los diez, también a los nueve que no vuelven. Su bondad no depende de nuestra gratitud. Pero Jesús pregunta con tristeza: «Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están?» Al que volvió le dio algo más que la piel sana: «Y díjole: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.» Volver a dar gracias completa la relación. Tampoco hay que leer esto al revés: la buena cosecha no es un premio por haber orado, ni los años malos fueron un castigo. Dios no es una máquina de bendiciones; es alguien a quien se le vuelve a dar gracias.

    Jesús mismo vivía así. Antes de repartir los panes a la multitud, dio gracias por lo poco que había: «Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los peces, cuanto querían.» (Juan 6:11). La gratitud y el compartir van juntos.

    Tu parte es volver. Volver a Dios con una oración sencilla, sin pedir nada. Volver donde Efraín, a la asociación, a tu esposa, y decirles con nombre y apellido lo que hicieron por ti. Tu trabajo fue real, pero no estuviste solo. Y la bendición que recibiste no es solo para guardarla: quizá un vecino tuvo mala cosecha este año, y puedes hacer por él lo que otros hicieron por ti, sin esperar que te lo devuelva.

    ¿A quién no le has vuelto a dar las gracias desde que las cosas mejoraron?

  3. Orar Oratio

    Padre, te doy gracias por esta cosecha, por la lluvia y el sol a su tiempo, por mi esposa y mis hijos, por Efraín y por la asociación, que me sostuvieron cuando no tenía nada. Reconozco que me olvidé de volver, de ti y de ellos, y que me atribuí lo que no era solo mío. Muéstrame qué esperas de mí con lo que me has dado. Dame un corazón agradecido, humildad para reconocer a quienes me ayudaron y sabiduría para compartir. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que estuvo en los cafetales en los años malos y en los buenos. No vienes a pedir; vienes a volver. Que el Espíritu de Dios te recuerde en este silencio todo lo que has recibido.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la gratitud y sobre volver a él?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué orgullo, qué olvido o qué deseo de guardarte la bendición necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana, antes del almuerzo, volveremos a orar en familia, y le pediré a mi hija que dé gracias. El sábado iré donde Efraín con un quintal de café y le diré lo que significó su ayuda. Y en la próxima reunión de la asociación ofreceré mi secadora a los socios que tuvieron mala cosecha, sin cobrarles”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 6:5-13. Jesús da gracias por cinco panes y dos peces antes de repartirlos.
    «Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los peces, cuanto querían.» (Juan 6:11)
  • Salmo 116:12-19. ¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios? La gratitud que se hace pública.
    «¿Qué pagaré á Jehová por todos sus beneficios para conmigo?» (Salmo 116:12)
  • Proverbios 30:7-9. El peligro de hartarse y olvidar a Dios cuando todo va bien.
    «No sea que me harte, y te niegue, y diga, ¿Quién es Jehová? ó no sea que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios.» (Proverbios 30:9)
  • Efesios 5:15-20. Dar gracias siempre de todo al Dios y Padre.
    «Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo:» (Efesios 5:20)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Los diez leprosos: ¿dónde están los nueve?.

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